miércoles, 9 de diciembre de 2009

Israel priva de agua a Palestina.


Pastores junto a una cisterna en la población de Umm al Kheir, zona sur de Cisjordania



AI (Amnistía Internacional) acusa a Israel de ejercer el control total de los recursos hídricos comunes y de aplicar políticas discriminatorias. Para empezar, niega a la población palestina el derecho al agua. “Israel –sostiene esta ONG– sólo permite a los palestinos el acceso a una pequeña parte de los recursos hídricos comunes, que se encuentran en su mayor parte en la Cisjordania ocupada, mientras que los asentamientos israelíes, establecidos ilegalmente allí, tienen un suministro casi ilimitado de agua”. Israel consume más del 80 por ciento del agua del acuífero de la montaña –única fuente de agua de la población palestina de Cisjordania– pero dispone, igualmente, de todo el agua del río Jordán a la vez que restringe a sólo el 20 por ciento el acceso palestino a la misma.


Entre 180.000 y 200.000 personas que viven en comunidades palestinas rurales no tienen acceso a agua corriente, y el ejército israelí con frecuencia les impide incluso recoger el agua de lluvia. AI afirma que “mientras que el consumo diario de agua palestina apenas alcanza los 70 litros por persona, el consumo israelí es el cuádruple, es decir, más de 300 litros al día. En algunas comunidades rurales, los palestinos sobreviven con apenas 20 litros de agua al día, el volumen mínimo recomendado para uso doméstico en las situaciones de emergencia. Los colonos, cuyo número asciende a unos 450.000, tienen tanto o más agua que los 2,3 millones de personas que forman la población palestina.


“Piscinas, céspedes bien regados y vastas explotaciones agrícolas irrigadas en las colonias –agrega el informe– contrastan con pueblos palestinos vecinos cuyos habitantes deben luchar a diario para garantizar sus necesidades de agua”. Los palestinos no pueden hacer nuevos pozos o restaurar los viejos sin permiso de las autoridades israelíes. Y muchas carreteras están cerradas o tienen restringida la circulación, lo que obliga a los camiones cisterna a dar rodeos para abastecer a las aldeas que no están conectadas a la red de distribución de agua. En la franja de Gaza, la última ofensiva israelí dañó depósitos de agua, pozos y estaciones de bombeo, con lo que la distribución del líquido se vio perjudicada. Esto se suma al impacto negativo del bloqueo israelí y egipcio sobre el territorio, que afectó el sistema de purificación de agua residual.


En conclusión, AI llama a Israel a “poner fin a sus políticas discriminatorias y a levantar inmediatamente todas las restricciones impuestas a los palestinos” para permitirles un acceso equitativo al agua. Pero, mientras en los cercanos asentamientos israelíes, los aspersores riegan los cultivos al sol del mediodía, desperdiciando gran parte del agua, que se evapora antes de llegar al suelo, en algunos pueblos palestinos, los campesinos no pueden cultivar la tierra, ni siquiera para cosechar pequeñas cantidades de plantas para su consumo personal o para el forraje de los animales, y se ven obligados a reducir el tamaño de sus rebaños.