miércoles, 2 de noviembre de 2011

Negocios en torno a la muerte.

Día de los Muertos, en México.




Día de los difuntos, en España.



El Día de los difuntos, en España, o día de los Muertos, en versión mexicana (festividad presidida por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la "Dama de la Muerte", esposa de Mictlantecuhtli, señor de la tierra de los muertos), está dedicado la celebración de los parientes fallecidos, variando la versión ofrecida en uno u otro lado del Atlántico. En México, la celebración, de tinte jocoso, conserva el propio simbolismo de las Calaveras de dulce, el Pan de muerto, la ofrenda y las visita de las almas y las flores ofrecidas en las tumbas con coloridas coronas de rosas, girasoles y el cempasúchil (o flor de cuatrocientos pétalos). En España, 17.682 cementerios se llenan de luto y la gente visita a sus muertos, rezando por ellos y ofreciéndoles flores, compradas a un elevado precio. La muerte, con la explotación de féretros y nichos de miles de clases y la misma limpieza de lápidas, es el más sólido y seguro de todos los negocios.


Con la ayuda de las “nuevas tecnologías”, Eternalia mantiene nichos, panteones y fosas en el mejor estado de conservación posible, además de un eventual arreglo floral si el cliente así lo requiere. De paso, la empresa incluso coloca paneles en la tumba para generar energía sobre un foco que ilumina la lápida… a perpetuidad. Epilogable es una nueva red social, con sede en Barcelona, que organiza la propia despedida, recordando y compartiendo el duelo por la desaparición del ser querido o “rindiendo un tributo especial a alguien memorable”, según explica la organización. Es una especie Facebook que, en lugar de estar enfocado a las amistades, se centra en rendir tributo a personas fallecidas.


Otro de los métodos de despedida que apenas ocupa lugar es la incineración, cuya media a nivel nacional es del 24%, si bien existen ciudades que ya han superado el 50%, como Sevilla. Además, la tendencia de instalar columbarios en los estadios de fútbol está adquiriendo gran relevancia. Equipos como el Atlético de Madrid o el Espanyol ya disponen de este espacio para colocar las urnas cinerarias en su campo y otros equipos, como el Real Madrid o el Valencia, lo están sopesando. Hay incluso la tendencia a mantener los ideales ecológicos hasta el último suspiro, organizando una cremación respetuosa con el medio ambiente. Y empresas aseguradoras como Ergo, del grupo DKV, ofrecen pólizas de decesos ecológicas que incluye recordatorios en papel reciclado, ataúdes en madera certificada y la utilización de tanatorios con homologación medioambiental.

Otros negocios de la muerte es convertir los restos para elaborar piedras especiales. Algordanza extrae el carbono de las cenizas fúnebres para crear diamantes sintéticos, únicos e inigualables. Hasta ahora, empresas de Estados Unidos habían desarrollado métodos similares, añadiendo aditivos a la piedra final. Algordanza parte de estudios de la Academia de Ciencias de Moscú para conseguir un proceso óptimo de purificación que permite que la joya esté 100% compuesta por cenizas. El proceso toma entre cinco y seis semanas y su precio oscila entre los 3.000 y los 11.000 euros dependiendo del quilataje de la piedra.


Últimamente, se ha intentado dar más vida a los cementerios propiamente dichos, celebrándose durante estos días conciertos de música jazz, soul o clásica, en ciudades como Granada, Murcia o Córdoba y hasta llegan a imitar de la celebración del “día de la muerte de los mexicanos”. Otro de los negocios que han prosperado es el de cementerios para mascotas no solo por el vínculo emocional que une a dueño y mascota, sino porque la ley prohíbe tratar los restos animales como si de basura común se tratase. En España, en cuyo censo figuran casi 20 millones de mascotas, ya existen varios cementerios y empresas dedicadas, como Hadescan, que ofrece un servicio integral tras la muerte de un animal querido. Recogen el cuerpo, lo transportan, ponen una sala de velatorio al servicio del cliente para incinerarlo y entregan a los dueños los restos en una urna. El único cementerio para animales domésticos de Madrid se encuentra a la altura de Arganda, en el kilómetro 30 de la carretera de Valencia. Conocido como “El último parque”, su web muestra imágenes de mascotas recientemente fallecidas sobre los recuerdos por escrito de sus sentidos dueños que, por poco más de 200, euros se benefician de la recogida, la lápida y la fosa donde descansarán los restos del animal.

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