Eduard Fernández, en 'Anatomía de un instante', manda un demoledor mensaje a los nostálgicos del franquismo.
Nacido en Barcelona,
Eduard Fernández ha combinado trabajos en teatro, cine y televisión, y se ha
ganado un creciente reconocimiento y popularidad en las tres facetas,
convirtiéndose en uno de los actores españoles más premiados. Fernández ha
interpretado una amplia variedad de registros, desde perdedores (Smoking room)
hasta arribistas (El método), antihéroes introvertidos (Sebastián Copons en
Alatriste), inquietantes y modernos Mefistófeles (Fausto 5.0) o fríos y
amenazantes villanos (4 días).
Con 61 años, Fernández
es, sin duda, uno de los intérpretes más conocidos del momento. En los últimos
meses ha encadenado papeles protagonistas en producciones que han cosechado el
aplauso tanto de la crítica como del público. Entre ellos destaca su
encarnación de Santiago Carrillo en la serie ‘Anatomía de un instante', basada
en la novela homónima de Javier Cercas. También ha brillado dando vida a Manolo
Vital en ‘El 47’, otro de los trabajos recientes que han reforzado su
prestigio.
En el programa ‘Directo
al grano’, los presentadores Marta Flich y Gonzalo Miró le han preguntado cómo
había sido meterse en la piel de una figura clave de la Transición española
como Santiago Carrillo. Fernández no dudó en reivindicar su figura: “Estoy muy
orgulloso de haber hecho un homenaje a Santiago Carrillo, que es uno de los
grandes olvidados. Pasó un huracán por su lado que se llamaba Felipe González y
arrasó con todo”, comentó.
Interpretar a Carrillo en
el contexto de la Transición no ha sido solo un reto actoral, sino también una
oportunidad para reflexionar sobre el camino recorrido por la sociedad española
desde el final del franquismo. “Aquí va el homenaje a Santiago Carrillo y para
que la gente que no le da valor a la democracia sepan lo que le ha costado, el
valor que tiene y todo lo que tenemos”, apostilló.
Fernández alerta de que
existe una cierta frivolización cuando se comparan sistemas políticos sin tener
en cuenta su contexto histórico y sus consecuencias reales. “Es un buen momento
para recordarlo. Hay algunos que dicen que es mejor la dictadura que la
democracia y yo estoy seguro de que si ocurriese esto, los que dicen eso
dirían: ‘ostia, yo no sabía que era así’”, apunta con contundencia.
El actor insistr en que
los derechos y libertades conquistados no son fruto de la casualidad, sino del
esfuerzo colectivo y de renuncias personales de muchos dirigentes políticos y
ciudadanos anónimos. De ahí el 'no sabes lo que tienes cuando lo pierdes'. Una
frase que resume el espíritu de su intervención y que conecta con la memoria de
quienes vivieron la falta de libertades en primera persona.

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