martes, 1 de junio de 2010

Las fuerzas "imps" de Israel.

Cartel de la flotilla a Gaza.


Tres españoles en la flotilla (de izquierda a derecha): Manuel Tapial, David Segarra y Laura Arau.

La “Flotilla de la Libertad” –grupo de seis barcos, tres de ellos turcos, que transportaban más de 750 pacifistas de diversos países del mundo y 10.000 toneladas de ayuda humanitaria para Gaza– fue interceptada en la madrugada de ayer y abordada en aguas internacionales por unidades de élite del Ejército israelí. El Primer Secretario de la embajada de Israel en España, Lior Haiat, asegura que la ayuda humanitaria de esta flota “no era parte de su agenda ya que, detrás, había una ONG turca vinculada a bandas terroristas fundamentalistas islámicas y al contrabando de armas”. Justifica la acción de Israel que interceptó esos barcos y los tomó como “terroristas, cuando se encontraban a cinco millas de la costa de Gaza”. Y asegura que sus soldados “se encontraron con actos hostiles previamente planeados por los activistas, incluido el uso de armas de fuego”.

Pero el “delito” de esta flota era intentar romper el bloqueo a Gaza, que lleva tres años asediada y cercada por Israel, sobreviviendo con lo mínimo. Y llevar ayuda humanitaria a los palestinos. En el barco Mavi Marmara viajaban unos 600 trabajadores humanitarios, políticos y periodistas –también el escritor sueco, Henning Mankell–, procedentes de 50 países. Entre ellos, 16 diputados y representantes de ONG's, como la española Asociación Cultura y Paz, con Manuel Tapial, Laura Arau y David Segarra. Todos ellos sufrieron la acción violenta del Ejército israelí fuera de su jurisdicción, quien asesinó a sangre fría entre 9 y 19 tripulantes e hirió a otros sesenta. En la “Flotilla de la Libertad” había más de veinte parlamentarios europeos, una ex congresista estadounidense, un premio Nobel de la Paz y un superviviente del Holocausto.

El viceministro de Asuntos Exteriores de Israel, Danny Ayalón, justifica la masacre. Según él, los activistas tenían vínculos con Al Qaeda, con las organizaciones islamistas palestinas Hamás y Yihad Islámica y subraya que la iniciativa, así como sus métodos, “eran violentos y el resultado, lamentablemente, fue violento”. Según sus palabras, los organizadores “no atendieron los llamamientos de nuestras fuerzas para que les siguieran pacíficamente y dar un final pacífico a este suceso”. La versión de los participantes en la flotilla es diametralmente opuesta. Miembros del convoy humanitario han asegurado telefónicamente que los comandos israelíes abordaron los barcos turcos desde helicópteros y dispararon con fuego real para reprimir a los tripulantes a pesar de que estos mostraron banderas blancas. Y los medios turcos muestran imágenes captadas desde el “Mavi Marmara”, en las que se ve a los soldados israelíes abriendo fuego.

Israel asegura que su asalto fue en defensa propia, pero el mundo entero ya ha condenado dicho ataque. Y Richard Falk, relator de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, pide que se juzgue a los responsables por “crímenes de guerra”. “Israel es culpable –sostiene Falk– de un comportamiento inaceptable por usar armas mortíferas contra civiles desarmados en barcos que estaban situados en alta mar, donde hay libertad de navegación, de acuerdo a las leyes del mar”. Por nuestra parte, consideramos que este asalto israelí, en el que 19 personas fueron heridas y se registraron unos sesenta muertos, es propio de unas fuerzas imperialistas, impresentables e impunes.