miércoles, 30 de enero de 2013

Poema sobre la monarquía.

Iñigo Landa Larrazabal, en su blog, publicaba el 18 de enero este poema sobre la monarquía que un lector mandara al periódico de Guadalajara, Nueva Alcarria, en la sección de “Cartas al Director”. Se dice que al personaje que lo publicó, un tal, Pedrito, le cayó un apercibimiento y suspensión de empleo y sueldo. Que se trata del nieto del fundador del periódico. Que la casa real llamó no se sabe muy bien si al “señor” Félix Abánades o a Grupo Rayet  para pedir explicaciones por semejante publicación en el periódico... Pero el hecho es que ya ha salido publicado en numerosos webs con el consejo de leerlo y la advertencia de que la lectura del poema no lleva mucho tiempo y tiene mucha miga. Recomendamos igualmente leer el libro “La monarquía  inútil” (Ed. Rambla) del periodista y escritor Enrique de Diego, quien plantea, desde la lucidez y la responsabilidad, que no hay otra vía de que la sociedad española sobreviva que marchar con urgencia hacia la República presidencialista. Otro libro importante en este tema es el de Rafael Borras “El rey de los cruzados, Juan Carlos I y la monarquía prodigiosa”, en Editorial Flor del Viento. El poema sobre la monarquía que aludíamos al principio dice así:


En un anciano País
existió una monarquía
que comenzó en democracia
y terminó en anarquía.

En aquel reino reinaba
una curiosa familia:
un Borbón de nuevo cuño
y una griega algo engreída
que engendraron dos princesas
y un príncipe en demasía
por cumplir con la ley Sálica
que consagraba la hombría.

La cosa empezó a torcerse
con las bodas de las hijas,
algo ligeras de cascos
y de moral distraída.

La mayor, que era algo lela,
pasó por la vicaría
con un noble también lelo
en la ciudad de Sevilla.
Al poco tiempo parió
un querubín de revista
que devino en gamberrete
con escasa puntería.

La segunda, buena jaca,
se cameló a un deportista,
que dejó a su antigua novia
y se encoñó con la niña.
De jaca pasó a coneja
y cada año paría
urdangarines de pro,
chupones de dinastía.

Y el principito heredero,
cortejador de coristas,
cayó por fin en el cebo
de una artera periodista,
divorciada y con más mañas
que la puta Celestina;
pero falló en la preñez
por seguir la dinastía
pues en lugar de un varón
paría niña tras niña...

Y así hasta terminar, en un extenso poema que puede leer íntegramente en (deia.com/rincondelproteston/). El periodista Enrique de Diego publica, por su parte, "La monarquía inútil", un ensayo que lo presenta como el “ataque directo” al eje del mal. En sus páginas, critica duramente el modelo de Estado basado en la Monarquía. De la casta política parasitaria, que ya define en sus libros anteriores, coloca al Rey como el jefe de todos ellos, el principal responsable de la insostenibilidad de España. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esperemos que Felipe VI, " el preparado" sea eso efectivamente, el pre-parado.

chiflos.