miércoles, 12 de marzo de 2008

12 de marzo. "Borrarse" de la Iglesia.


El 94 por ciento de los españoles ha recibido el bautismo aunque sólo el 77 por ciento se define como católico. La mayoría de casos no es por convicción religiosa sino porque, en 40 años de dictadura, no bautizar a los hijos era condenarles a la nada. Más de la mitad de los mismos nunca asiste a misa y una gran mayoría no cumple con todos los mandamientos. Sin embargo, todos celebran a su modo las fiestas preceptivas, la acostumbrada y folclórica Semana Santa y mueren haciendo constar que han recibido los santos sacramentos y la bendición apostólica. El problema aparece cuando alguien, harto de aparentar, decide romper con la Iglesia, esa multinacional de la fe dependiente del Estado integrista y cristiano de la Ciudad del Vaticano, heredera indirecta del Imperio Romano y directa de los Estados Pontificios. Y rompe con su burocracia, apostando de su fe.

Hasta hace muy poco, casi nadie se negaba bautizar a sus hijos y muy pocos renunciaban conscientemente a seguir los consejos y orientaciones de la “Santa Madre Iglesia” y a cumplir con su doctrina. Hoy, las razones personales para apostatar (darse de baja de la Iglesia Católica u otras confesiones similares) son de diverso tipo: una experiencia negativa dentro de ella; el desacuerdo con las directrices seguidas por la institución romana; la no aceptación del dogma apostólico, aunque uno se siga considerando cristiano; la negación de un dios contradictorio; el escepticismo ante cualquier credo religioso...

Desde que la Audiencia Nacional reconoce el derecho de cualquier civil a que la Iglesia anote en su partida de bautismo su derecho de cancelación, la Iglesia ya no presenta tantas trabas burocráticas para defender sus privilegios. En efecto, la Audiencia Nacional considera "claramente insatisfactoria" la respuesta que el Arzobispado de Valencia da a una persona que pretende apostatar. Y rechaza el argumento del Arzobispado respecto a la inviolabilidad de sus archivos. "Tal inviolabilidad –dice la sentencia– no es predicable frente al ciudadano" cuando ejerce su derecho fundamental a disponer sobre sus datos personales. La Audiencia refuta el recurso presentado por el Arzobispado contra la resolución de la Agencia Española de Protección de Datos.

Albert Villanova, creador de la página web (http://www.apostasia.es/), cree que "con esta sentencia sabemos que la ley está de nuestra parte y nos protege en nuestro legítimo derecho frente a la terca obstinación de algunos obispados". Ateo declarado, indignado de que la Iglesia Católica lo considerara miembro suyo y utilizara su “gran” representabilidad social para presionar al Gobierno, Albert Villanova decidió un día apostatar. “Cuando dirigí mi carta al arzobispado de Valencia, pidiendo que suprimieran mis datos personales de todos sus registros (y en particular del Libro de Bautismos), recibí como respuesta que éste no era un fichero de datos. Como la ley estaba de mi lado, recurrí a la Agencia de Protección de Datos, denunciando lo sucedido y reclamando su tutela. Finalmente ésta emitió una resolución en la que estimaba parcialmente mi reclamación y obligaba al arzobispado a realizar una nota marginal en el Libro de Bautismos. El Arzobispado de Valencia insistió en que me personara en el contencioso como parte afectada. Recurrí la resolución de la Agencia puesto que lo que yo solicité fue la supresión completa de mis datos personales y no una mera nota marginal”.

El primer recurso, demoró más de dos años. Desde entonces, el resto de obispados y arzobispados no han sido tan beligerantes y acataron las resoluciones de la Agencia de Protección de Datos sin recurrir a la vía judicial. Los afectados por estos trámites, largos y burocráticos, opinan que, afortunadamente nos encontramos en un Estado de derecho, en cuyo ordenamiento jurídico, los derechos fundamentales de las personas, consagrados en la Constitución, están por encima de cualquier otra consideración o interés particular. Ellos creen que la Iglesia tiene que aceptar las apostasías a la primera, sin poner ningún tipo de trabas y realizar la pertinente rota marginal.

En el Congreso de Diputados ya se ha presentado alguna proposición no de ley para simplificar el proceso de abandono de una confesión religiosa, pero estas iniciativas, con los votos en contra del PP y del PSOE, todavía no han prosperado. Sin embargo, en diversas ciudades españolas ya se han dado actos masivos de apostasía colectiva. Sólo en Valencia se presentaron alrededor de 1.500 apóstatas. En Madrid, hace año y medio, se realizó otro de alrededor de 200 personas. La cifra exacta de apostasías realizadas nunca ha sido revelada por la propia Iglesia. Pero, según la Agencia de Protección de Datos, en el 2006, cincuenta y ocho personas recurrieron a la Justicia para que la Iglesia cancelara su inscripción bautismal, mientras que, en el 2007, fueron cerca de doscientas.

Según datos de Villanova, en el último año y medio, la Agencia de Protección de Datos ha emitido alrededor de 228 resoluciones favorables a la apostasía. Y los apóstatas, cada vez más numerosos, siguen registrándose a una velocidad inaudita, habiendo roto ya las barreras que protegen a Iglesia. En Rivas Vaciamadrid, la apostasía es un simple trámite que sólo cuesta dos euros y los interesados, que proceden de otras comunidades y provincias, no se encuentran con los trámites burocrácticos acostumbrados, presentados por la Iglesia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca olvidaré la agonía de mi abuelo. Gallego de Lugo emigró a la Cuba de Fulgencio Batista donde contrajo matrimonio con una paisana de Orense. (Conservo la foto sepia, él sentado en el sillón de mimbre y ella de pie a su lado sobre un fondo de palmeras) La abuela, -pobrecita- era exactamente igual que José Isbert, pero en señora. Retornado a Madrid, fue Militante de Izquierda republicana,(ahora histórico militante)y pasó varios días en una checa de la calle silva a la espera de ser fusilado, tras el chivatazo de un vecino. Afortunadamente esto no ocurrió,y gracias a ello púde jugar con él interminables partidas de brisca, tute y dominó, al tiempo que conversabamos de todo, incluso de Dios. Era ateo y atizacuras, y sin ser bebedor, tenía la facultad de reconocer la procedencia de los vinos con sólo verlos y probarlos. La tarde anterior a la noche de su fallecimiento tras varias jornadas de inconsciencia y convulsión respiratoria, me enviaron a buscar al párroco de la iglesia que está en la calle arenal. Este se presentó con sus ropajes chamánicos y un utensilio que arrojaba gotitas de agua bendecida previamente. El cura sentandose en la cama se aproximó para gritar en su oido: "Dn. José: ¿Quieres entrar en el reino de los cielos...? Acto seguido un hilo remoto de voz apenas audible que surgia desde más adentro que la boca y la garganta, pronunció: "siiiiiiiiiiiiiiiiii..."tras lo cual continuó con sus oficios. El abuelo expiró poco después, tras comprobarse con un espejo que este no se empañaba de vapor, luego una vecina de Zamora (otra experta chamanica) selló su ombligo con la cera de una vela. El impreso del certificado de defunción para el médico -que fue el unico que no hizo nada con el abuelo- excepto rellenar y firmar rutinariamente dicho impreso lo pude conseguir en la farmacia de la glorieta de san bernardo.Mientras caminaba -desde la plaza de Santo Domingo- decidí considerar que - contrariamente a lo que pudiera parecer- había coherencia y valor en su última actuación. No invertiré dos euros en el documento apostásico que hacen en Rivas y ademas es que no tengo tiempo para nada.
chiflos.

Anónimo dijo...

Gracias, apreciado Chiflos, por añadir periódicamente tus comentarios llenos de ingenio y de sabor, como este de la agonía de tu abuelo. Gracias por el detalle generoso de continuar con ellos, pese a tu queja de no tener tiempo para nada.

Santiago Miró

Manga dijo...

Yo no soy creyente de la iglesia católica. Mucho menos me identifico con Jesús ni sus historias, muchisimo menos me atraen las historias de las apariciones de virgenes. Pero aún así, de brazos me bautizaron, de más grande me obligaron a hacer la primera comunión. Me gustaría saber como pedir ser desligada de ambos actos, estando en mi país.

Ninguna de las dos cosas que me obligaron a hacer me identifican, me llenan ni llegan. También considero que para ser buena persona no necesito guiarme por las palabras escritas en un libro de ciencia ficción. Me parece interesantisimo el artículo colgado en su blog. :3