La OMS se reivindica con el brote de hantavirus frente a los ataques de Trump y Mileil.
Raúl Rejón, de ElDiaro.es.
nos advierte de que el director de esta organización considera que el caso del
brote en el crucero demuestra que “a los virus no les importan nuestras
políticas ni nuestras fronteras” y pide a EEUU y Argentina que vuelvan: ambos
países reiteran su desprecio por la institución. Tedros Adhanom,
director general de la OMS (Organización Mundial de la Salud), consideró que la
crisis del hantavirus demostró la necesidad de un dispositivo internacional de
salud como es la organización que dirige: “A los virus no les importan nuestras
políticas, ni nuestras fronteras ni las excusas que podamos tener”, recordó.
“La mejor inmunidad que tenemos es la solidaridad”, subrayó. Y creyó que este
brote podría amortiguar los ataques frontales que la internacional
ultraderechista encabezada por Donald Trump y Javier Milei dirigen a la OMS.
Ambos gobiernos se apresuraron a volver a despreciar a la OMS. Alberto Infante,
exfuncionario de la organización y exdirector general de la Agencia de Calidad
y de Ordenación Profesional, Cohesión y Alta Inspección del Sistema Nacional de
Salud, contó a elDiario.es que “estas dos administraciones han decidido colocar
sus prejuicios por encima de la evidencia de la ciencia y la sensatez. Son poco
permeables a lo racional por lo que no cabe esperar a corto plazo que cambien
de criterio”
Pero la organización
trabaja este 2026 con un presupuesto un 20% menor. La caída ha sido provocada
por los 600 millones que EEUU ha dejado de aportar y agravada por los recortes
derivados del viraje de muchos estados miembro hacia el gasto en armamento. “A
pesar de nuestros esfuerzos, hemos llegado a un punto en el que no tenemos otra
opción que reducir nuestros programas y empleados”, llegó a admitir por escrito
Adhanom.
Alberto Infante sostiene
que “este caso demuestra que, si no hubiera una OMS, habría que inventarla”. El
médico argumenta que “la situación de cambio climático, de patrones de
distribución de enfermedades y una población que viaja más, más veces y a
hábitats donde antes no se llegaba, hace más necesario un mecanismo de
gobernanza y afrontamiento de los
riesgos a escala global”. En este sentido, el epidemiólogo del Fisabio,
Salvador Peiró, explica que “aunque países con buenos sistemas de salud
pública, como la Unión Europea, Gran Bretaña, Australia o Nueva Zelanda, no
necesiten a la OMS directamente en sus territorios, sí la necesitan para
reducir los riesgos procedentes de otros países con sistemas más deficitarios”.
“El reglamento es una de
las fortalezas de la OMS y ha permitido tener unas estipulaciones convenidas
gracias a las que se ha podido afrontar esta crisis del hantavirus de manera
relativamente rápida y con un mecanismo estipulado y previsible”, aclara
Alberto Infante. Así se estableció cuál debía ser el primer puerto de arribada,
cómo accedían los expertos y los pasos que había que seguir después. “Ha dado
mucha seguridad a las autoridades y al público en un caso con tanta exposición
mediática”.
Así que el mismo director
general de la OMS, a la luz de los hechos, vio en esta crisis sanitaria
internacional una oportunidad para convencer a EEUU y Argentina de volver al
organismo del que, al fin y al cabo, se están beneficiando sin aportar. “Creo
que reconsiderarán sus decisiones porque pueden ver lo importante que es la
universalidad para la seguridad sanitaria”, expresó en público. El presidente
de EEUU, Donald Trump, insistió en que, lejos de arrepentirse de decretar el
día de su toma de posesión la salida de su país de la OMS, está satisfecho. Y,
en Argentina —aparte de negar que el contagio del Hondius surgiera en su
territorio— el Gobierno de Javier Milei arremetió contra la organización: “La
OMS vuelve a anteponer la política a la evidencia e intenta usar un evento
sanitario extraordinario para condicionar una decisión soberana de la
Argentina”.

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