sábado, 26 de agosto de 2017

Tres años para salvar al planeta de una destrucción irreversible, según expertos de la ONU.


Un planeta devastado por el cambio climático puede parecer un futuro lejano. Pero la Tierra hoy ya está mostrando sus efectos. A nivel mundial, la tasa media de aumento del nivel del mar aumentó un 50% en las dos últimas décadas. En 2017, las temperaturas ya han alcanzado sus niveles más altos en la historia en algunas áreas, desde California a Vietnam. Y los últimos tres años fueron los más calientes registrados.

En una nueva carta abierta, seis destacados científicos y diplomáticos, entre ellos la ex jefe de clima de la ONU, Christiana Figueres y el físico Stefan Rahmstorf, han escrito que el mundo tiene aproximadamente tres años antes de que se produzcan los peores efectos del cambio climático. Publicada el 28 de junio, la carta insta a los gobiernos, empresas, científicos y ciudadanos a abordar ya las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. “Si las emisiones se reducen de manera permanente –advierten–,  en 2020, las temperaturas globales probablemente evitarán alcanzar un umbral irreversible. Los impactos incluirían la rápida deforestación, las inundaciones por el aumento del nivel del mar y los cambios meteorológicos impredecibles que podrían devastar la agricultura y afectar la vida en las costas, donde vive la gran mayoría de la población.
Su plan incluye seis objetivos para 2020:

– Aumentar la energía renovable al 30% del consumo de electricidad.
– Planificar proyectos para que las ciudades y los estados abandonen el consumo de combustibles fósiles, en 2050, con una financiación de 300.000 millones de dólares anuales.
– Asegurarse que el 15% de todos los vehículos nuevos vendidos sean eléctricos.
– Reducir las emisiones netas de la deforestación.
– Redactar un plan para reducir a la mitad las emisiones provocadas por la deforestación antes de 2050.
– Alentar al sector financiero a emitir más “bonos ecológicos” que se empleen en los esfuerzos de mitigación del clima.

Los objetivos de la carta están en desacuerdo con las prioridades de la administración Trump, que ha señalado que el cambio climático no está en su agenda. A principios de junio, el presidente Trump anunció que, en 2019, Estados Unidos se retirará del Acuerdo de París, un acuerdo que establece parámetros nacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Los autores reclaman que las ciudades y los negocios luchen contra las emisiones y cumplan con los objetivos del acuerdo de París, incluso sin la ayuda del gobierno federal estadounidense. “Este desafío monumental –dice Figueroa en un comunicado a la prensa– coincide con una apertura sin precedentes al auto-desafío por parte de los gobiernos subnacionales dentro de los Estados Unidos, los gobiernos a todos los niveles de todo el mundo y del sector privado en general. La oportunidad que se nos presenta en estos próximos tres años es única en la historia”.

viernes, 25 de agosto de 2017

La energía solar ya es la más barata en casi 60 países.


Informa Javier Jiménez en Xakata que, mientras seguimos discutiendo sobre si es apropiado o no apostar fuerte por las energías renovables, las tecnologías energéticas están adelantando a los gobiernos de medio mundo y van camino de convertir este debate en algo totalmente desfasado. La energía solar, que durante 2016 se ha abaratado más de un 75%, ya es más barata que cualquier otro tipo de energía producida con carbón, petróleo o gas. Pero no es suficiente. Si la energía solar quiere ser un actor mundial a tener en cuenta necesita ser más rentable que en otras fuentes de energía a corto plazo: y ya lo tenemos. En casi 60 países, la energía solar es la energía más barata se mire como se mire.

Pese a que normalmente nos fijamos en el precio de producción del kilovatio hora, ese no es el precio más interesante de cara a la adopción de las energías renovables. Al menos, en un contexto como el actual en el que las renovables no disponen de subvenciones para costear las inversiones. Los sistemas energéticos con estructuras gigantes en las inversiones se hacen con decenas de años de previsión. Por eso, la adopción de las energías renovables es lenta: una vez construida una central nuclear (o de cualquier otro tipo) no es viable apagarla hasta el fin de su vida útil. Si se hiciera, normalmente no se recuperaría la inversión.

“La energía solar no subvencionada está empezando a sacar del mercado al carbón y al gas natural y, notablemente, los nuevos proyectos solares en los mercados emergentes están costando menos que los eólicos” decía hace unas semanas un informe de Bloomberg sobre la industria energética. Y, efectivamente, en casi sesenta países emergentes el precio medio de las instalaciones solares necesarias para producir cada megavatio ya ha caído a 1.650.000 dólares, por debajo del 1.660.000 que cuesta la energía eólica. Esto significa que los países emergentes (los que iban a suponer un mayor crecimiento de emisiones de CO2) se van a volver hacia una energía solar totalmente imparable.

jueves, 24 de agosto de 2017

Armas marca España para matar civiles.


Isabel León informó en la Cadena Ser Euskadi que, el Puerto de Bilbao ha enviado desde octubre 312 contenedores con “explosivos” con destino a Arabia Saudí. Según diversas fuentes consultadas por Radio Bilbao, cada contenedor tiene capacidad para 28 toneladas, lo que supondría que podrían haberse enviado 8.656 toneladas a ese destino en apenas diez meses. Greenpeace, dentro de la campaña "Armas Bajo Control", pide a las administraciones vascas que se pronuncien contra estos envíos y reclama al Gobierno central que deje de ser “cómplice” en la guerra contra Yemen.

Greenpeace, dentro de la campaña "Armas Bajo Control", que está realizando con Amnistía Internacional, FundiPau y Oxfam Intermon, ya advierte de que aunque el Gobierno central niega que esas armas se utilicen posteriormente en la guerra contra Yemen, “podría ser cómplice y por tanto ser acusado de crímenes de guerra”. Alberto Estévez, portavoz de Greenpeace, recuerda que España es el “tercer país que más armas vende a Arabia Saudí” y que “según los datos de exportaciones en los últimos años han aumentado de forma muy significativa, rondando los 4.000 millones de euros solo el año pasado”. Asegura Estévez que “España hace un papel de árbitro”. Dice que “si una empresa quiere exportar armas a Arabia Saudí u otro país presenta una petición ante la Junta Interministerial donde se analiza si esas exportaciones violan o no las normas internacionales y concede o no una autorización”. Eso supondría que las exportaciones, también en el Puerto de Bilbao, podrían responder a autorizaciones de años anteriores, de ahí que, según Estévez, “desde el inicio de la guerra, España haya exportado armas por valor de más de 650 millones de euros”.

Ahora mismo, mantiene  Greenpeace, el Puerto de Bilbao está también bajo su lupa, por ser en los últimos meses un punto de salida de estas armas. Denuncian que España “pueda estar siendo cómplice de la comisión de presuntos crímenes de guerra en Yemen” y, por tanto, consideran que “tiene que parar el suministro de este tipo de armamento a Arabia Saudí por el riesgo claro de que se estén utilizando contra la población civil de Yemen”. Greenpeace reclama a las administraciones vascas, “tanto a la Diputación, como al Ayuntamiento y al propio Gobierno Vasco” que se pronuncien contra estos envíos. Próximamente, además, no descartan acciones de control.