martes, 12 de noviembre de 2019

"Gracias, Pedrete".


Pedro Sánchez clebra su 'victoria' y se olvida de su 'derrota'.

“España –escribe en Público David Bolleroen ‘Lo que pasa, por jugar a la ruleta rusa’– no es más fascista hoy que ayer, pero ese fascismo está más representado en las instituciones. De hecho, nuestro país pasa por ser el que tiene la extrema-derecha más fuerte de Europa. Después de que los partidos democráticos jugaran a la ruleta rusa tras el 28 de abril, la nueva convocatoria de elecciones ha revelado una retirada de la confianza tanto a PSOE como a Unidas Podemos (UP) y la aniquilación de Ciudadanos en favor de PP y Vox”.

Otros, como David Torres, apuntan en el mismo medio que, en el mus, la peor mano que un jugador puede sacar es un 4, un 5, un 6 y un 7. “Se denomina ‘Pedrete’ y en algunos lugares –por ejemplo, en el barrio de mi niñez– cuando mostraba uno se apuntaba un punto de chica por tan notoria exhibición de mala suerte y recibía otras cuatro cartas. A partir del domingo, el ‘Pedrete’ va a designar también el fenomenal batacazo de Pedro Sánchez, que con un juego de naipes bastante decente no quiso pactar una coalición de izquierdas y pidió una segunda ronda electoral después de seis meses de autismo sólo para conseguir unos resultados mucho peores. Todo gracias a las presiones del Ibex, a la desfachatez irredenta del PSOE, a los consejos de un Fouché de autoayuda llamado Iván Redondo y a la soberbia infinita del personaje, un hombre tan pagado de sí mismo que todavía sigue sin entender que la democracia no consiste en que lo elijan únicamente a él… Pero ¿para qué necesitaba formar gobierno con la ayuda de esos aficionados de Podemos y de cuatro gatos independentistas? ¿Cómo no iban los españoles a votarlo en masa si era el candidato más alto y el más guapo?

“Ahora sí, ahora, con tres escaños menos y las fuerzas de sus aliados naturales mermadas, Sánchez ha visto además que el PP ha recobrado oxígeno y que Vox prácticamente ha doblado su presencia en el Congreso. Pensaba que la maniobra de sacar a Franco del Valle de los Caídos le iba a sumar un montón de votos y lo único que ha conseguido es resucitarlo para que vuelva a tomar parte en la política española con voz y voto. ‘Unidas Podemos’ retrocede unos cuantos escaños y Ciudadanos casi se evapora en el grupo folklórico tras el mayor gatillazo de la democracia española. Como se ve, el audaz envite de la repetición electoral le ha salido redondo a Sánchez, Iván Redondo para ser exactos. Nunca les estaremos bastante agradecidos por la hazaña de lograr que, en España, la ultraderecha haya salido por fin del armario histórico.

“También hay que aplaudir la estrategia de mitosis de Más País, que, a costa de hacer un ridículo pasmoso en su estreno nacional, ha torpedeado a sus antiguos camaradas y permitido el ascenso de Vox hasta alturas estratosféricas. Gracias a su afán de protagonismo, Errejón pretendía ser el niño en el bautizo y ha sido el muerto en el entierro. Con el ‘Pedrete’ da igual que los naipes sean oros, copas, espadas o bastos. El escenario político sigue tan bloqueado como antes, sólo que aun peor, con los eslabones mucho más débiles, la izquierda más dividida, la derecha más fuerte y los rencores enconados hasta la exasperación. Pero no hay que descartar, teniendo en cuenta el optimismo irrefrenable del presidente, que se empeñe en convocar unas terceras elecciones, a ver si hay suerte y defenestra al PSOE de una vez por todas. Sánchez ha encarnado en términos electorales aquel chiste de Jaimito, el de ese delantero centro tan idiota que metió un gol y en la repetición lo falló”.

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