jueves, 23 de mayo de 2019

Cuando los candidatos del PP ocultan las siglas.



En cientos de carteles electorales de Borja Sémper, candidato del PP a la alcaldía de la capital guipuzcoana, colgados por toda la ciudad, no hay ni rastro del logo del PP ni ninguna referencia al partido más allá del color azul en el que está escrito el mensaje del alcaldable donostiarra. Ni siquiera aparece la marca en sus vídeos electorales. Tampoco se ven las siglas de los populares en los carteles del candidato a la alcaldía de Badalona (Barcelona), Xavier García Albiol, en los del de Málaga, Francisco de la Torre o en las candidaturas de otras ciudades más pequeñas como Boadilla del Monte (Madrid). Algunos de los principales candidatos populares tratan de desligar así su campaña de la marca para evitar ser arrollados por la ola de la derrota que ha perseguido al partido en las últimas citas electorales.

La ocultación de las siglas ha sido, según explica el pasado domingo Íñigo Aduriz en Eldiario.es, un fenómeno que se ha repetido en los últimos años sobre todo en los dos grandes partidos, PSOE y PP, cuando, coincidiendo con el declive del bipartidismo y el surgimiento de nuevas fuerzas políticas, candidatos de ambas formaciones han tratado de sortear así las crisis de credibilidad y confianza que afectaban a sus marcas electorales. En la campaña del 2004. El entonces secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, sustituyó el logo del partido por las siglas ZP. También en las municipales de 2011, cuando “en todos los sondeos, se auguraba una victoria del PP”, los socialistas intentaron que la marca desgastada tras los gobiernos de Zapatero “no perjudicara a los candidatos”, retirándola de sus carteles electorales o sustituyendo las siglas por el nombre 'Socialistas'. Es lo que están ahora haciendo en el PP con algunos candidatos muy bien considerados, pero con la marca muy dañada.

Carmen Lumbierres, profesora de Ciencia Política de la UNED, vincula este fenómeno “con el movimiento de la vuelta a lo pequeño, bien sea al nacionalismo autonómico, provincial o local. Ante todo, el territorio y luego el partido. Primero San Sebastián, o Badalona”, explica lo que dicen ahora los candidatos populares. Como un ejemplo cercano Lumbierres cita también la campaña de la expresidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz para las últimas elecciones autonómicas, tras las que, finalmente, no pudo revalidar el gobierno por la suma de las tres derechas (PP, Ciudadanos y Vox). “Desapareció el logo y el color rojo, todo era verde y en todas partes se podía leer la palabra Andalucía”, recuerda. En ese caso, apunta, Díaz trataba de marcar distancias con la dirección estatal del PSOE de Pedro Sánchez, cuya vinculación consideró que podía perjudicarle por, entre otras políticas, el diálogo iniciado con la Generalitat catalana y las fuerzas independentistas. “Ocultar las siglas es la manera lógica de actuar sobre todo cuando hay discrepancias fuertes con la dirección del partido”, señala Lumbierres, poniendo como ejemplo el caso de Díaz el de Borja Sémper, crítico con el giro a la derecha y el acercamiento a Vox emprendido por Casado en el PP desde su triunfo en las primarias, o de Paco de la Torre, que en el proceso de sucesión al frente de su partido se manifestó a favor de la rival del hoy líder popular, la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

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