jueves, 25 de julio de 2013

La cara de Rajoy ante la pregunta de un periodista rumano.


  La cara de susto de Rajoy ante la pregunta de un periodista rumano
 
“Por qué mantuvo Mariano Rajoy el contacto con Luis Bárcenas, incluso dándole ánimos por SMS, después de saber que tenía 16 millones de euros en Suiza?” Esta fue la pregunta que el diario “El Mundo” pactó al principio de la semana pasada para que el presidente del Gobierno la respondiera, evitando hábilmente que se la hicieran, en una impresentable maniobra con la ayuda del diario ABC. En el momento de contestar, leyó un discurso preparado para esta ocasión.

El lunes pasado, tras haber mantenido una entrevista con el primer ministro rumano, Víctor Ponta, se extrañó Rajoy, en otra  de sus ruedas de prensa controladas, de que un periodista extranjero, rumano por más señas y en un español perfectamente comprensible, por ser corresponsal en España, le planteara esta pregunta relacionada con el “Caso Bárcenas”: “¿Cómo va a responder a todas las acusaciones que vienen en el 'caso Bácenas': ¿en el parlamento, ante un juez o en un discurso como el pasado febrero? Muchas gracias”.  En el mismo momento, la cara de Rajoy se convirtió un cromo cotizado. Lleno de asombro, no podía creer lo que veía y escuchaba. La sala de prensa se llenó de murmullos y, para salir del mal paso,  el primer ministro rumano comentó: “Solo puedo admirar el dinamismo de la prensa rumana”, mientras que el presidente español reflejaba la estupefacción en su cara y en sus expresiones y, bolígrafo en mano, se dirigía a su jefe de prensa. “Por lo que veo es un buen seguidor de la vida política española”, dijo, al fin, antes de contestar. “Comparezco habitualmente en el Parlamento y en la medida que me van preguntando yo voy respondiendo”, aseguró. A continuación,  anunció que dará su "versión" en  el Congreso entre los últimos días de julio y los primeros de agosto.

Rajoy irá al Congreso, pero no será solo para hablar sobre Luis Bárcenas, sino para explicar ‘la situación política y económica’, que es “el traje –como dice I. Escolar– con el que el presidente ha querido vestir lo que a todas luces es una rectificación”. También promete que va a aclarar ‘los temas que preocupan a la opinión pública’. “La frase (literal) –comenta Escolar – es el último eufemismo con el que el presidente pretende esconder a su extesorero, los millones en Suiza, la corrupción de su partido y los sobres con dinero negro que enfangan su autoridad. Las palabras ‘Luis Bárcenas’ siguen siendo el gran tabú del presidente. Sus patéticos esfuerzos por no decir ese nombre en voz alta recuerdan a cuando Zapatero se negaba a pronunciar la palabra "crisis". Rajoy debería saber cómo acabó aquel juego de sinónimos: en política, un silencio es otra forma de gritar. El presidente ha cedido a la presión a su manera: como esos niños pequeños que nunca saben perder. Irá por su propio pie al Parlamento para evitar el oprobio de llegar arrastrado por una moción de censura hasta la sede de la soberanía popular. A cambio, el presidente ha cancelado la tradicional rueda de prensa previa a las vacaciones. Lo hace por nuestro bien: no nos vaya a dar una sobredosis de democracia que nos sienta mal”.