El actor Javier
Gutiérrez, reflexiona sobre los profundos cambios que atraviesan las grandes
ciudades. En una reciente entrevista en ‘Esquire’, el ganador del Premio
Goyaexpresa su preocupación por la
evolución de Madrid, una ciudad a la que siempre ha estado ligado y que empieza
a resultarle cada vez más hostil, echando de menos el sentimiento de comunidad
y pertenencia que marcó su llegada y su infancia.
“Yo, que soy un gran
amante de Madrid, llegué con 18 años y siempre he presumido de lo acogedora que
es y de que nadie se siente extraño en esta ciudad. De repente echo en falta (o
me descubro pensando en) mi infancia y el modo de vida de entonces: pertenencia
a un lugar, tribu, comunidad, que es de lo que habla la peli”. Por estas
razones, asegura que ha idealizado vivir en lugares más pequeños. Y piensa que
no le vendría mal un cambio de aires hacia una ciudad más reducida “donde todo
está conectado, conoces al vecino, todos te llaman por tu nombre; donde puedes
ir desde tomar un vino a hacer cualquier compra”.
Su reflexión está muy
conectada con la última película en la que ha trabajado ‘La vida Breve’, que se
estrena mañana, el 1 de enero: “Eso está desapareciendo en las grandes
ciudades. Ese sentimiento que me conecta con el carrito de los helados, cuando
intentaba cogerle 10 o 15 pesetas a mi madre para bajar a por uno, tiene que
ver no con la huida, sino con volver a los orígenes. Me conecta con la infancia
y con esta película”.
El actor opina sobre la
realidad de la idealizada vida madrileña: “Lo de Madrid es insostenible. Vivo
en una finca de 90 vecinos y más de la mitad ya son apartamentos vacacionales.
Puede que en cinco años quedemos cuatro o cinco propietarios. Es una auténtica
desgracia para un modo de vida que hace unos años disfrutábamos y que hoy es
impensable sostener”.
La opinión de Javier
Gutiérrez coincide con el análisis que hace el diario francés ‘Le Monde’. El
rotativo pone como ejemplo el anunciado cierre del Café Central, uno de los
templos históricos del jazz en Europa, abierto desde 1982, que bajará la
persiana a comienzos de 2026, “víctima de la especulación inmobiliaria”. Para
muchos residentes, es una señal más de que Madrid se está transformando,
impulsada por la ambición de consolidarse como una ciudad global”.
El periódico francés
asegura que la capital española “está en pleno auge” y que “visitantes y nuevos
residentes acuden en masa”: “La región ha ganado un millón de habitantes en
diez años (su población actual es de 7,1 millones), en gran medida gracias a la
inmigración predominantemente latinoamericana. Actualmente, representa el 19,8%
del Producto Interior Bruto (PIB) de España y atrajo el 67% de la inversión
extranjera en España durante el primer trimestre. En 2024, once millones de
turistas visitaron la ciudad, casi un 10% más que en 2019”.
El mundo no necesita más
cumbres inútiles, ni más discursos huecos sobre democracia, ni más premios
repartidos entre élites que se felicitan a sí mismas. El mundo necesita a
Assange porque incomoda, porque desarma relatos oficiales y porque demuestra,
con documentos y fechas, que el poder miente cuando nadie lo vigila.
Julian Assange no es un
símbolo abstracto. Es una persona concreta que lleva más de 15 años pagando el
precio de haber hecho periodismo en serio. Desde 2010, cuando WikiLeaks publicó
los Iraq War Logs y los Afghan War Diaries, el mensaje fue claro: quien exponga
los crímenes del poder será castigado, aunque no haya cometido ninguno. Más de
250.000 cables diplomáticos revelaron ejecuciones extrajudiciales, torturas
sistemáticas y mentiras de Estado. La respuesta no fue investigar los hechos,
sino destruir al mensajero.
Assange pasó 7 años
encerrado en la embajada de Ecuador en Londres y 5 años más en la prisión de
máxima seguridad de Belmarsh. Sin condena firme, sin juicio justo y con un
deterioro físico y psicológico documentado por relatores de la ONU, que
hablaron de tortura psicológica prolongada. No es una metáfora. Es un
diagnóstico oficial.
El mensaje político es
nítido. Si publicas la verdad, te aplastamos. Si revelas cómo se mata en tu
nombre, te llamaremos criminal. Si expones la maquinaria de guerra y vigilancia
del capitalismo global, te convertiremos en ejemplo. No para hacer justicia,
sino para generar miedo.
En 2010, el vídeo
Collateral Murder mostró cómo un helicóptero estadounidense asesinaba a civiles
en Bagdad, incluidos dos periodistas de Reuters. La grabación era real. El
crimen estaba documentado. Nadie fue juzgado por los disparos. Quien acabó
perseguido fue quien permitió que el mundo lo viera.
Desde entonces, gobiernos
que se llenan la boca con la palabra libertad han trabajado coordinadamente
para sentar un precedente peligroso. Estados Unidos solicitó la extradición de
Assange bajo la Ley de Espionaje de 1917, una norma pensada para tiempos de
guerra y nunca antes aplicada a un editor. Si ese precedente se consolidaba,
cualquier periodista, en cualquier país, podría ser procesado por publicar
información veraz incómoda para una potencia militar..
Mientras tanto, quienes
defienden a Assange son caricaturizados como radicales, ingenuos o
conspiranoicos. Es la táctica clásica: deslegitimar al defensor para no debatir
el fondo. Pero el fondo es incómodo. Porque obliga a mirar de frente el vínculo
entre democracia formal y violencia estructural.
Assange no encaja porque
no pide permiso, no negocia titulares, no suaviza el lenguaje para hacerlo
digerible. Publica lo que existe. Y eso desnuda la arquitectura real del poder.
Guerras ilegales, espionaje masivo, chantaje diplomático, corrupción
estructural.
No es casual que mientras
se encarcela a quien revela crímenes de guerra, se blanquee a quienes los
ordenan. Las y los responsables de invasiones ilegales, de programas de tortura
y de asesinatos selectivos cobran conferencias millonarias y escriben memorias
de éxito. El problema nunca fue la violencia. El problema fue mostrarla.
La persecución contra
Assange ha contado con silencios cómplices. De gobiernos progresistas y
conservadores. De grandes medios que publicaron los cables y luego miraron
hacia otro lado. De instituciones que presumen de derechos humanos mientras
aceptan que un editor se pudra en una celda por hacer su trabajo.
El mundo necesita a
Assange porque necesita saber cómo funciona realmente el poder. Porque sin
filtraciones, sin fuentes protegidas, sin periodistas dispuestos a asumir
riesgos, la democracia se convierte en un decorado. Bonito por fuera. Vacío por
dentro.
No se trata de idolatrar
a una persona. Se trata de defender un principio. Que decir la verdad no sea un
delito. Que informar no sea equiparado a espiar. Que el periodismo no sea
castigado como si fuera terrorismo.
Cerrar un año suele venir
acompañado de balances, listas de logros y frases optimistas que prometen que
“lo mejor está por venir”. Pero también hay otra forma —más útil, más real— de
cerrar un ciclo: identificar lo que ya no queremos cargar.Esta
es una lista de hábitos, ideas y dinámicas que muchos dejamos en 2025 para
avanzar más ligeros.
2025 fue intenso,
irregular, acelerado por momentos y agotador por otros. Y aunque dejó
aprendizajes, también dejó hábitos, expectativas y narrativas que vale la pena
soltar antes de cambiar de calendario. La idea de que siempre debemos estar
bien
En 2025 se volvió casi
obligatorio mostrarse funcional, productivo y estable todo el tiempo.
Aprendimos, a fuerza, que eso no es sostenible. Dejamos atrás la presión de
“poder con todo” y empezamos a normalizar el cansancio, la duda y la necesidad
de parar sin explicaciones largas.
Durante años confundimos
hacer más con valer más. En 2025 esa lógica empezó a crujir. Muchos dejamos atrás agendas saturadas, la
culpa por descansar y la obsesión por optimizar cada minuto. No porque el
trabajo no importe, sino porque la vida no cabe en una lista de pendientes.
Compromisos sociales,
proyectos que no entusiasman, conversaciones que ya no suman. Este año nos
enseñó que decir “sí” por costumbre o por inercia también cansa. En 2025
aprendimos a decir “no” sin dar discursos, y a elegir con más cuidado dónde
ponemos tiempo, energía y atención.
Todo parecía inmediato:
responder mensajes, tomar decisiones, tener una opinión clara sobre todo. La
prisa constante terminó pasando factura. Dejamos en 2025 la falsa urgencia de
reaccionar a todo y empezamos a valorar la pausa como una forma legítima de
pensar mejor.
Redes sociales, logros
ajenos, vidas editadas. En 2025, muchos entendimos que compararnos sin contexto
solo genera frustración. Empezamos a soltar la idea de ir “atrasados” y a
aceptar que los procesos no son lineales ni universales.
Estar agotados dejó de
ser una medalla. Normalizar el burnout como parte del éxito fue una narrativa
que empezamos a cuestionar seriamente. En 2025 dejamos de aplaudir el cansancio
extremo y comenzamos a hablar —aunque todavía con torpeza— de límites, descanso
y cuidado.
Amistades tibias,
dinámicas desbalanceadas, vínculos que sobreviven más por historia que por
presente. Este año muchos decidimos dejar de sostener relaciones por costumbre
y empezar a priorizar aquellas donde hay reciprocidad real.
(Hey Blanco)
Los fuegos artificiales también calientan
y contaminan el planeta.
2025 nos enseñó que
postergar la vida para enero no funciona. Que el cambio no siempre llega con
fuegos artificiales. Dejamos atrás la idea de que todo empieza mágicamente el 1
de enero y entendimos que ajustar en el camino también cuenta.
Porque cerrar el año no
es borrar, es elegir. No todo lo que se queda en 2025 fue un error. Muchas
cosas cumplieron su función y ya no necesitan acompañarnos. Cerrar el año de
forma honesta no es hacer una lista perfecta, sino decidir qué ya no queremos repetir.
A veces, eso es el mejor regalo para el año que empieza.
“Un
año más llega a su fin -escribe el psicólogo, Alberto Farías Gramegna- ¡El
tiempo existe!, quizás habría dicho Einstein y además podemos acortarlo o
alargarlo. Todo es relativo y todo (o casi todo para ser correctos) es
subjetivo. Es decir, depende del cristal con que se mire y -como quería Ortega
y Gasset- de las circunstancias que condicionan al hombre... Miro mi reloj y
recuerdo mis tareas pendientes. Un año está por terminar y otro pronto a
comenzar (aunque sabemos que no hay tal cosa real, material y que el cambio de
número en el calendario es sólo es una convención ilusoria humana), pero lo
cierto es que hay muchas cosas por cambiar y otras tantas por mejorar. Mi
balance personal ya está hecho”.
Otros comentarios, imágenes, fotos y fotomontajes:
Feliz Navidad a quienes no se resignan, a quienes no
se callan, a quienes saben que la neutralidad también es una forma de
violencia. Que el año nuevo nos pille organizadas y combativas.
Comuns denuncia a Albiol ante la Fiscalía de Odio y Discriminación por
el macrodesalojo de Badalona.
Jaume Asens sostiene que
Albiol ha podido cometer cuatro delitos: denegación de servicio público por
motivos discriminatorios, delito de odio, delito de desobediencia a la
autoridad judicial y delito de prevaricación administrativa. Asens señala en su
escrito a Fiscalía que la resolución judicial que dio lugar al desalojo
condicionaba el mismo a que se “garantizara una alternativa habitacional a las
personas afectadas conforme al protocolo municipal de las personas sintecho”,
de forma que lo primero quedaba “expresamente condicionado” a lo segundo. Pese
a ello, Albiol ha dicho en reiteradas ocasiones que el consistorio “no iba a
ofrecer alojamiento ni recursos habitacionales” y, así, “persistió en una
actuación contraria al mandato judicial”.
La familia real da las gracias por vuestra muestra reverente de cortesía, obediencia,
reverencia, sumisión, y acatamiento.
Joddie Foster, actriz.
Cuando unos pocos lo concentran todo, la mayoría
pierde derechos, tiempo y futuro. No es resentimiento. Es justicia social. Y sí: la pobreza se fabrica desde arriba.
El
PPesebre navideño.
El humor en la prensa de
esta semana: Forges, El Roto, Peridis, Eneko, Enrique, Manel F, Vergara,
Idígoras Sur, J. M. Nieto, Kap, Harca...
Gula.
Primer round.
Los whatsapp
Guardiola gana.
Noche no tan buena.
Una plaga.
Pep Roig, desde Mallorca:
Por derecho incuestionable.
Temores navideños.
¡Derecho a la derecha...Ar!
Cazadores de casas.
Los vídeos de esta semana:
Villancico Infantil de Fin de Año 2025| Adiós Año
Viejo, Hola Año Nuevo | Canción Infantil
El Año Que Viene
Palestina se cuela en el sorteo de la Lotería:
"Mil millones para Palestina"
Del TEATRO REAL a las calles: así han sido los premios
de la LOTERÍA DE NAVIDAD 2025
'Pedro Sánchez' transmite calma a pesar de las
'catástrofes' que le rodean - El Intermedio
"Para sorpresa de nadie" #editorialcrudo 1597
🎙
PODCAST | No volver a casa por Navidad · UN TEMA AL DÍA
María Magdalena Crespi
Tugores se lamenta desde Sa Pobla (Mallorca), en donde vive, de la muerte de su
perro y acusa de ella a causas evitables como la pirotecnia descontrolada. Nos
lo cuenta en Change.org.
“Yuri tenía solo ocho
años. Era un alma noble, sensible y llena de amor. Estaba enamorado de mí, y yo
de él. Éramos inseparables: cenábamos juntos, veíamos películas juntos, nos
abrazábamos, nos dábamos besos. Yo era su todo, y él era el mío.
Ese día, en una fiesta
privada con cohetes durante horas sin control ni responsabilidad, Yuri entró en
pánico y solo quería huir para sentirse seguro. En ese intento desesperado,
quedó atrapado en una valla y perdió la vida. Su muerte fue evitable y me ha
dejado un vacío imposible de llenar.
“Miles de animales sufren
cada año por la pirotecnia descontrolada: perros, gatos, caballos, aves… Y no
solo ellos: bebés, personas autistas, personas con hipersensibilidad sensorial,
niños con TDAH, mayores, personas con ansiedad o trauma también sufren de forma
grave y silenciosa. Por eso hoy exigimos al Ayuntamiento de Sa Pobla que tome
medidas urgentes para proteger a animales y personas vulnerables; prohibir o
limitar los fuegos artificiales y cohetes en fincas y eventos privados; exigir
permiso oficial para cualquier uso de pirotecnia; obligar a anunciar
públicamente fecha y hora para que los ciudadanos puedan tomar precauciones; aplicar
sanciones reales a quienes incumplan estas normas y promover alternativas
seguras, como pirotecnia silenciosa.
“No puedo devolverle la
vida a Yuri. Pero sí puedo intentar que ninguna familia tenga que pasar por lo
que yo estoy pasando. Que ningún animal muera intentando escapar del miedo. Que
ninguna persona vulnerable sufra por algo que podemos regular de forma
responsable. Por favor, firma y comparte esta petición.
Y termina con esta súplica:
“Yuri, mi amor…Tú, que
estabas enamorado de mí, que me cuidabas, que eras mi protector y mi hijo. Tú
que solo querías estar a mi lado mientras cenábamos, mientras veíamos pelis,
mientras nos abrazábamos, mientras nos dábamos besos… tú, que llenabas la casa
de vida. Perdóname por no haber podido salvarte de un miedo injusto y cruel. Prometo
que tu historia no quedará en silencio. Prometo que lucharé para que nadie más
sufra como tú sufriste”.
Ni felices fiestas, ni
pollas en vinagre. Mis deseos para estos tiempos que vienen son:
1.Que los jueces caducos, franquistas y
prevaricadores sean detenidos, por lo que sea, que luego lo afinarán otros
jueces. (Me permito recordar lo que tantas veces he repetido, que es lo
paradójico que resulta que en una democracia tenga que existir una asociación
llamada “Juezas y jueces para la democracia”.
2.Que
el “Preparao” se vaya a tocar la chorra con el “Emérito” y no vuelva jamás. Que
la princesita se caiga de la burra y deje de hacerse ilusiones de ser la reina
de España y el resto de la tropa borbónica, apostólica y fascista se vaya a la
mierda o se hagan republicanos, de ultraderecha, claro, y se presenten a unas
elecciones.
3.Que
los extremeños hagan un cine-fórum o un club de lectura con “Los santos
inocentes” y lo comenten con los próximos invitados a la “fiesta de la
democracia”, aragoneses, castellanos y leoneses y andaluces. (El miedo al lobo,
por más que repetido, se tornó en la muerte de las ovejas).
4.Que
dejemos de llamar gobierno progresista a un gobierno de circunstancias y
repasemos, con barrio Sésamo, la diferencia entre izquierda y derecha.
5.Que miremos a los que construyen
carreteras, cosechan los campos, atienden a ancianos o nos sirven en los bares,
nos pongamos en su lugar y pensemos en lo que han dejado atrás, pero un rato
solo.
6.Que no nos olvidemos de que Israel es un
estado criminal, que somos cómplices de un Genocidio en Gaza y que pido un
referéndum (dios me perdone) con un lema: “Salir de la OTAN, de entrada, SÍ”.
Repito: Ni felices
fiestas, ni pollas en vinagre. Y si hay que cenar con la familia, se cena. Y si
hay que beber más de la cuenta, se bebe. Salud y República.
Manolo Iglesias de
Valladolid
P.D.: No, no me ha tocado
la lotería. Ni puta falta que me hace.
P.D.2: En la foto
aparezco con cara de incredulidad, o de gilipollas. A gusto del consumidor.
Muchos de los migrantes, desalojadas del instituto B9,
acampan en la calle y bajo un puente.
Badalona vuelve a ser
noticia por la obsesión de Xavier García Albiol, alcalde del PP, quien, obsesionado
por “limpiar” la ciudad, empujó a 400 migrantes a ser desalojados del antiguo
Instituto B9 a refugiarse bajo la salida 210 de la C-31, en el corazón de Sant
Roc. El brutal desalojo policial fue provocado por la Guardia Urbana que el
viernes les impidió acampar en una plaza aledaña.
Un casi centenar de
migrantes pasaron la noche frente al instituto, al quedarse sin alternativa
habitacional, vigilados por agentes de la unidad antidisturbios de la Guardia
Urbana que evitó que volviesen a entrar. Los desalojados improvisaron un
campamento con tiendas de campaña, hogueras y la chatarra que se llevaron antes
de salir del edificio.
En una entrevista en El
Matí de Catalunya Ràdio, Xavier García Albiol responsabilizó a la Generalitat y
al Gobierno estatal. “¿Qué hacemos con
estas personas? Yo soy el alcalde de Badalona, no el presidente de la
Generalitat ni el Gobierno de España. Mi obligación es defender a los vecinos
de la ciudad. Yo no creo falsas expectativas diciendo que quiero acoger a todo
el mundo”. Albiol aseguró que el jueves, 18, ya solo quedaban una cincuentena y
que “gran parte del problema que sufrían los vecinos” se había resuelto. “El
Ayuntamiento de Badalona no está para buscar alternativas a personas que han
entrado en situación irregular y que han creado problemas de convivencia y de
delincuencia”, aseguró el alcalde “sin complejos” que a los que son “auténticos
profesionales de la delincuencia” hay que “devolverlos” a su país o bien
internarlos en CIE. Y, advirtió que se deben endurecer las políticas
migratorias porque “los recursos materiales no son infinitos y no hay dinero ni
estructura para acoger a todo el mundo”.
Albiol anunció que haría
desmontar las tiendas, aunque tendría “mano izquierda” debido a la lluvia que
azotó estos días la ciudad. Muchos delos
desalojados del antiguo Instituto B9 acamparon bajo la salida 210 de la C-31,
en pleno barrio de Sant Roc, donde pasan las noche después de que la Guardia
Urbana impidiera que instalaran tiendas en la plaza situada frente al edificio.
Albiol, anunció que haría desmontar las tiendas. Aunque añadió que se tendría
“mano izquierda” debido a la lluvia, pero que no quiere que la situación “se
alargue en el tiempo”.
Albiol criticó a los dos
relatores de la ONU que condenaron el desalojo del B9, alertando de que puede
ser una “grave violación” de los derechos humanos. “Debe de ser una broma”,
comentó el alcalde. “Para empezar, no han pedido la opinión del Ayuntamiento de
Badalona, y mucho menos de su alcalde. Además, la ocupación ilegal ¿es un
delito y yo lo tengo que aceptar? Es gente que lleva dos años haciendo la vida
imposible a los vecinos de la zona”.E
insiste en que el espacio del antiguo instituto B9 es necesario para construir
una comisaría entre los barrios de Sant Roc y El Remei. “Se trata de una zona con
problemas de desestructuración social, con muchas viviendas con la luz
pinchada. Hay que ponerle solución”, concluye el alcalde de Badalona. E insiste
en la campaña de criminalización llevada cabo por él.Por su parte el eurodiputado de Comuns, Jaume
Asens, ha presentado una denuncia penal ante la Unidad de Delitos de Odio y
Discriminación de la Fiscalía contra el alcalde de Badalona, por presuntas
conductas vinculadas al macrodesalojo del antiguo instituto B9.
Jordi Évole explica que
Albiol “compite por tener el árbol más alto de la Navidad española”, apuntando
que “todo es una competición” por demostrar “quien tiene más kilómetros de
costa, quien tiene el árbol más alto o quien pone más luces en su ciudad”. Pero
Évole va más allá y compara esta tendencia con el discurso racista y de
confrontación, cada vez más habitual en el entorno político actual. Una moda
que “se lleva ahora, como si fuese un tractor amarillo” de ver “quien tiene más
acosadores, más corruptos, quien echa a más inmigrantes” y “quien logra
parecerse más a la extrema derecha”.
Así ha sido desalojo de inmigrantes en el B9 de
Badalona: "El más grande en Cataluña" | EL PAÍS
Oficialmente, nací en Palma de Mallorca, el 25 de julio de 1943. Soy hijo de un guardia civil y de una montañesuca de Santander y viví mi infancia en Mallorca e Ibiza. De 1966 a 1969, estudié periodismo y cursé un “Diploma de Maêtre ès Arts” en París. Luego, volví a Mallorca, en donde ejercí el periodismo en el diario “Última Hora” y, más tarde, en el Grupo Zeta, abriendo una delegación en Baleares. En 1986, me desplacé a Madrid, en donde trabajé para la revista Interviú hasta 1995. Publiqué varios libros de ensayo y, a lo largo de once años, conocí oficial y realmente el paro. De paso, puse un poco de música en el becuadro de mi vida, estudiando en el Real Conservatorio de la Música, en donde conseguí el diploma de Intrumentista (Trompeta) y toqué en diversas bandas. El 18 de diciembre del 2006, inicié en Internet el “Diario de un periodista en paro” y, posteriormente, desde enero del 2008, “Diario de un periodista jubilado” (www.smfdiario.blogspot.com) En enero del 2010, publiqué en las mismas páginas la novela “El meteco, Ben Azibi”, y, en el 2011, las entrevistas “Isleños en Madrid” (A caballo entre dos siglos.)
Perros de papel
Un fotógrafo y un redactor de La Voz de Mallorca deben ir al Barrio Chino donde se ha cometido un crimen. Así comienza esta historia que se desarrolla en Mallorca durante las postrimerías del franquismo. El propietario y director del diario intenta crear un mundo fantástico tan injusto, aleatorio, vengativo y pringado como el real. Es un imitador del Mirror o del Sun, creador de acontecimientos, transformador de noticias nimias en sensacionales; un prestidigitador de sentimientos que siempre logra los objetivos que se propone. Un aumento constante de lectores, un asesinato, un intento de motín, la muerte del dictador y otros acontecimientos pasearán por la redacción de La Voz de Mallorca en una época que Santiago Miró muestra con toda su dureza, pero también con humor. Contacto Teléfono y WhatsApp: +34 661760056 Email: info@colemanediciones.com Horno, 5, 28901 Getafe, Madrid – Spain
LA CICATRIZ
Ibiza, una isla cosmopolita que ha vivido de su belleza paisajística, ¿tiene los días contados? Es la pregunta que se hizo en el 2006, cuando la derecha impuso un proyecto faraónico de una autopista que amenazaba con romper la isla en dos mitades: la que se movía en torno al caciquismo, y la que se rebelaba en contra del mismo; la que se agazapaba tras el cemento y hormigón, y la que sacaba el pecho y defendía la naturaleza por encima de las ideologías de la derecha. Desde ese momento, se desató en la isla una lucha encarnizada, basada en la resistencia de unos y la supervivencia de otros. El mar dejaba de ser frontera natural y el ibicenco se transformaba en un personaje universal, siendo menos isleño que nunca. Y su lucha contra la agresión de los nuevos tiempos batió records. Expoliada por empresarios y políticos depredadores, la isla, sufrió una degradación brutal. “Ibiza está en venta –advertían de los defensores del paisaje, en greña contra la explotación descarnada que pretendía vender tierra a toda costa–; le han pintado la cara y los labios con coloretes baratos y está siendo prostituida por unos proxenetas que lucen corbata y trabajan en despachos con grandes ventanales”. Todo ello es contado detalladamente en “La cicatriz. Ibiza: negro sobre verde”(Editorial@documentabalear.cat. Tel. 971718123). La entrañable Illa Blanca, herida por aquella llaga negra que la dividía en dos, se defendió a muerte. Hoy, trece años más tarde, recordamos esa larga y lacerante agonía.
¡A SOTAVENTO!
El periodista Santiago Miró ha escrito una novela cuyo título es: “¡A sotavento!”. Se trata de Felix I, rey de Saludania, quien se desplaza, como cada verano, de Kadum a Kentaka, en donde altas personalidades de la política, el deporte, el espectáculo, los negocios y la farándula se dan cita, buscando contactar con él e intentando ser fotografiadas a su lado. La historia se desarrolla paralelamente a la de otro personaje, Antonio Hernández, un habilidoso contrabandista cuyo barco es descubierto por el Servicio de Vigilancia Aduanera con una mercancía de varios kilos de cocaína. El monarca, que ha sabido ganarse el apoyo y beneplácito de todos, se ve, al final, enfrentado a una crisis sin precedente que trata de soslayar con su carisma habitual. Pero, esta vez… “ ¡A sotavento!” es publicada por la editorial catalana “La Tempestad”, marca editorial en lengua española dedicada al ensayo, la literatura, la biografía y la poesía: www.edicionestempestad.com, teléfono 93 225 04 39. El autor de esta novela, se echa cautelosamente al mar de la literatura, consciente de enfrentarse a las aventuras y peligros que se presentan y le acechan.
"Maestros depurados en Baleares durante la Guerra Civil"
Presentación, Manuel Tuñon de Lara. Lleonard Muntaner. Editor. Palma (Mallorca) Mayo 1998.
"Zeta, el imperio del zorro"
Los escándalos internos de un grupo escandaloso. Editorial Vosa. Abril 1997.
"Queridos forasteros"
Presentación de Manuel Vázquez Montalbán. Lleonard Muntaner, editor. Mayo 1996.
"Caciquismo y corrupciones municipales en las islas"
Ediciones Actuales, Barcelona, 1978.
Seguidores
Entrevistas a isleños en Madrid
Entrevistas a isleños en Madrid (A caballo entre dos siglos) Pinche en la fotografía
A modo de epílogo. Capitulo I. Enano, feo y sin blanca. Capítulo II. Potro salvaje. Capítulo III. De retorno a mi isla. Capítulo IV. Paz es su nombre Capítulo V. Veinticinco siglos antes. Capítulo VI. Esperando a la muerte bajo un almendro en flor. --------------------------------------- Antología de Relatos.
Libro de relatos de varios autores integrantes del taller de escritura creativa de Alcobendas, entre los que se incluyen Cinco coma dos, Ácido y seda, Negro sobre blanco, Prunus Cerasus y otros 27 textos.Prologado por Reina Roffé.