martes, 28 de septiembre de 2010

Mañana, huelga general, con perdón.


Peridis, en el País.


Arrecian las críticas de la derecha y del mismo PSOE oficial frente a la huelga general que CCOO y UGT tienen prevista para mañana. Una huelga tratada con guantes tanto por el Gobierno como por los sindicatos. El primero, porque teme que, si triunfa la huelga, se quede en pañales. Los segundos porque si fracasan, les causará un daño irreversible. Tanto sindicatos como el Gobierno –el Gobierno recela de los sindicatos y los sindicatos del Gobierno– temen terminar pagando el coste de la misma. Si la huelga triunfa, malo para el Gobierno; pero, si fracasa, malo también para los sindicatos. Pase lo que pase mañana, sólo la derecha está dispuesta a cantar su éxito seguro.

Y mientras la cuenta atrás ya ha comenzado, algunos periódicos se ensarzan en apuntar los posibles fallos tanto de unos como de otros. En los diarios de la red, algunos no dejan de señalar, antes de que la huelga comience, que apenas tendrá éxito. Hablan de unas nefastas perspectivas en las que sólo un 20 ó 30% de los trabajadores la secundarán. Y que uno de los puntos negros es que no pocos trabajadores no participarán por temor a perder su puesto de trabajo. Frente a los mismos, los propios sindicatos insisten en que el paro general será un éxito laboral en contra de las políticas del Gobierno.

“¿Por qué la huelga general del 29 será un fracaso mayúsculo –titula McCoy en un artículo en El Confidencial– Yerran el tiro los sindicatos. Por más que se empeñen en afirmar la huelga como necesaria y única alternativa factible a día de hoy de cara a la galería, son conscientes del fracaso anticipado que le espera a la misma…De hecho, da igual que el paro lo sigan 100.000 o diez millones. A Zapatero, las organizaciones de trabajadores le han hecho añicos su pueril sueño de pasar al futuro como único presidente de la democracia sin una huelga general en su haber… El obligado cambio de actitud de Cándido y Toxo para tener un signo con sus bases, pedazo de ‘putada’. es un puñal a la espalda de sus aspiraciones. Por eso ZP no va a torcer el gesto pase lo que pase. Roma no paga a sus traidores”.

Otros medios, resaltan que Zapatero emplaza ahora a los sindicatos a pactar la reforma de las pensiones y les reclama propuestas contra el desempleo “Como presidente del Gobierno, volcaré todos mis esfuerzos para mantener ese diálogo intenso con los sindicatos y la patronal”. Promete que mantendrá el compromiso del diálogo social, más allá de la huelga general. Y remarca que su izquierda y la derecha no son lo mismo. “Aunque haya huelga, ante todo debemos pensar que hemos trabajado, trabajamos y trabajaremos por los intereses de los trabajadores, y por eso hemos ampliado la protección social y las políticas sociales. ¡Eso no me lo puede discutir nadie!”. De paso, recuerda que es de izquierdas y no de derechas. Y termina esgrimiendo una serie de “avances sociales”.

“Los puentes ni han saltado por los aires ni saltarán el miércoles, 29-S –titula Manuel Rico en su Frontera Digital–. El Gobierno acepta y respeta la huelga general. Aguanta y aguantará el chaparrón de críticas, no entrará al ataque. A cambio, espera colaboración y ‘propuestas’ de los sindicatos, no sólo quejas”. Pero insiste en que el presidente no puede quejarse de no haber recibido propuestas alternativas durante los últimos cuatro meses “porque las ha recibido de los sindicatos en la mesa de negociación, de la izquierda minoritaria en el Congreso y de intelectuales progresistas a través de documentos y manifiestos. Otra cosa es que no le gusten o que las considere desacertadas”.

Mientras tanto, Rajoy y su derecha esperan pacientemente, fumándose un puro y regodeándose con el espectáculo del miércoles, en el que no dudará en enterrar al Gobierno, si triunfa la huelga; o en defenestrar a los sindicatos, si fracasa la movilización.