martes, 18 de marzo de 2014

Continúa la Iglesia con la “caza de brujas”.

 
Antonio Villalba, hermano mayor de la cofradía malagueña de la Humillación y Perdón y María Santísima de la Estrella y divorciado después de su nombramiento, se encuentra muy desilusionado porque el Obispado le ha obligado a dimitir. Villalba afirma que, si se quiere empezar una caza de brujas contra los divorciados, no quedará nadie para dirigir las cofradías. En el mundo de los cofrades, como en el resto de la sociedad, abundan las  personas separadas o divorciadas. Pero, desde el Obispado, se afirma que estas son las normas y que un divorciado no puede dirigir una cofradía de Semana Santa.   

El obispo Jesús Catalá es, sin duda, un purpurado polémico al que le gusta este tipo de confrontaciones mediáticas. Catalá respalda al cardenal Fernando Sebastián, recientemente nombrado por el Papa. Este cardenal afincado en Málaga ha declarado que “la homosexualidad tiene tratamiento médico, como la hipertensión”. Fernando Sebastián opone resistencia a que un comunista pregone a las cofradías de Gloria. El Obispado de Málaga lo defiende,  lamentando la “manipulación por la opinión pública” de algunos puntos de las declaraciones del cardenal y “deplora” que incluso el ayuntamiento malagueño se haya “unido a este coro de manipulaciones”.

Jesús Catalá impuso finalmente su criterio y despidió a Villalba, de la cofradía de la Humillación. La medida sienta un precedente inaudito en la Semana de Pasión malagueña y podría o debería suponer, para muchos cofrades, el inicio de una 'caza de brujas' en este tipo de estamentos señalados de la Semana Santa. “La noticia –se lamenta este hermano mayor– ha saltado a los medios antes de lo que yo hubiera querido, porque les pedí que me dieran tiempo para, primero comunicárselo a mi familia y mi Junta Directiva, y luego transmitirlo a los medios”. La orden llega al comienzo de la Cuaresma, cuando este tipo de bajas suponen un grave disturbio en todos los actos preparados de cara a esta procesión del Martes Santo. “Ha sido mi principal preocupación –declaró Villalba–, no poner en juego la celebración de esta procesión y para ello tuve que parar la dimisión en bloque de mi Junta Directiva que querían dimitir conmigo”.  Villalba no quiere armar más ruido ni quiere señalar a los otros hermanos mayores que están separados, o que, según las propias recomendaciones eclesiásticas de “buen cristiano” no deberían formar parte de los órganos de gobierno cofrades porque viven en concubinato, son homosexuales, han cometido conocidas infidelidades o forman parte de algún partido político. Desde el propio Obispado han señalado que todo ello puede ser preceptivo para hermanos mayores e incluso miembros de la Junta Directiva.

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