lunes, 3 de diciembre de 2007

3 de diciembre. Mi primera visita a China.

Bicicleta fabricada en Taiwan, frente al emblema de los Juegos Olímpicos


En la presentación de su candidatura oficial para el Consejo de Administración de la Real Sociedad, Iñaki Badiola, ex directivo donostiarra del Banco de Santander y empresario con intereses en el mercado chino, ha mostrado a la afición “txuri urdin” una “apasionante” propuesta de sacar de la crisis a esta sociedad deportiva. Badiola basa todo el proyecto en introducir la marca 'Real Sociedad' en el mercado chino que tan bien conoce. Afirma que el saneamiento económico vendría de varios millones de euros en ingresos atípicos obtenidos de esta manera. El estadio de Anoeta pasaría a llamarse “Beijing 2008” y, tras los Juegos Olimpicos del agosto del 2007, “Shangai 2010”. Con la venta de camisetas en las tiendas de los dos grandes aeropuertos chinos y con los partidos televisados para toda China, conseguiría una inyección económica que precisa. Una opción salvadora para él, aunque, me temo que descabellada para otros.

También yo he viajado hasta la República Popular China y Australia, aunque sea mentalmente, y no para hacer negocios. Gracias a Internet, acabo de enterarme de que dos de los visitantes de mi blog procede de estos lejanos países. Del hemisferio austral ya conocía algo, por haberlo estudiado de pequeño. Pero jamás me hablaron del país asiático dominado por los comunistas, país prohibido durante mi pubertad y en toda mi adolescencia, además de así advertírmerlo en mi pasaporte. Por eso me alegré de que, algún lector del país más poblado del mundo, con más de 1.300 millones de habitantes, visitara mi blog, rompiendo la distancia real y psicológica que nos separa de ellos.

Ignoro si se trata de un chino vulgar y corriente, de algún Catay o alguna dinastía. No sé si hablará mi misma lengua o es una simple equivocación de alguien que empujara a ciegas las teclas del ordenador. Pero la curiosidad me ha empujado a informarme sobre esta República Popular que, sin incluir a Hong Kong ni a Macao, ha adelantado a Italia en la clasificación de países por volumen en su producto interior bruto y cuya economía ha rebasado a las de Francia y el Reino Unido, convirtiéndose en la cuarta del mundo. En el segundo cuatrimestre del 2006 se anunció una tasa de crecimiento interanual del 11,3 % y, en marzo de este año, la Asamblea Nacional Popular de China reconoció por primera vez la propiedad privada mediante una ley, ampliamente debatida durante 13 años. La medida no afectó, sin embargo, al campo y las tierras de cultivo, de propiedad colectiva y cedidas en usufructo por el Estado a los campesinos.

En un intento de limitar su población, China, que tiene fronteras con 14 países y es uno de los países más grande del mundo, en cuanto a extensión territorial (tras Rusia, Canadá y EEUU), ha adoptado una política que limita las familias urbanas a un sólo niño y las rurales a dos cuando el primero es niña. Los niños son considerados económicamente más útiles en las áreas rurales. Sin embargo, las autoridades enfatizan la importancia de la mujer, y han llegado a prohibir la utilización de métodos médicos para predecir el sexo del feto y penar severamente el aborto selectivo de niñas. Además, el Estado ha emprendido recientemente reformas en su política de planificación familiar, suavizando el control de la natalidad e incentivando económicamente a las familias que tengan dos niñas.

El país con una lengua más común –el chino mandarín, hablado en la actualidad por más de 1000 millones de personas (con un incremento de unos 10 millones anuales)–, y más hablada del mundo, seguido del inglés (praticado por 512 millones, el hindi (lengua nacional de la India hablada por 498 millones, el español (391 millones de hablantes) y el ruso (289 millones), será, sin duda alguna, dentro de nueve meses, el más visitado con ocasión de los Juegos Olímpicos.
(Mañana continuaré)