martes, 23 de agosto de 2011

Indecencias básicas.


Indecente, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624€/mes y el de un diputado de 3.996€/mes. Pudiendo llegar con dietas y demás a 6.500€/mes.

Indecente, es que un profesor, catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que un concejal de festejos de un ayuntamiento.

Indecente, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad).

Indecente, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para pedir una jubilación, y a los diputados les baste sólo con 7, y que los miembros del gobierno sólo necesiten jurar el cargo para cobrar la pensión máxima.

Indecente, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

Indecente, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni intelectual, ni cultural).

Indecente, es colocar en la administración a miles de asesores (= amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos + cualificados).

Indecente, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

Indecente, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

Indecente, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos que pueden pedir y percibir legalmente 2 salarios del erario público.

Y que sea cuál sea el color del gobierno, tooooooooooooooodos los políticos se benefician de este moderno “derecho de pernada”, mientras no se cambien las leyes que lo regula.

Y quienes las cambiaran, ¿ellos mismos? ¡Já!

26/02/2011 A. Pérez Reverte

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No se ven.

chiflos.

Anónimo dijo...

Ahora, si.

Esto era el 15 M, antes de la deriva.
La denuncia del sistema de castas.
Empecemos por ahí.


chiflos

Daniel Turambar dijo...

Cabría añadir el indecente asalto a la Constitución que entregará la Soberanía a la economía.

Un Saludo.