sábado, 9 de febrero de 2008

9 de febrero. (Caso Lamela) Una estupidez "cum laude"

El doctor Montes, brindando en el exterior del Severo Ochoa, frente a 300 personas convocadas por el Psoe, IU y CCOO.

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, continua presentando su labor en Sanidad como intachable y sigue cuestionado, junto a todo su equipo, la presencia del doctor Luis Montes. Desde el Ministerio de Sanidad, Bernat Soria acusa al PP de negarse a ver la realidad. El ministro afirma que, al contrario del PP, “ni Franco se atrevió” a intervenir entre médico y paciente. Y advierte que “hay situaciones en las que hay que dar la cara y no negar la evidencia", en clara referencia al ex consejero de Sanidad, Manuel Lamela. Aguirre replica a estas palabras de Soria, calificándolas de “disparate”. Y veta las preguntas en un acto con Lamela. Sin duda piensa en lo que Mariano Rajoy dijera, en el 2006: “El consejero Lamela es uno de los políticos más importantes de nuestra partido”. Gaspar Llamazares, coordinador de Izquierda Unida, resume así este asunto que raya el sainete trágico-cómico: "Las termitas del PP están intentando socavar los cimientos del Sistema Nacional Sanitario”. Lamela, desde su nueva consejería, insiste: “No hay que rectificar nada, ni pedir perdón a nadie”.

El ministro de Sanidad debería, según Llamazares, aprovechar los mecanismos "políticos y legales" para obligar al gobierno de la Comunidad a reponer en sus puestos a los médicos del Severo Ochoa. Para el líder de IU, más allá del daño personal causado a los facultativos, la actuación del PP esconde una verdadera "ofensiva" contra la sanidad pública que "requiere" la intervención del Ministerio de Sanidad.

En una carta abierta al gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid, dirigida a la atención de la presidenta, Esperanza Aguirre, Juan José Güemes, consejero de Sanidad, y Manuel Lamela, consejero de Transportes y ex de Sanidad, Ignacio Fontes, periodista y escritor, hace una reflexión sobre este caso. Ignacio, que dirigiera en su momento la revista Interviú, trabajara en Diario 16 y es autor de varios libros, explica por qué se ha sumado al grupo ciudadano de ayuda a los médicos del Severo Ochoa. “No porque sea convencido defensor de que la eutanasia es un derecho humano y que así será reconocido en el futuro, sino porque ni el rostro del Dr. Montes me parecía compatible con un ‘dr. Muerte’, ni cabe en cabeza humanamente amueblada que unos médicos que consagran su vida a los demás sean responsables de 400 homicidios. Era, es, y será una estupidez ”cum laude!”.

“En cambio, debo decirles con sinceridad –continúa Fontes– que tanto sus rostros como la manera de actuar que tienen uds. acreditada son perfectamente compatibles con individuos desalmados capaces de arramblar con famas y crédito social, trabajos, familias, en definitiva: con la tranquilidad y la felicidad de los demás sin el menor remordimiento e incluso con soberbia. Así como parecen, así lo hicieron. Estoy seguro que el calvario al que sometieron a los médicos del Severo Ochoa no les amargó a uds. ni siquiera una cena familiar. Y eso no me gusta; eso es ser, no ya déspotas y arbitrarios, sino, sencillamente, ‘malas personas’, la ‘Mala gente que camina/ y va apestando la tierra’ de don Manuel... Conductas de raposa.

“Así actuaron con los médicos, arrebatándoles de un plumazo –¡por una denuncia anónima! (si es que lo era)– todo lo ganado en una vida de trabajo y ciudadanía, rechazando sus propias inspecciones, por exculpatorias, y, sin titubear, manipulando lo necesario para justificar su satrapía, incluso informes ‘ad hoc’ de ‘científicos’ y, por supuesto, su desproporcionado aparato de propaganda. Créanme que me avergüenzo de buena parte de la prensa de esta ciudad, panfletaria y corrupta, y de tantos periodistas y columnistas infames y venales –también me oirán– que, cada día, echaban basura sobre las víctimas en nombre de Dios, de la moral y de la honradez y que, ahora se esconden, como uds., y dicen, como uds., aquella boca no era mía.

“Si creen que hubo un mínimo de justicia en la destitución del Dr. Montes y que se puede mantener con un mínimo de vergüenza es que son uds. injustos y sin vergüenza. Y de quienes les digan que no se preocupen, que lo que hicieron y los efectos son cosas de la política, desconfíen, por cercanos que sean: son sinvergüenzas.

“Sé que es un ejercicio inútil rogarles. reflexión sobre la urgente necesidad de restituir a los ofendidos una mínima parte de lo que les arrebataron. No me refiero sólo a lo material –que eso es de justicia y los tribunales habrán de reconocerlo en su día, más allá del apresurado pronunciamiento a favor del vergonzoso ‘despido’ en pleno apedreamiento–, sino a la dignidad. Si uds. la tuvieran, se multiplicarían en los numerosos foros donde fueron lapidados una y otra vez por orden, interés o vocación, seguramente por las tres cosas, y todos a una, como entonces, entonarían la palinodia. Pero, claro, eso sería contribuir a que los ciudadanos, la sociedad, fuéramos un poco mejor y me parece que uds. prefieren lo contrario para así pasar inadvertidos.

La acusación de Ignacio Fontes no deja a títere con cabeza. “Son uds. –añade– como los maltratadores, cuya ‘razón’ siempre reside en la mera existencia de su víctima. Por fortuna, como muchas otras víctimas, el Dr. Montes y sus compañeros siguen existiendo; no han conseguido doblegarlos y su presencia y gallardía es una continua denuncia y un ejemplo de resistencia contra el despotismo.

“¿Creen uds. que sus votantes son tan despreciables como para preferir que se enroquen en el pudridero que han alimentado en vez de verlos reconocer con lealtad el error y repararlo en lo posible con entusiasmo? Si lo creen, esos votantes no son recomendables ni para ir al cajero automático con ellos. ¿No creen que, una vez demostrada que fue errónea toda su actuación, al enmendarla con el mismo espíritu demostrarían que sólo la guió el sentido del deber y el bien común? Su actitud confirma que, por el contrario, la presidía la prepotencia, el interés o la ideología, seguramente las tres cosas.

“Consiguieron uds. hacer de este mundo –esta ciudad, este país, este barrio, este hospital, esta unidad de cuidados paliativos...– un agujero un poco más profundo, un poco más desconfiado, un poco más inhabitable: todo lo contrario de la misión para la que fueron elegidos y por la que se les paga más que generosamente. Sra. presidenta, sres. consejeros: dan uds., humanamente, asco; a la única historia a la que pasarán es a la universal de la infamia”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

De todos los los acontecimientos recientes, de la actualidad informativa, este asunto del Hospital Severo Ochoa, La acusación, la "cosa juzgada." La sentencia, y posteriores valoraciones y actuaciones suponen un reto inabarcable para mi conocimiento y comprensión. Renuncio pues, a la opinión más minima sobre todo esto. El pensamiento y la ciencia quizá resuelvan más adelante las dudas y el desconocimiento actual al respecto de la fisica cerebral, así como otras consideraciones y desarrollos etico-juridicos, que posibiliten formas de criterio y regulación al respecto de la vida, y la muerte o la "no vida." Tengo la impresión de que al Dr. Montes no se le ha absuelto de los cargos que se le imputaban, sino que simplemente, no se le ha podido juzgar,(probablemente ni falta que hacía) y ello porque no hay empirismo ni tangibilidad al respecto de estas cuestiones,no sólo en este país, podría decirse que la deficiencia incognoscible es planetaria, al menos para el género humano a día de hoy.
chiflos