domingo, 5 de septiembre de 2010

Activistas españoles, maltratados y agredidos en el Sahara.


Así quedó el rostro de Carmen Roger y el cuerpo de Pablo Terraza.

El pasado sábado, 29 de agosto, sólo una semana después de la visita del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a Marruecos, para cerrar la crisis de la frontera de Melilla, catorce españoles iniciaron una protesta pacifista en la calle Smara, una de las vías más concurridas de El Aaiún. A las 18.30 horas, hicieron una sentada y enarbolaron banderas del Frente Polisario. La reacción de un grupo que los vigilaba no se hizo esperar, arremetiendo contra ellos. Once de los catorce activistas fueron apaleados. “Lo que recuerdo –relata Carmen Roger, quien quedó con el rostro desfigurado por los golpes– es que estábamos en la protesta y aparecieron lo que creemos que fueron policías vestidos de colonos. Sólo tengo la imagen de un montón de hombres golpeándome la cara y dándome patadas en el estómago. Y no me pude defender”. Tres de ellos corrieron a refugiarse en el cercano hotel Nejyir, liberándose de las agresiones sufridas. El resto se queja del maltratado y agresiones recibidas, tanto por parte de individuos estratégicamente apostados, como por las fuerzas de seguridad marroquíes que comenzaron a llegar en camiones de la Policía y del Ejército y se llevaron a todos detenidos. “Tenemos la certeza –dicen los activistas– de quienes nos agredieron eran policías marroquíes disfrazados de colonos”. Rabat, en cambio, se obstina en desmentirlo, señalando como agresores a “ciudadanos anónimos contrarios a la protesta”. El Gobierno español aceptó como buenas las explicaciones marroquíes. Pero Carmen Roger, la española que sufrió las lesiones más graves, declaraba el jueves pasado en un Chat con los lectores de Diariocritico: “Mi cara amoratada ha llegado a todos los puntos del mundo porque no soy saharaui. No quisimos que ninguno de ellos se uniera a nuestra protesta porque hubiesen sido los apaleados. Me llevaron al hospital en donde no me dieron ni hielo para ponerme en la cara. Según declaraciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, los que nos pegaron en la calle no eran policías, pero los dejaron libres y nos detuvieron a nosotros. ¡El mundo está al revés!”



El colectivo SaharAcciones, apaleado

El colectivo “SaharAcciones”, perteneciente a la “Asociación Canaria de Amigos del Pueblo Saharaui”, fue arrestado y trasladado a la comisaría central de El Aaiún. “Nos quitaron el pasaporte y los interrogatorios se prolongaron desde las siete de la tarde del sábado hasta las cinco de la madrugada del domingo. La más afectada por las palizas fue Carmen Roger, quien no recibió atención médica hasta la tarde del lunes, después de que un funcionario de la embajada española desplazado a El Aaiún consiguiera concertar una cita con un médico y le facilitara los medicamentos necesarios. Otro de los activistas, Pablo Terraza, recibe contusiones en el tórax”. Al cabo de unas horas, de madrugada, son liberados y trasladados a la Casa de España, un edificio propiedad del Estado español. Por último, son trasladados en dos vehículos hasta el puerto de El Aaiún, en donde “había un gran despliegue militar”. Los 14 completan los trámites fronterizos necesarios para salir del territorio controlado por Marruecos. Solicitan a la naviera que les reserve un espacio para evitar posibles altercados con pasajeros marroquíes. Y denuncian a la policía marroquí por tortura, agresiones verbales y detención ilegal en dos juzgados, uno en El Aaiún y el otro en Santa Cruz de Tenerife.


Los activistas españoles, retenidos en el Aaiún.

“Amigos del Pueblo Saharaui”, asegura que seguirán realizando más manifestaciones como ésta. No descartan organizar una flotilla de ayuda humanitaria desde las islas Canarias al puerto de El Aaiún, similar a la que Turquía envió a la franja ocupada de Gaza. “Nos preocupa –dice el portavoz– el comportamiento de la Policía marroquí de utilizar supuestos colonos exaltados como miembros de los cuerpos de represión marroquí”. Anselmo Fariñas, otro de los componentes del colectivo, puntualiza que “sólo desplegamos nuestras pancartas y mostramos unas camisetas que habíamos llevado con mensajes de apoyo al pueblo saharaui. Enseguida, y sin aviso, nos golpearon y nos llevaron a la comisaría”. Los peor parados fueron Carmen Roger y Pablo Terraza, con lesiones en un ojo y las costillas. “Algunos compañeros –advierte Japci Marrero– fueron increpados, empujados y obligados a besar la bandera marroquí”. Aunque, desde la Embajada, se quiso transmitir una imagen de tranquilidad, el grupo ofreció una imagen distinta. “Tenemos una sensación total de inseguridad y miedo a que los hechos se repitan”, explica Sara Díaz, otra de las afectadas. Y Alexis Dorta se lamenta: “No nos podíamos desplazar libremente porque estábamos bajo el control y vigilancia de la Policía marroquí. Nuestra propia seguridad corría grave riesgo al no saber qué elementos incontrolados o controlados nos podíamos encontrar ahí fuera”.


González Pons aprovecha el incidente para lamentar que el Ejecutivo de Zapatero “se deje ganar siempre” por la policía marroquí.


Fuentes del Gobierno señalan que los activistas “han violado las leyes marroquíes” porque “entraron con un visado de turista” y acabaron participando en una protesta para la que no tenían permiso de las autoridades locales. Otros, como el PP, inciden en sus críticas al Ejecutivo español por su “supuesto sometimiento al Gobierno marroquí”. Esteban González Pons, lamenta que el Ejecutivo de Zapatero “se deje ganar siempre” por la Policía marroquí. Para él, este incidente es una muestra más de que la visita de Rubalcaba a Marruecos, hace una semana, fue “puro teatro” y de que los desencuentros entre ambos países continúan. Lo ocurrido es, para el portavoz conservador, síntoma de la debilidad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero quien “volverá a pedir perdón en nombre de unos españoles que sólo ejercen derechos constitucionalmente garantizados”. El PSOE se muestra crítico con González Pons, de quien dice que “vuelve a actuar” de “antiembajador en Marruecos” y reclama al PP “más diálogo y menos exabruptos”, porque “siempre trata de empeorar la situación cuando surge alguna fricción para desgastar al Gobierno”. Por su parte, Willy Meyer, eurodiputado de IU, expresa su apoyo a los activistas. “Este hecho –alega– no es sino una muestra más de la permanente represión a la que se ve sometido el pueblo saharaui”. El UPyD expresa su solidaridad con el grupo de activistas.


Zapatero, desde el Japón, no quiere “piedras en el camino del buen entendimiento con Marruecos”. Efe. Emilio Naranjo.

El Ministerio de Asuntos Exteriores resta credibilidad a la versión de los activistas agredidos. El secretario de Estado, Juan Pablo de Laiglesia declara no contar con elementos que “avalen” la versión de los activistas españoles en su denuncia de haber sido agredidos por miembros de la policía marroquí. “Todo parece indicar, asegura, que las lesiones se las produjeron grupos que no estaban de acuerdo con sus protestas”. Para De Laiglesia, “lo que está fuera de toda duda” es que los activistas españoles participaron en una manifestación ilegal “en la que se produjeron altercados” en los que algunos resultaron heridos. Sostiene que España mantiene con Marruecos una relación “estratégica” que debe continuar. “España –asegura– mantiene con Marruecos una relación estratégica que debe continuar”. Para mantener estas buenas relaciones, el Ejecutivo descarta aplicar “el puñetazo encima de la mesa” y apuesta por “el diálogo”. Por su parte, el presidente del Gobierno, desde Tokio, en el que se encuentra oficialmente de visita, declara “no querer piedras en el camino del buen entendimiento con Marruecos”. Así de claro lo deja en una charla informal que mantiene con periodistas en la embajada española. En su visita, un día antes, a China, Zapatero recordó que su Gobierno aboga por aplicar una diplomacia “firme, inteligente y sensata” con Marruecos. Estas manifestaciones provocan que los activistas españoles tilden de “traidor” al Ejecutivo por no respaldar su relato de los hechos.


A su llegada a Las Palmas de Gran Canaria, los activistas españoles aseguran que la represión “brutal” que han sufrido refleja la que Marruecos ejerce a diario sobre los saharauís. Carmen Roger manifiesta a los medios de comunicación que “todo lo que nosotros hicimos está permitido en el derecho internacional porque Marruecos no es propietaria de aquel territorio”. Roger explica que se encuentra bien y “con un ánimo muy alto por poder ayudar a que se visualice lo que pasa en el Sahara Occidental”. Sara Mesa insiste en que “la Policía nos estaba esperando y nos cayó encima”, y que “hubo compañeros que fueron interrogados en la comisaría de forma muy dura y agresiva”. Señala que “lo nuestro es una anécdota al lado de todo el sufrimiento” de los saharauis. Advierte que UE debe pronunciarse ante esta situación. Y confiesa que las comisarías marroquíes son “cárceles medievales y centros de tortura”.


Una activista enseña el parte médico de las lesiones de Carmen Roger.


Anselmo Fariñas puntualiza: “El objetivo de nuestra acción era que las personas de los territorios ocupados pudieran tener derechos. Exige que el Gobierno español asuma su responsabilidad sobre el Sahara Occidental. “Debe hacer lo mismo que Portugal hizo con Timor Oriental”, pues es responsabilidad de España permitir que “el Sahara sea libre”. Denuncia igualmente la actitud del Gobierno de Francia, “que permite que Marruecos continúe con su política represiva”. E invita a la sociedad española a defender los derechos del pueblo saharaui y a “convertirse en una pesadilla para el Gobierno de Marruecos” para que “en ningún lugar de los territorios ocupados, los gendarmes puedan dormir”.


Los activistas tildan de “vergonzosas” las dudas de Exteriores sobre la agresión sufrida por la Policía marroquí. Piden al Ejecutivo que ejerza “un acto de valentía” y reclaman que inicie una investigación para esclarecer estos hechos. Reiteran que el Gobierno “no sólo ha traicionado al pueblo saharaui, sino también, al pueblo español, cuyos ciudadanos respaldan en su gran mayoría la causa saharaui”. Explican que “debe asumir la responsabilidad que le toca” e investigar las lesiones que sufrieron por parte de la Policía marroquí. Inciden en que la atención del gobierno de España a raíz de las agresiones ha sido “totalmente ambigua”. “Vayan allí y vean lo que Marruecos, España y Francia esta haciendo con el pueblo saharaui”. Exigen que, si España está reconociendo la legitimidad de Marruecos sobre el territorio y considera que los activistas han cometido algún delito, que se les aplique con “total rotundidad” la legislación vigente en el país vecino. E invitan a los medios y a la ciudadanía a visitar la zona: “Vayan allí, hablen con la gente y vean la situación de primera mano y se darán cuenta de lo que Marruecos, España y Francia están haciendo con el pueblo saharaui”.


El Gobierno español da por zanjado el incidente con Marruecos. Pero, las asociaciones pro saharauis tachan de cínica la respuesta del PSOE y descubren que la vía más efectiva para situar al Sáhara en el mapa de la opinión pública es provocar a las autoridades marroquíes en los territorios en disputa. “Cada vez va a haber más personas que van a protestar al Sáhara –señala Miguel Castro, secretario general de la Coordinadora Estatal de Asociaciones de Solidaridad con el Sáhara (CEAS-Sáhara)–, porque es donde más le duele a Marruecos. No quieren que se haga visible que existe un territorio ocupado, todavía sin descolonizar, con una población que sufre una constante violación de los derechos humanos. Como ya demostró Aminetu Haidar, lo que más le molesta a Marruecos es que se hable de los saharauis que viven en su territorio, que padecen juicios sumarísimos, encarcelamientos y violaciones de su domicilio… España no puede evitar que sus ciudadanos viajen allí, y Marruecos tampoco puede impedir la entrada a todos. Deberá buscar otra fórmula para pararlos, porque con golpes y palizas lo único que consigue es mayor repercusión para las demandas saharauis”.


Hay que recordar que El Aaiún es la ciudad más importante del Sahara Occidental, así como la capital de iure de la República Árabe Saharaui Democrática, aunque en la práctica está controlada por Marruecos. Fue la capital del antiguo Sahara Español hasta diciembre de 1975, cuando tras la marcha pacífica de miles de marroquíes hacia el Sahara –planificada por el rey Hasan II– que después se denominó “Marcha Verde”, se firmaron los Acuerdos de Madrid, por los que España cedía el Sahara a Marruecos y a Mauritania, los cuales tuvieron que enfrentarse luego con el saharaui Frente Polisario, apoyado por Argelia. Los marroquíes ocuparon la ciudad a principios de 1976, causando un éxodo de saharauis hacia Argelia para escapar de las represalias marroquíes por su apoyo al Frente Polisario. En 2005, la ciudad fue escenario de graves protestas en contra de la ocupación marroquí y en apoyo de la independencia y del Frente Polisario. En la actualidad, la ciudad es reconocida como la capital de la República Árabe Saharaui Democrática por 45 estados sin contar veintidós países que han revocado anteriores reconocimientos y trece que han congelado sus relaciones con la RASD por lo que, junto a los demás, reconocen a la ciudad como una parte de Marruecos.


Aminatou Haidar considera que “Rabat siempre niega los hechos y desvía la realidad”. La activista saharaui, que estuvo en huelga de hambre durante 32 días en el aeropuerto de Lanzarote, agradece la “solidaridad” de los españoles, que ha “dejado emocionados a todos los saharauis porque es algo increíble y noble”. Haidar explica que las agresiones y la represión de Marruecos son aceptadas como “algo normal” por la población saharui y pide a la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sahara Occidental (Minurso) que asuma más competencias “para observar y frenar estas violaciones de los Derechos Humanos contra los saharauis y contra la gente solidaria de muchos países”. Haidar afirma que las fuerzas de seguridad de Marruecos “siempre” van de paisano. Denuncia, igualmente, que los policías interrogan a los observadores internacionales e impiden que se reúnan con los activistas saharauis en sus casas. Califica de “vergüenza” la postura del Gobierno de España en relación a lo ocurrido el pasado fin de semana con los 14 canarios retenidos en El Aaiún durante una manifestación pacífica a favor de los derechos del pueblo saharaui. “Esto es una vergüenza, no me extraña mucho esta postura porque yo la he vivido personalmente en Lanzarote, lo que casi me cuesta la vida en territorio español, a causa de la complicidad del gobierno español, que no hizo nada sin la intervención internacional de los americanos y los franceses. Para mí es una debilidad frente al vecino”. Haidar entiende que existe una complicidad entre los gobiernos de España y Marruecos sobre la situación del pueblo saharaui. “Esto nos duele mucho a nosotros los saharauis –añade–. El gobierno español ha aceptado la versión oficial de Rabat, que siempre tiene la costumbre de negar la realidad y desviar la verdad, sin dar importancia a las declaraciones de este grupo tan valiente, tan noble, tan humano, el grupo de los catorce canarios que yo agradezco mucho”.


José Taboada, presidente de la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, habla del comienzo en España del movimiento asociativo prosaharaui. Todo comenzó a gestarse en Madrid, a mediados de los setenta, pero pronto empezó a expandirse por comunidades autónomas, primero, y por ciudades y pueblos, después. Hoy, la coordinadora engloba a 400 asociaciones que cooperan con el pueblo saharaui en la búsqueda de la paz y su derecho a la autodeterminación. La Coordinadora ofrece ayuda humanitaria en los campamentos de refugiados y campañas de sensibilización. Entre ellas, destacan las denominadas “Vacaciones en paz”, un proyecto de acogida temporal de menores que posibilita que, cada año, 9.000 niños y niñas saharauis pasen el verano en España. La coordinadora también organiza viajes a los campamentos de refugiados y marchas al “muro de la vergüenza”, construido por Marruecos para evitar la vuelta de los refugiados saharauis a su territorio. El Sáhara fue colonia española y, según Taboada, esa puede ser la causa de la proliferación en España de asociaciones en pro de los derechos de su pueblo. El activista declara que el conflicto del Sáhara ha sido y es “una asignatura pendiente” del Gobierno de Zapatero y de los anteriores. “España –concluye– debería defender más activamente a los saharauis y a los españoles amigos de los saharauis”.


“Nuestro Presidente –escribe Douce, en su Blog “Rincón de un Náufrago”–, querido para algunos, sufrido para otros, se ha ido a Shangai para hacerse la foto con Miguelín y soltar una de sus ocurrencias: “Hemos venido a mostrar el tamaño de España, que es como el tamaño de Miguelín”. Gracietas aparte, el tamaño de la España que él está dejando esperemos que no sea tan 'desinflable' como el nene de la Coixet. Puesto ya en plan vendedor de humos, a falta de otras realidades, se llevó en el avión la Copa que ganaron aquellos muchachos vestidos de rojo en su aventura sudafricana, como si fuera él quien había metido los goles. Dentro de poco irá por el Japón, la India, Georgia y el Kurdistán con el 'juguete', como los niños con sus 'Plays' el día después de Reyes. Los 'pañales' de Miguelín, que se los cambie Rita, la cantaora... O el mismo José Luis, ya que estamos en plan de igualdades y a todos nos concierne ocuparnos de limpiar las cacas del nene”.


Kap, en cinco dibujos de humor: En Shanghai, Apurado, La dreta és Així, Primarias y Política española.





Territorio Vergara: El mejor candidato posible

Manel Fondevila: Verano trepidante, Proceso de paz, Incondicional apoyo, Método y Tarifa plana.





Pep Roig: Escándalo y truco, Corrupción, la profesión política más antigua del mundo, Patriogolfismo (de golf, no de golfos), Realidad doméstica, y Depredador.





Llegan a Las Palmas los 14 activistas agredidos en el Aaiún (Marruecos)



Finalmente, les dejamos entre uniformados japoneses. Sólo ellos pueden caminar de forma sincronizada y hacer de ello un espectáculo…