viernes, 29 de agosto de 2025

Caos y oscuridad en las bibliotecas de EEUU.

 

Libros prohibidos en los EEUU.

La ola reaccionaria de la nueva administración para controlar el relato de la historia de Estados Unidos, así como el currículo académico de las universidades, empezó mucho antes de que el republicano Donald Trump regresara a la Casa Blanca. La lista de libros prohibidos empezó a ser una realidad en 2021, justo cuando empezaba el gobierno de Joe Biden. Hoy, en los Estados Unidos ya hay más de 16.000 prohibiciones de libros, según documenta PEN América, una organización a favor de la libertad de expresión que cada año recopila los títulos que son retirados o restringidos en las escuelas. En el año escolar 2023-2024 se realizaron más de 10.000 prohibiciones que afectaron a un total de 4.000 libros. El bastión republicano de Florida -donde Trump tiene su mansión- encabezaba la lista acumulando el 45% de prohibiciones, seguido de Iowa con el 36%.

El libro que acumula más prohibiciones en este año es Nineteen Minutes, que relata los momentos previos a un tiroteo escolar. Uno de los títulos que más prohibiciones ha recibido también es la distopía de Margaret Atwood, El Cuento de la Criada, que imagina unos Estados Unidos convertidos en una teocracia cristiana ultraconservadora. Un futuro que no dista tanto de lo que pretende conseguir el Project 2025, la hoja de ruta que estableció el think tank ultraconservadora Heritage Foundation para el retorno de Trump y cuyos ideólogos ocupan lugares destacados en la nueva administración.

Según PEN América, se han prohibido libros en hasta 21 estados de los 50 que conforman el país. Casi la mitad de los estados tienen al menos un libro que ha sido vetado de las escuelas o bibliotecas públicas. Se trata de unas cifras que no se veían desde la época del macartismo y el veto a los títulos no es fruto de una directriz por parte del Gobierno Federal, sino resultado de los esfuerzos coordinados por parte de grupos de presión ultraconservadores. Que la prohibición de títulos se empezara a extender bajo la administración demócrata de Biden es un claro ejemplo de cómo el trumpismo, que se ha aliado con el nacionalismo blanco cristiano, fue capaz de seguir marcando la agenda.

Esta obsesión por filtrar y revisar todo lo que llega a las manos de los alumnos ha hecho que incluso auténticos clásicos de la literatura estadounidense como “Matar a un ruiseñor”, de Harper Lee, hayan sido eliminados de las lecturas de algunos distritos escolares de Misisipi y Texas. De hecho, junto a Florida, el otro gran bastión republicano de Texas, es el Estado que más títulos únicos ha prohibido.

“Estas demandas para retirar y restringir libros y otros materiales de las bibliotecas no son el resultado de ningún sentimiento popular o de base”, señala el informe ALA, publicado en abril. “La mayoría de los intentos de censura de libros provienen ahora de grupos y movimientos organizados, bien financiados y con una larga trayectoria en la restricción del acceso a la información y a las ideas”.

La agrupación “Moms for Liberty”, originada en Florida en 2021, se ha ido extendiendo por 48 estados, con mayor o menor capacidad de presión. En 2023 estuvo en el foco por citar a Hitler en su newsletter, ganando mucha influencia dentro del partido republicano como grupo de presión para volver a los valores conservadores del cristianismo. Moms of Liberty no solo se ha encargado de liderar numerosas demandas para censurar libros, sino que también han hecho presión para sacar la educación sexual de las escuelas o cualquier referencia a cuestiones LGTBIQ+ o que se puedan relacionar con las políticas DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión). El grupo ha protagonizado enfrentamientos con sindicatos de profesores por sus intenciones de introducir el cristianismo en las aulas.

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