miércoles, 15 de enero de 2020

Con la ley en la mano se podría ilegalizar a Vox.



“¿Cumple Vox los valores constitucionales? —se pregunta Santiago Aparicio en Diario16-Mediterráneo— No. Un partido que niega el valor constitucional de la democratización del aparato del Estado, mediante la utilización de las autonomías, como Abascal afirma constantemente, de forma vehemente y pública en el debate, no cumple con la defensa de ese valor. A esto añádanle la negación de las existencias de nacionalidades, algo que hacen PP y Ciudadanos por cierto, tal y como se refleja en la Constitución para tener un primer incumplimiento del respeto a los valores constitucionales. En Vox quieren un Estado mínimo y policíaco para garantizar el dominio de los poderosos y el suyo propio (porque se ven en la cúspide del aparato estatal), lo cual conculca uno de los grandes valores que los constituyentes fijaron en la Constitución de 1978: el Estado de las autonomías como fórmula de democratización de la toma de decisiones y de la gestión pública. Esto no lo quiere Vox, como no quiere que existan pensiones públicas, las cuales también están insertas en texto constitucional. Dos a cero contra Vox.

“Sin embargo, el texto de la ley, como amablemente nos recuerda el popular Serrano, incluye unas indicaciones clarísimas sobre algunas actuaciones de los partidos que serían suficientes para iniciar el procedimiento judicial de ilegalización. Veamos el texto: ‘El objetivo es garantizar el funcionamiento del sistema democrático y las libertades esenciales de los ciudadanos, impidiendo que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, atentar contra ese régimen democrático de libertad, justificar el racismo y la xenofobia, o apoyar políticamente la violencia y las actividades de bandas terroristas’. Vuelvan a leer el texto y piensen si Vox se ha mostrado xenófobo contra los menores no acompañados, contra personas árabes o contra el mundo LGTBi a los que quieren internar para tratarles de ‘su enfermedad’. ¿En qué momento el partido de Iván Espinosa de los Monteros y Abascal han defendido la pluralidad de las expresiones individuales? En ninguno. Es más, las combaten mediante el uso de la violencia verbal e institucional de forma reiterada y grave, como indica la ley. En su búsqueda de enemigos internos para lograr que su mensaje cale entre las masas se han dedicado a criminalizar a menores sin familia, a gays y a extranjeros de religión diferente a la cristiana (esto es importante porque incluye un doble mecanismo de exclusión).

“Isabel Díaz Ayuso, al ver el error cometido, ha querido justificarse y casi ha sido peor. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha afirmado que apoyaron la moción para no dejar solos a los voxistas. Casi peor que haberse mostrado fascista, porque entre sus votantes se habrían alegrado, pero claro, el problema es que abrir la espita de la ilegalizaciones por atentar contra la democracia, un concepto disputado por derecha e izquierda en su concepción y potencia, lo que significa es caminar hacia un régimen autoritario. Desde este punto de vista podrían ser ilegalizados tanto PP como Ciudadanos, o el PSOE y Podemos, dependiendo de quién estuviese al frente del Gobierno central. Lo más gracioso es que Vox les ha dejado tirados en otra proposición de ley para blindar los privilegios de clase que pretendían los hijos e hijas del capital. Son tan ineptos que hacen el juego a Vox y luego ser ríe de ellas y ellos.

“Abandonemos la disputa de la democracia, para volver a señalar que Vox es un partido racista, xenófobo y que atenta contra las libertades de la ciudadanía, como afirma el texto legal, pues ataca al colectivo LGTBi, al colectivo de las mujeres (especialmente las mujeres maltratadas) y esperemos cuáles son los siguientes. No es que sean iliberales y populistas como dicen muchos ‘analistas mórbidos’ sino que son fascistas del siglo XXI. Pero, hasta los demócratas impecables de la bohemia burguesa postmoderna (para que quepan todos) se sienten angustiados ante esas expresiones homófobas, xenófobas, machistas y racistas de los chupacirios del Yunque y les da por pedir que acabe ese ultraje continuado. Sencillo. Aplicando la ley porque Vox, en los términos que nos ha enseñado el popular Serrano (no es una invención del rojerío), atenta contra la democracia. Y existen ejemplos suficientes y públicos para que la Fiscalía ejerza su función. ¿Se atreverán los jueces? Ningún padre tiene el valor de condenar a su hijo”.

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