domingo, 21 de junio de 2026

Bienvenidos al Mundial de Trump y acoso y miedo a los futbolistas negros y latinos.

Inauguración del Mundial de Fútbol que se celebra en México, Estados Unidos y Canadá. 

Víctor López lo anunciaba hace unos días en Público. EEUU prohibió la entrada de los aficionados de Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Senegal, Haití e Irán. Uzbekistán y sus jugadores son registrados al llegar a Nueva York. Y un árbitro somalí fue deportado nada más pisar Miami. “Las autoridades no han dado ninguna garantía pública ni privada de que los aficionados que tengan pensado reunirse para seguir los partidos o acudir a los estadios vayan a estar a salvo”, sostiene Carlos de las Heras, de Amnistía Internacional. Estados Unidos, México y Canadá recibirán durante las próximas cinco semanas a miles de aficionados de hasta 48 países distintos. España, Japón, Senegal, Brasil, Egipto, Corea del Sur, Haití o Sudáfrica intentarán hacerse con la copa dorada que diseñó hace medio siglo el italiano Silvio Gazzaniga. Lo harán desde estadios y ciudades de los tres países anfitriones. Estados Unidos acogerá tres de cada cuatro partidos. Lo hará en plena escalada de la represión y tras una abrupta campaña de limitación de visados y militarización de las calles. Mientras Donald Trump continúa con sus ataques ilegales en Irán o Gaza. Los otros treinta encuentros se jugarán en Monterrey, Guadalajara, Vancouver o Toronto. Las alarmas sonaron incluso antes de que lo hicieran los silbatos. Estados Unidos vetó a los aficionados de Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Senegal, Haití e Irán. Trump intentó expulsar a este último país del torneo. Y como no ha podido cumplir su plegaria, hará que los jugadores de la selección iraní tengan que alojarse siempre en México y viajar -cuando toque- a alguna de las sedes de la competición en Estados Unidos. Uzbekistán y su cuerpo técnico han sido registrados y cacheados con detectores de metales al llegar a Nueva York. El delantero de Irak, Aymen Hussein, fue detenido -durante varias horas- por los funcionarios de inmigración norteamericanos. Y el fotógrafo del equipo fue deportado por las patrullas fronterizas de Donald Trump. La misma suerte corrió Omar Artan, uno de los árbitros de la FIFA. El colegiado somalí tuvo que volver a su país de origen tras la denegación de su visado nada más aterrizar en Miami. “Este tipo de vetos y expulsiones reforzarán la imagen de que Estados Unidos no es un país seguro para muchos ciudadanos del mundo, una percepción sin duda acertada desde que el trumpismo se instaló de nuevo en la Casa Blanca. La Administración está cometiendo graves errores y esto es algo que ocurre con frecuencia”, sostiene Mariano Aguirre, investigador no residente del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB). “Más que un lavado de imagen, Estados Unidos intentó apropiarse de un megaevento deportivo para demostrar su capacidad de control, fuerza y soberanía, tanto a nivel interno como externo”, matiza Jorge Resina, profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid. “La falta de críticas tiene mucho que ver con un tema comercial, hablamos de una competición en la que se mueven muchos intereses comerciales y todos sabemos cómo puede reaccionar [aranceles, represalias] Donald Trump”, desvela el autor de “La izquierda después de la izquierda” (Comares, 2026). 


TTrrump, recibió el primer "Premio FIFA de la Paz: el fútbol une al mundo" de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

México y Canadá acogen trece encuentros. Estados Unidos, 78. El torneo arrancó un día después de que Donald Trump firmase un decreto para inflar con 70.000 dólares extra al ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) y la Patrulla Fronteriza. “La FIFA ha prometido hacer de este Mundial una competición inclusiva y acogedora, pero ni una cosa ni la otra. Los principales riesgos son los que enfrentan las comunidades migrantes. El ICE y los demás cuerpos policiales suponen una amenaza real para los aficionados que acuden desde otros países y para las personas migrantes que viven en Estados Unidos. Las autoridades no han dado ninguna garantía pública ni privada de que los aficionados que tengan pensado reunirse para seguir los partidos o acudir a los estadios vayan a estar a salvo”, sostiene Carlos de las Heras. El Gobierno de Donald Trump también ha intensificado de forma radical sus ataques contra periodistas y medios de comunicación críticos con sus políticas. El derecho a la libertad de reunión pacífica no está asegurado, como tampoco lo está la protección de las personas trans y del colectivo LGTBIQ+. Red Nacional de Refugios ha puesto el foco además en las violencias que sufren las mujeres durante los macroeventos deportivos. “Estados Unidos ha reforzado su narrativa de seguridad en un sentido amplio, una narrativa que lleva acompañada la criminalización de la protesta y una serie de prácticas cada vez más autocráticas. Esto en el plano interno, porque en el [plano] externo lo que se van a encontrar los aficionados es totalmente anómalo: un país anfitrión que está bombardeando a uno de los países participantes”, añade Jorge Resina. “Los turistas blancos, sin embargo, posiblemente no vean nada fuera de lo normal [durante su estancia] más allá de los elevados precios de las entradas, los hoteles y el transporte. Las persecuciones diarias y la represión no creo que se vayan a practicar cerca de los estadios y las cámaras”, vaticina Mariano Aguirre. Las fuentes consultadas ponen además el foco en la “complicidad” de la FIFA. Gianni Infantino le entregó a Donald Trump en diciembre su particular Premio de la Paz. Lo achacó al “compromiso inquebrantable” del magnate con “el avance de la unidad”. Trump venía de respaldar los ataques sobre los territorios palestinos ocupados y estaba a punto de ordenar el secuestro de Nicolás Maduro y poner en marcha una oleada de ataques sobre Irán. El papel del órgano rector de los futbolistas de todo el mundo no termina aquí. La FIFA prohíbe en su Código de Conducta la exhibición de “símbolos políticos” durante los partidos del Mundial, entendiendo por “símbolos políticos” las banderas LGTBIQ+ o los mensajes contra el genocidio en la Franja de Gaza. 

Ceremonia de apertura de la Copa del Mundo

La sociedad civil y distintas organizaciones humanitarias han impulsado durante las últimas semanas la campaña Fuera ICE de la Copa, una cadena de acciones para manifestarse contra las eventuales redadas policiales en el marco del Mundial de Fútbol 2026. El miedo es uno más en esta competición. “”l ICE y otras agencias constituyen una escalofriante amenaza para la población: muchas familias migrantes y grupos de amigos no se van a reunir para ver los partidos porque temen identificaciones y consecuencias. La FIFA tiene aquí su parte de responsabilidad", recalca Carlos de las Heras. Amnistía Internacional ha pedido al organismo que garantice la entrada de todas las selecciones y aficionados a Estados Unidos. “Y no hemos tenido respuesta”,  reconocen desde la plataforma. “El hecho de que estén poniendo trabas a algunas de las delegaciones clasificadas para entrar al país tiene su impacto, pero creo que lo más sensible es lo que tiene que ver con los aficionados: mucha gente que en otro país y otras circunstancias hubiera ido a los partidos no va a acudir por miedo, tanto a las restricciones del visado como a los controles y complicaciones del ICE. Esto es un desincentivo”, añade Jorge Resina. El politólogo recuerda además las diferencias con el Mundial de Catar. Y deja la pelota en el área de la FIFA. “Infantino exigió entonces una serie de cambios y movimientos -al menos sobre el papel- como permitir el consumo de alcohol en las zonas habilitadas [algo que no contemplan las leyes islámicas]. Y esto no es algo tan fundamental, no hablamos de derechos humanos. La pregunta es qué está exigiendo la FIFA ahora a Estados Unidos, qué está haciendo para garantizar los derechos de las selecciones y aficionados. Y la respuesta es que creo que no está haciendo nada”.

Otros comentarios, imágenes, fotos y fotomontajes:

Trump se traga su guerra contra Irán y la disfraza de acuerdo histórico

Trump llama “paz” a lo que parece una rendición humillante: no logró sus objetivos, pagará la factura e Irán sale reforzado. Estados Unidos pierde. Sus ciudadanos pagan. Los oligarcas celebran. Y Trump, como siempre, grita que “es el jefe” justo cuando acaba de demostrar que no lo es.

EE.UU. exige justicia a México mientras bloquea la suya

Estados Unidos ha vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer cuando mira hacia el sur: dar lecciones. El embajador Ronald Johnson presumió el 16 de junio de que Washington ha entregado a México a 313 personas buscadas por la justicia mexicana desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025. Lo presentó como cooperación, como eficacia, como una demostración de que ambos países caminan juntos contra el crimen. Bonito envoltorio. Vieja mercancía. Porque al otro lado de esa foto diplomática hay un dato que desmonta el teatro completo: México reclama que, entre el 1 de enero de 2018 y el 13 de mayo, ha solicitado a Estados Unidos 269 extradiciones. Resultado: ninguna concedida. Cero. Ni una. De esas 269 peticiones, 36 fueron rechazadas y 233 siguen pendientes. Esa es la cooperación bilateral cuando se apagan las cámaras. Washington exige velocidad, pruebas, obediencia y titulares. Pero cuando México pide lo mismo, Estados Unidos descubre de pronto los matices, los procedimientos, las dudas jurídicas y la sacrosanta complejidad administrativa. (Spanish Evoltion)

Un activista israelí disfrazado del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y con una imagen del presidente de EEUU, Donald Trump, y la bandera estadounidense en la mano.

¿Y si empezamos por pedir el mismo ejercicio de transparencia y que se revisen las cuentas a estos tres?

Tratan ir de la manita a todos los sitios y juntitos.

El humor en la prensa de esta semana: El Roto, Peridis, Eneko, Tomás, Pito & Chinto, Miliki y Duarte, Manel F., Kap, Martín...







Los reles deka  jussticia.

En la diana











 Pep Roig, desde Mallorca:

Todos queremos más..

Fe cegada

Todo va bien, solo para ricos

Transgresión.

Lo peor, mejor.

Los vídeos de esta semana:

Por qué el Mundial 2026 podría ser el más caro y polémico de la historia | BBC Mundo

Infantino, sobre el árbitro somalí al que se le denegó la entrada a EEUU: "Hay que relajarse".


Preguntan a INFANTINO si ha perdido el control del MUNDIAL: atención a su respuesta

¿Cuál es la postura de la FIFA ante medidas migratorias de EE. UU. con participantes del Mundial?

Mucha gente no está llegando por miedo”: experto sobre las fuertes medidas migratorias de EE. UU.





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