viernes, 17 de abril de 2026

Trump inició una nueva guerra.

 

Trump pretedió imponer sus reglas

Sin consenso internacional y marcando el ritmo de la escalada, Trump inició una nueva guerra. Irán respondió cerrando el estrecho de Ormuz. Un punto clave por donde pasa buena parte del comercio energético mundial. La crisis se globalizó.

Washington pidió apoyo a sus aliados, entre ellos Israel, y a monarquías del Golfo. Pero la mayoría de países se desmarcó y evitó entrar en el conflicto.

Irán contraatacó con una jugada política. Reabrió Ormuz para más de 200 países que rechazaron participar en la guerra. Y dejó fuera a quienes sí se alinearon con Estados Unidos e Israel.

Estados Unidos quedó expuesto. Sus barcos, los de Israel y los de aliados árabes pasaron  a ser los principales perjudicados. Y perdió el control del tablero. Trump respondió, endureciendo el conflicto. Impuso un nuevo cierre que afectó también a quienes no participaron. Ya no fue una reacción, sino una imposición global.

Resultado. Si Estados Unidos no controla la situación, cambia las reglas. Y si el mundo no responde como espera, extiende el daño.

Es lo que ocurre cuando el poder se concentra en manos sin límites, sin escrutinio real y sin consecuencias.

(Spanish Revolution)

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