Vox dinamita los puentes con la Iglesia antes de la visita del Papa
La ultraderecha acusa a
los obispos de “hacer negocio” con la inmigración y amenaza con criticar a León
XIV si, en su discurso ante el Congreso, avala la regularización de migrantes,
mientras un sector del episcopado ya trabaja con la hipótesis de un Gobierno
PP-Vox. “Algunos (obispos) que hacen negocio con la inmigración ilegal –sostiene
Jesús Bastante en ElDiario.es– deberían salir del palacio y bajar a ver las
consecuencias que tiene para los españoles. Para la sanidad, la seguridad, los
salarios y los impuestos”. El presidente de Vox, Santiago Abascal, arremete
contra la Conferencia Episcopal, después de que el obispo de Canarias criticara
con dureza la “prioridad nacional” auspiciada en los pactos de la extrema
derecha con el PP, e invitara a los responsables políticos a “meterse cinco
días en un cayuco” antes de identificar inmigración con delincuencia.
El
exabrupto de Abascal fue el penúltimo de una larga serie de desencuentros entre
los obispos y la ultraderecha española, que se han recrudecido en los últimos
meses y que, podrían tener su punto más álgido durante la visita del Papa a
España, prevista para junio. Abascal confirmó que acudirá al Congreso a
“escuchar al Papa, un líder espiritual que reza por la paz en el mundo”, aunque
lanza una advertencia: “Si un líder religioso, sea el Dalai Lama, el Papa, un
rabino, un obispo, un cardenal, nos da igual, nos dice que tenemos que aceptar
un proceso de inmigración masiva y un avance del islamismo en la sociedad,
nosotros vamos a decir 'No'”.
Y
es que, en los últimos tiempos, la ‘luna de miel’ que advertían algunos
sectores de la Iglesia ante el ascenso de un partido que, para muchos, defendía
las esencias del catolicismo (oposición al aborto, defensa de la familia
tradicional y de los valores cristianos frente a una supuesta persecución a lo
religioso), se ha terminado. Atrás
quedaron los días en los que el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis
Argüello, presentaba el libro del filósofo de cabecera de Vox, Quintana Paz,
junto al propio Abascal, que acusa al líder de los obispos de no atreverse “a
criticar al gobierno mafioso. Porque el gobierno le proporciona su negocio con
la invasión. Y esa es su prioridad: el negocio”.
“Es
un momento extraño para los obispos”, sostiene uno de ellos, admitiendo que,
entre sus compañeros en el episcopado, “hay muchos que ya trabajan pensando en
un futuro a medio plazo con un gobierno PP-Vox, intentando tender puentes”,
especialmente en lo tocante a la guerra cultural. Fuentes eclesiales también
apuntan la “preocupación” de Vox, compartida por parte de los obispos, por la
posible utilización del viaje del Papa que podría hacer el Gobierno. La postura
de León XIV ante la guerra de Irán y Líbano o el genocidio en Gaza, unida a la
cuestión migratoria, “van a ser utilizadas por Sánchez, sin duda”. El sector
más renovador, por su parte, confía en que “no llegue la sangre al río” y
“nadie olvide que el Papa viene como el pastor de una Iglesia, pero también
como jefe de Estado”.
El
ataque a la Iglesia no es algo exclusivo de la cúpula de Vox. El antiguo
dirigente de Ciudadanos, vinculado ahora a la Fundación Disenso, Marcos de
Quinto, se sumó a las críticas, denunciando la “cobardía de la jerarquía”, y
exigiendo a los creyentes que “dejen de poner la X en la casilla a favor de la
Iglesia en el IRPF. ¡Que se la ponga Bolaños!”, aseguraba en su X. En el
mensaje, De Quinto hace referencia al otro gran punto de discordia en las
relaciones de la ultraderecha: la resignificación (“profanación”, lo llaman
ellos) de Cuelgamuros. Por cierto, también haciendo referencia al purpurado
ultra que se hace fotos con Abascal. “¿Quién es ‘más cristiano’, el que apoya
lo que dice el cardenal Sarah o el que acepta que nuestra Conferencia Episcopal
silbe y mire hacia otro lado mientras se profana el Valle de los Caídos y se
abren las fronteras al islamismo?”, se pregunta el ex político, quien sostiene
que “Franco consiguió detener los asesinatos de religiosos en el 36, y Juan de
Austria, en Lepanto, salvó a Europa del islamismo. ¿Serán capaces los de la
Conferencia Episcopal de ponerse del lado de los asesinos? En su deriva
ideológica, Vox no está solo. Grupos, como Abogados Cristianos o Hazte Oír, han
llevado sus dudas y preguntas hasta la sala de prensa de la Conferencia
Episcopal.

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