lunes, 17 de marzo de 2008

17 de marzo. La caricatura de Mahoma.


“Grandes masas de inmigrantes musulmanes –escribía Manuel Molares do Val, el pasado 20 de febrero en sus Crónicas Bárbaras (‘Algo huele podrido en Dinamarca’)–, enfurecidos por una caricatura de Mahoma, están arrasando estos días Dinamarca... Queman, en distintas ciudades, edificios enteros, vehículos y lo que encuentran a su paso porque todos los periódicos del país publicaron hace unos días la caricatura de Mahoma con una bomba en el turbante. La misma de una serie satírica que hace dos años provocó sangrientos disturbios en distintos países... Deberíamos recordar que ningún grupo humano saldrá de la barbarie si enloquece cuando escarnecen sus tótem y signos sagrados. Aunque la blasfemia disguste, tolerarla es un signo de superioridad cultural y por eso occidente se ha adelantado varios siglos sobre un mundo islámico que necesita urgentemente la Ilustración”.

Días antes, la policía danesa detenía a dos tunecinos y a un danés de origen marroquí que planeaban el asesinato de Kurt Westergaard, autor de la viñeta anteriormente mencionada y publicada por vez primera en el diario Jyllands-Posten, el 30 de septiembre del 2005, junto a una docena de caricaturas del profeta Mahoma en un primer momento pasaron desapercibidas. Dos años mas tarde, Westergaard, 73 años, tenía que cambiar de casa por quinta vez. Las planes para asesinarle eran “muy concretos”. Y, en una gira por Oriente Próximo de varios imanes daneses que llevaban estos y otros dibujos apócrifos e informaciones distorsionadas, las protestas se convirtieron en revueltas con cincuenta muertos y tres embajadas danesas quemadas.

El fanatismo no había bajado la guardia y Westergaard sabía que iba a tener que vivir con esa amenaza para el resto de su vida. “Estoy harto y furioso de que una actividad perfectamente normal que ejerzo desde hace años, se haya distorsionado para desencadenar semejante locura”, expresó, indignado el dibujante. Y calificó de “enferma” la respuesta a una viñeta suya, cuando “algunos explotan la figura de Mahoma y utilizan su nombre para legitimar el terrorismo”.

Días después de la detención de tres presuntos terroristas que planeaban asesinar a Kurt Westergaard, diecisiete periódicos de Dinamarca volvieron a publicar la polémica caricatura del profeta musulmán. La prensa danesa reaccionó así ante el intento de atentado contra la libertad de expresión. El rotativo que publico primero las caricaturas señalaba en un editorial que "el aspecto grotesco de las numerosas confrontaciones entre el mundo libre occidental y las fuerzas islámicas antidemocráticas estriba en que su contenido es ridículo. Entre las perspectivas más sombrías figura que la 'crisis de Mahoma' será utilizada en un tiempo previsible como disculpa para numerosas iniciativas mas o menos radicales y para otros planes de asesinato o atentado".

Ninguna excusa sirvió de pretexto. Periódicos y sitios web jordanos lanzaron una campaña titulada 'El mensajero de Dios nos une', para protestar por la nueva aparición de la caricatura del profeta Mahoma en los medios de comunicación daneses, según indicaron sus promotores. En una serie de artículos y editoriales, protestaron contra “las tentativas para desnaturalizar la imagen del Islam" y pidieron la salida del embajador danés en Ammán, así como el boicoteo de los productos de este país. "Esperamos que el número de periódicos que participe en esta campaña alcance los 40 –añadió Zkaira Cheikh, un responsable del semanario 'Fact internacional', extendiendo su llamamiento a otros medios de comunicación de la comunidad árabe-musulmana–. Tenemos que unirnos (...) para combatir a los sionistas cristianos que se empeñan en perjudicar la imagen del Islam so pretexto de defender la libertad de expresión (...). La campaña también exigirá el voto de una ley para prohibir los insultos hacia el Islam y el profeta”.

Las autoridades jordanas condenaron la caricatura, advirtiendo, entre otras cosas, que era susceptible de conducir a más actos extremistas. Las manifestaciones se sucedieron en los últimos días en numerosos países de la región, terminando con una sentada en Ammán cerca de la embajada de Dinamarca.

¿Cómo un simple chiste, un juego de palabras, un dibujo, una caricatura sobre Mahoma, puede provocar tal campaña en el mundo musulmán? Los autores de los mismos son amenazados de muerte, acusados de ofender a todo un pueblo como fueron acusados de alguna forma Diderot, Voltaire, Montesquieu, Rouseau, así como otros escritores de más actualidad como Fernando Vallejo, Mark Twain, o el propio Salman Rushdie. ¡Qué satisfecho debe de estar Mahoma de sus creyentes integristas! Aunque muchos de sus discípulos aseguran que, de vivir el profeta del islam en nuestros días, no hubiera obrado de semejante manera frente a una caricatura como esta. Y que no pocos de sus creyentes no reaccionan por igual.

2 comentarios:

Daniel Turambar dijo...

Pues sí, al mundo islamista (no quisiera decir islámico) le faltan unos siglos de evolución. Esto me recuerda a "El Nombre de la Rosa". Temible arma el humor para algunos, si bien una excelente vara para medir lo avanzada de una civilización.

Anónimo dijo...

El Arcangel Gabriel, famoso por ser el vigilante jurado y con turno de noche, que estuvo de guardia en el portal de Belén tras el parto de María. (por cierto que el tipo se posicionó arriba del techo, de ahi que la dichosa figurita sea la más dificil de colocar para cualquier belenista) fué tambien el responsable de la comunicación al mercader Mahoma de su condición de profeta y anunciarle su "Hegira. Ya podía haberse dado una vuelta por Osiris y dejarnos tranquilitos a los terrícolas-vitivinícolas. Ninguno de estos seres paró jamás una guerra, y -antes al contrario- nos dividieron y por ello siguen ganando, con la aquiescencia de Benedicto 16 y Jomeini.
chiflos.