Trump amenaza, Irán se levanta de la mesa y la diplomacia vuelve a quedar secuestrada por el matón de siempre.
Irán interrumpió el pasado
domingo, 21 de junio, las conversaciones con Estados Unidos en Suiza después de
que Donald Trump volviera a hacer lo que mejor sabe hacer: convertir una
negociación internacional en una demostración de chulería imperial. La
delegación iraní abandonó el lugar de las reuniones en Bürgenstock, según
informó la agencia oficial IRNA, después de reunirse con el intermediario
qatarí. Las conversaciones se desarrollaban con mediación de Qatar y Pakistán.
No hablamos de un malentendido protocolario. Hablamos de una potencia nuclear
amenazando públicamente a otro Estado mientras sus representantes siguen
sentados en una mesa que, supuestamente, debía servir para desescalar.
El mensaje de Trump en
Truth Social fue una pieza clásica del manual mafioso de Washington: si Irán no
detiene a sus “proxies pagados” y evita que “causen problemas”, Estados Unidos
volverá a golpear “muy fuerte”, incluso “más fuerte” que la semana anterior. La
frase no es diplomacia. Es amenaza. Es ruido de botas. Es la forma obscena en
que el poder estadounidense pretende seguir dictando al mundo quien puede
defenderse, quien debe arrodillarse y quien tiene derecho a existir sin pedir
permiso. (Spanish Revolution)

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