Lo hace así, todos los días...
Se llama Don Julián.
Tiene más de 70 años…
Pero lo que más pesa no es la edad, es la ausencia.
Desde que perdió a su esposa, el silencio se volvió su
sombra.
La casa quedó grande.
El tiempo, lento.
El corazón… vacío.
Hasta que un día, en una esquina fría y olvidada,
apareció él:
Un perro callejero, herido, flaco, con los ojitos
bajos…
Como si también estuviera buscando a alguien.
Don Julián lo miró, y sin decir palabra, lo llevó a
casa.
Lo curó.
Lo alimentó.
Le dio un nombre: Manchitas.
Desde entonces, son uno solo.
Uno empuja.
El otro descansa.
Uno camina con dolor.
El otro acompaña con amor.
Don Julián ya no tiene la fuerza de antes.
Pero todos los días, sin faltar uno, acomoda a
Manchitas en su vieja carretilla y lo lleva a pasear.
No importa el clima, el cansancio, ni el dolor en las
piernas…
Porque cuando uno ama de verdad, encuentra la forma.
Porque cuando alguien te salva el alma, lo mínimo es
llevarlo contigo, siempre.
Esta imagen no es viral.
Es vital.
Es lo que el mundo necesita ver.
Una historia real de amor sin palabras.
De cuidado sin condiciones.
De dos almas que se encontraron cuando más lo
necesitaban.
Si esto tocó tu corazón…
No lo guardes solo para ti.
((De Perritos Geniales).
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