El 'Financial Times' analiza la expansiva gestión económica de Sánchez.
“PIIGS” era la etiqueta
con la que parte de la prensa financiera anglosajona resumía la fragilidad
fiscal y el elevado desempleo de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España
tras la crisis de deuda soberana. Hoy, más de una década después, el Financial Times,
uno de los diarios económicos más influyentes del planeta, sostiene que el
tablero ha cambiado y que esas economías periféricas son ahora “los puntos más
brillantes del continente”.
En un análisis publicado la
semana pasada, el rotativo británico ponía el foco en “las economías
periféricas resurgentes de Europa”. Su tesis central era clara: la combinación
de disciplina fiscal y reformas estructurales - muchas de ellas dolorosas en su
momento - está ofreciendo resultados tangibles. El medio reconoce que los
apodos despectivos, una vez consolidados, son difíciles de revertir, pero
admite que la fotografía actual poco tiene que ver con la de hace quince años.
Según dicho periódico,
Grecia, Portugal, Irlanda e Italia encaran el ejercicio con previsiones de superávit
presupuestario primario. Un contraste llamativo con el caso francés, cuya ratio
de deuda, advierte el análisis, sigue una trayectoria ascendente que genera
inquietud en los mercados. El eje tradicional de estabilidad europea ya no
monopoliza las buenas noticias.
En el capítulo dedicado a
España, el Financial Times destaca varios vectores de transformación. El
primero es el mercado laboral. En el momento más duro de la crisis, la tasa de
desempleo española superó el 25%. Hoy se ha reducido a más de la mitad. El
diario subraya que, frente a aquel escenario de paro masivo y precariedad, se
impulsaron políticas orientadas al desarrollo de competencias y a la reducción
del desempleo de larga duración.
Mientras algunos países
del norte afrontan escasez de mano de obra cualificada, España e Italia han
optado por atraer trabajadores extranjeros para reforzar su tejido productivo.
En el caso español, el crecimiento demográfico vinculado a la inmigración
aparece como uno de los factores que sostienen la expansión económica.
El segundo vector es la
diversificación. El turismo, cuya recuperación tras la pandemia ha sido
decisiva, ya no es el único motor. El análisis británico resalta la creciente
especialización de España en energías renovables, un ámbito en el que el país
se ha convertido en referencia europea. Esta apuesta por sectores de alto valor
añadido refuerza la percepción de que el crecimiento no descansa exclusivamente
en actividades cíclicas.
El buen tono también se refleja
en los mercados financieros. El año pasado, los índices bursátiles de
referencia en España e Italia superaron las ganancias registradas en Francia y
Alemania, un dato que simboliza el cambio de narrativa en torno a las economías
del sur.
El periódico recuerda que
persisten desafíos políticos relevantes, como la dificultad de España para
aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado desde 2023. Sin embargo,
el balance global es positivo. El mensaje final es contundente: estas economías
demuestran que la disciplina fiscal y las reformas estructurales, por
impopulares que resulten en el corto plazo, pueden traducirse en mayor
crecimiento y en un margen de maniobra presupuestario más amplio a largo plazo.

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