viernes, 3 de noviembre de 2017

Catalunya protagoniza las portadas de la prensa internacional.



Los medios internacionales dedican sus primeras a la situación en Catalunya tras el cese de Puigdemont y todo su Govern, la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones autonómicas el 21 de diciembre, en aplicación de las medidas del 155. Le Monde, diario francés, se pregunta si el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, “está a la altura” y si es “suficientemente 'creativo' e inteligentemente 'político”. El pasado lunes, arremetía duramente en su editorial contra la gestión del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y contra la línea “propagandística” de TV3. “Los independentistas –decía– viven en una burbuja, venden ilusión (...), pero no se atreven a organizar un escrutinio regional bajo el control de la autoridad electoral española (...). Prefieren la política de lo peor”. El texto subrayaba que España “vive una tragedia” impulsada por los independentistas y destacaba que el jefe del Ejecutivo catalán “se ha colocado fuera de la ley” y “ha asumido el riesgo de un cara a cara con Madrid que puede derivar en violencia. Puigdemont cuenta con una radicalización de una parte de la opinión (....).Y Le Monde insiste: “¿Qué hacer con la expresión de ese micro-nacionalismo ultra impulsado por gente que, por otra parte, denuncia los peligros del nacionalismo? Se puede tener la mayor simpatía por las aspiraciones de los catalanes de cara a una mayor autonomía. Se puede denunciar la actitud pasiva de Madrid desde 2010. [Pero] No se puede obviar que el señor Puigdemont tiene bien poco respeto por la democracia”. El rotativo estadounidense The New York Times titula “España actúa para frenar la deriva independentista catalana” en su portada impresa, una información ilustrada con la imagen de las concentraciones en el exterior del Parlament. El vicepresidente de la Generalitat cesado, Oriol Junqueras, manifestaba este miércoles su confianza en que la República catalana se consolidará “tarde o temprano”. “El valor que este país ha demostrado es tan esclarecedor y tan fuerte que, tarde o temprano, dará como resultado la consolidación de una República de Cataluña plena, verdaderamente justa y democrática”, vaticina en un artículo publicado en 'The New York Times'. Y España protesta contra 'NYT' por dar voz al vicepresidente Oriol Junqueras en un artículo de opinión. El periódico rectificó, presentándolo, como vicepresidente "destituido".


“Madrid impone su poder en la crisis catalana”, lleva a su portada The Washington Post. En un subtítulo señalan que los próximos pasos del Ejecutivo central “no están claros”, después de la disolución del Parlament y el cese del Govern. Por su parte, el periódico británico The Times titula en su versión impresa “España, en el abismo”, opta por un titular informativo y lo lleva a portada este sábado por la mañana. Varios periódicos internacionales llevan en sus portadas el viaje de Puigdemont a Bélgica y la posibilidad de que esté buscando asilo político en este país llama la atención de varias redacciones europeas.


El diario escocés The National, partidario de la independencia, dedica una edición especial a Catalunya: “El Parlamento catalán declara el nacimiento de una nueva república europea”, destacando una imagen de la concentración a favor de la independencia. En cuanto a la prensa francesa, Libération, titula “Catalunya: el gran salto” y Le Figaro “España bascula [se tambalea] en una crisis histórica”. El rotativo italiano Corriere della: “Catalunya independiente. Rajoy: 'Criminales’”. El diario alemán,  Frankfurter Allgemeine, opta por un enfoque aséptico y lleva a portada la frase “Catalunya declara su independencia”. El proceso catalán podría actuar como un factor de renovación en Europa. Así lo defendía el lunes, 23 de octubre, un artículo publicado en el diario británico The Guardian, que asegura que “Puigdemont podría emerger como líder estándar para la renovación radical europea” si consigue “retratar con éxito la crisis (catalana) como una lucha contra el autoritarismo represivo de la élite y el establishment de derechas”. El rotativo asegura que “la batalla por Catalunya” tiene un importante “aspecto ideológico”. En este sentido, argumenta que la coalición de gobierno de Puigdemont tiene una “fuerte predilección por la izquierda” y está influido por los anticapitalistas de la CUP, por lo tanto, considera si el presidente juega bien la carta del relato en el exterior, lo podría convertir en el “líder” de una “renovación radical europea”.



jueves, 2 de noviembre de 2017

Revolución catalana. Acto III: El exilio y el reino.


Ramón Cotarelo García, politólogo español, catedrático emérito de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, de la que fue vicerrector entre 1984 y 1988, publicista, escritor y traductor, escribe en su blog Palinuro, sobre la ‘Revolución catalana, acto III: El exilio y el reino’: “A veces, me tachan de hiperbólico por hablar de Revolución catalana. No será para tanto. Pero sí, bien se ve, para la rebelión. Grandes palabras. Aquí se avecina la habitual polémica jurídica sobre la tipificación del delito presunto. ¡Falta el inexcusable requisito de la violencia! se indignan algunos. Eso ya lo ha pensado este fiscal que está en todo, incluido el mundo de la ficción novelesca. El asunto depende, razona el jurista, de lo que se entienda por violencia y, para ello, nada mejor que proporcionar una medida objetiva: la votación del referéndum (ese que no existió, según doctrina de su jefe) fue en realidad, un ‘levantamiento violento’. El mismo fabulador ya había dado muestras de su encendida prosa en su requisitoria para procesar a los dos Jordis ante el TSJC, calificando las multitudes o muchedumbres causantes de los supuestos ilícitos de turbas. No le salió en el TSJC que, al parecer, no apreció delito en las turbas y su señoría llevó los papeles a la Audiencia Nacional, dándose la feliz circunstancia de que estaba de guardia la jueza Lamela quien entendió enseguida la perversidad de las turbas y encerró sin mayores miramientos a los dos Jordis…

“La jueza Lamela ya dio en su escrito justificando la prisión preventiva sin fianza prueba de una fecunda imaginación para encajar tipos delictivos a su buen criterio. De forma que, oh nueva dicha y felicidad, Lamela vuelve a estar de guardia cuando el fiscal presenta la querella por rebelión contra Puigdemont. Suena, ¿verdad?  ‘Puigdemón a prisión’ gritan los manifestantes y coreaban hace poco unos funcionarios del Tribunal Supremo, en evidente muestra del clima de imparcialidad de todos los estamentos de la justicia. Fulminante, la jueza, citó a declarar al MHP y sus colaboradores y ya les ha preparado fianzas de seis millones de euros. Como es altamente previsible que no comparecerán, habrá de librarse una orden europea de detención que iniciará un largo proceso de actos administrativos, judiciales, recursos, alegaciones, contrarrecursos, apelaciones. Tiempo habrá para acumular pruebas más que de sobra para demostrar que no hay ninguna posibilidad de garantizar un juicio justo a Puigdemont. No es muy trabajoso. Basta recordar que España ocupa el lugar vigésimo segundo de los  28 Estados de la UE y el septuagésimo segundo de los 148 analizados en el Foro Económico Mundial en punto a independencia judicial y es probable que hasta el ministro Català entienda que alguna relación hay entre las garantías de juicio justo y la independencia judicial. Cuando se tienen estas calificaciones es muy difícil convencer a nadie (salvo quizá a los croatas o a los iraníes, que aún están peor) de que en España cabe garantizar un juicio justo a nadie. Con mayor razón a Puigdemont, cuya peripecia jurídica resume nuestro fiscal literato como ‘Más dura será la caída’. Es decir, el hombre llevaba tiempo pensando en su desquite.

“Pero se va a quedar con las ganas y es de temer que la jueza Lamela también. Deberán conformarse con administrar su justicia en tonos menores, procesando aquí a allá a quien puedan y desmantelando organismos e instituciones de la Generalitat. En esto, Rajoy ha entrado como el ejército imperial en Roma en 1527, a saco. Parece poseído de un frenesí destructivo: ha suprimido el Consejo Nacional para la Transición (quizá en un acto fallido) y todos los institutos y órganos del autogobierno, con especial saña el llamado Diplocat. Y no iba a suspender la autonomía de Cataluña, no. La ha aniquilado. Para nada. Porque es imposible que la virreina y el consejo del virreinato puedan hacer algo con una administración animada de un espíritu de resistencia pasiva y desobediencia no violenta en todos los niveles, desde el autonómico al municipal. No hace falta remontarse al Duque de Alba. Basta señalar los tres ejes que definen el momento español como una remake del franquismo: tenemos cientos de miles de emigrantes ganándose la vida como pueden, tenemos presos políticos y un gobierno en el exilio. Lo suficiente para convencer a cualquier autoridad belga, administrativa o judicial, unipersonal o colectiva. No hay garantías de un juicio justo para Puigdemont porque esta sigue siendo la España de Franco.

“Ese periodo de pugna jurídica -continua Cotarelo- irá paralelo a los preparativos para las elecciones del 21D, convocadas, obviamente, por presión europea y a regañadientes del gobierno. Las elecciones dilucidarán la pugna judicial: si los indepes las ganan, Puigdemont regresará a España como presidente del govern; si las pierden, como presunto delincuente.  La sociedad catalana, el electorado catalán está forzado a una decisión entre salvar a su presidente o dejarlo a merced de unos vencedores que de sobra han demostrado no tener ninguna. El voto se volcará a favor del Presidente. Es de prever una mayoría independentista superior a la de diciembre de 2015. Frente a ella, la derecha afila dos guadañas. Una es la grosera: se aplica de nuevo el 155 y se vuelve a aplicar hasta que los catalanes voten como Santiago y cierra España manda. La otra es la refinada: se recuerda que unos resultados electorales no pueden eximir de responsabilidades penales y, por tanto Puigdemont deberá ser procesado aun habiendo sido elegido.

“La inopinada finta de Puigdemont ha internacionalizado de golpe el conflicto y lo ha situado en el corazón de Europa que ahora seguirá el desarrollo de las elecciones con suma atención. Al igual que lo hará con el trato que reciba durante la campaña electoral una población muy activa y muy movilizada en materia de derechos y libertades. Querían unas elecciones autonómicas y se han encontrado con el referéndum que se negaron a aceptar de principio y por principio y, encima, bajo los focos de la atención mundial.

“Si ganan los independentistas -concluye Cotarelo- , Cataluña habrá consolidado su República. ¿Es o no una revolución?  Y los reconocimientos exteriores empezarán a llegar”.  

Ramón Cotarelo vs García Margallo (16/09/2017)

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Puigdemont da la cara en Bruselas entre dudas y contradicciones.


El pasado lunes, el mismo día en que se presentaron las querellas por rebelión, sedición y malversación contra el cesado Govern de Carles Puigdemont y la Mesa del Parlament, el ex presidente y cinco ex consejeros se  desplazaron a Bruselas, donde podrían pedir asilo político para evitar a la Justicia española. Nada más conocerse la noticia, Twitter comenzó a llenarse de memes y comentarios sobre la 'huida' de Puigdemont. Se dijo que Puigdemont habría acudido a Bruselas para solicitar asilo político y medios locales belgas señalaron que se reuniría con abogados y representantes políticos belgas. La mayoría de comentarios criticaron la decisión del ex presidente catalán que, tras haber pedido a los ciudadanos “mantener el pulso” para defender la “república catalana”, parecía emprender una “huida” con la supuesta intención de solicitar asilo. Sin embargo, por sus actos, Puigdemont no tenía intención de esconderse en Bélgica y no decidía si pediría asilo, aseguraba el martes Paull Bekaert, abogado belga que le asesoró desde su llegada a Bruselas. “No ha huido de Barcelona”, aseguró a una radio de su país el letrado, quien incidió en que el expresident “tiene el derecho” de estar en Bélgica puesto que “no hay nada contra él”. Afirmó que mantiene “todas las puertas abiertas” respecto a la petición de asilo, pero “nada está decidido todavía”, si bien concedió que no estaba claro que la demanda, en caso de presentarse, tuviera éxito. “Uno puede pedirlo, pero obtenerlo es otra cosa”. Por el contrario, Esteban González Pons, jefe de la delegación española del PP en el Parlamento Europeo, subrayó que ya nadie en Europa se tomaba en serio a Puigdemont, quien “está poniendo un final bufo al procés”. “Ni siquiera los más radicales se merecen este final tan ridículo”, dijo Pons en Antena 3, considerando que el expresident se había escapado a Bélgica “como un personaje cómico”. Y José Montilla consideró que el Govern “ha engañado” a los catalanes al “vender una cosa que no era posible”. En una entrevista en TV3, el expresident advirtió de que una declaración de independencia no aplicada “es un esperpento”. De hecho, sostuvo que Puigdemont y Junqueras la aprobaron “con la cabeza baja” porque “sabían que era una farsa”, como probarían, según él, los “documentos en las consellerías en los que ya decían que la independencia era inviable”.


Carles Puigdemont, escoltado por varios exconsellers, durante su rueda de prensa de Bruselas.

Puigdemont compareció en el mediodía del martes ante los medios en The Press Club Brussels Europe, donde lo esperan más de doscientos periodistas. Lo acompañaban los consellers destituidos Clara Ponsatí, Toni Comín, Joaquim Forn, Meritxell Serret y Meritxell Borràs. Puigdemont llegó el lunes a la capital belga después de que la Fiscalía anunciara una querella por rebelión, sedición y malversación contra el Govern. La Comisión, el Parlamento y el Consejo Europeo no mantuvieron contactos con él, según fuentes comunitarias. Contactó con el abogado Paul Bekaert y no tuvo intención de esconderse en Bélgica. “No ha huido de Barcelona”, aseguró el letrado, quien incidió en que el expresident “tiene el derecho” de estar en Bélgica puesto que “no hay nada contra él”. Carles Puigdemont reapareció para reafirmar la vigencia de su gobierno, planteó un gobierno catalán en el exilio, no pidió asilo y dio validez a las elecciones del 21-D. El president cesado aseguró que no se encontraba en Bruselas “para solicitar asilo político” y que no era su intención escapar a la acción de la justicia. “Decidí –dijo en su rueda de prensa mantenida en tres lenguas, catalán, francés y castellano– venir a Bruselas porque es la capital de Europa y hemos querido poner de manifiesto nuestra situación y sin amenazas. No tenemos ningún tipo de protección porque el Gobierno español nos ha retirado todas ellas y ha asumido las funciones de la policía”. A pesar de ello, aseguró que el pasado viernes, por unanimidad en su gabinete, decidió que no volvería a España “hasta tener garantías”. Y advirtió: “Podemos cumplir con nuestras obligaciones desde aquí también”. Según su relato, habían decidido que la mitad de los miembros cesados del Govern se trasladasen a la capital comunitaria. Y aseguró: “La otra parte del Gobierno, con el vicepresidente al frente, continúa en Catalunya, realizando actividades políticas como miembros legítimos. No hemos abandonado nuestras funciones de Gobierno”. El expresident explicó su presencia en Bruselas como una herramienta “para evidenciar el problema catalán en el corazón institucional de Europa y denunciar la politización de la justicia española” e intentar evitar conflictos violentos. Sobre las elecciones del 21 de diciembre, Puigdemont dijo: “Estas elecciones son un reto que nos tomamos con todas nuestras fuerzas”. Denunció ser víctima de una persecución judicial y represiva del Estado español, mencionando la querella recibida por el Fiscal General del Estado, que solicita que sea imputado por varios delitos graves, entre ellos sedición, como un acto contra los derechos humanos. José Manuel Maza es, “por cierto –advirtió–, un fiscal reprobado por el Parlamento español”. Y aseguró que la querella en su contra “confirma punto por punto la agresividad del Estado español”, además de sostener que “no se sustenta jurídicamente” y que “busca perseguir una idea, no un delito”. Entre las aparentes contradicciones de Puigdemont declaró ser el presidente “legítimo” de la Generalitat, pero aceptó las elecciones del 21-D. Dijo no estar en Bruselas para pedir asilo, aunque añadió que no volverá a España mientras no tenga “garantías” de un juicio justo. Afirmó contar con una agenda europea para los próximos días, sin contar con ninguna reunión con los representantes de las instituciones comunitarias. Y aseguró no estar escapando de la justicia española, pero nadie sabe si mañana acudirá a la llamada de un juez español.


 Las 'huida' de Puigdemont a Bruselas, en trazos de humor.





El corte de pelo de Soraya tenía un fin.


Puigdemont SE ESCAPA A BELGICA (Ultima Hora)

El catalanazo