miércoles, 30 de octubre de 2019

Marius Carol, el director de La Vanguardia, entre “Al grito de orden” y “un mal día”.



El pasado domingo, Marius Carol escribió un artículo en La Vanguardia en el que decía: “Más tarde o más temprano alguien deberá gritar como John Bercow, el speaker de la Cámara de los Comunes: ‘Order’. No se construye nada a partir del desorden, como no sea más desorden. Alguien ha decidido convertir Barcelona en un videojuego violento sin pedir permiso, y eso es una canallada. Ciertamente, si quienes mandan en el país denuncian a su policía y defienden a los incendiarios, mal vamos. Si la televisión pública señala a los Mossos como una amenaza, lo que acaba siendo una amenaza es la televisión pública. Costará lo suyo poner a Catalunya en su sitio. El mundo nos mira desconcertado, pero, lo que es peor, nos contempla con temor. Y a Abascal se le pone cara de Salvini, mientras su partido de extrema derecha asciende en las encuestas al mismo tiempo que la temperatura sube en las calles de Barcelona (…)

Marius Carol dice que nunca habían estado tan difuminados los políticos catalanes. “Es comprensible el enfado del independentismo con la sentencia del Tribunal Supremo, pero la manera de buscar un mejor escenario para los presos no es repitiendo errores e incendiando las calles. Como dice Vila, hay que ir a la gestión política con el extintor y no con el lanzallamas. Y habrá que dialogar con el Gobierno de España, pero, para que eso sea posible, no vale decir como los universitarios del Mayo del 68, ‘Seamos realistas, pidamos lo imposible’. Lo sensato es hacer propuestas transversales que puedan ser asumidas por los interlocutores y por una mitad de los catalanes, que no son independentistas. Y mientras, un poco de orden. El desorden sólo nos lleva a la ruina económica y moral. Y, por cierto, Joker es un psicópata”.

Dos días más tarde, el mismo director de La Vanguardia reconoce que un mal día lo tiene cualquiera y que Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC, no estuvo fina cuando el lunes dijo en unas declaraciones a TV3 que los altercados y disturbios “hacen visible el conflicto” catalán y que “son estos incidentes los que hacen que estemos en la prensa internacional de una manera continuada”. Pero también puede ser que simplemente nos esté adelantando que el contencioso haya entrado en una nueva frase menos lírica y más drástica. “Cuando habíamos interiorizado que las manifestaciones catalanas se caracterizaban por no tirar un papel al suelo, de repente se incendian las calles y resulta que es una manera de que el mundo nos mire. Sinceramente, constituye una forma desconcertante de difundir la marca de país, que se había singularizado por su tolerancia, dignidad y cosmopolitismo. No quiero pensar que la líder de la ANC haya pretendido blanquear la violencia. Sería una insensatez, aunque todavía debe aclarar lo que considera que son ‘los aspectos positivos’ de las algaradas.

“La violencia -concluye Carol- es el miedo a las ideas de los otros y la falta de fe en las propias. Siempre es un mal negocio para una sociedad que aspira a ser un modelo de respeto de los derechos y las libertades. La suerte fue que ayer, al lado de Paluzie, en TV3 apareció Marcel Mauri, vicepresidente de Òmnium, que fue rotundo ante las cámaras: ‘Somos pacíficos y la violencia no nos representa’. Seguro que ella tuvo un mal día”.

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