La cruz en el Pentágono.
Un misil cayó sobre una escuela en Irán.
Más de 175 personas muertas. La mayoría, niños.
Y mientras tanto, el jefe
del Pentágono hablaba de Dios. Literalmente. Pete Hegseth no está usando la
religión como metáfora, está justificando la guerra como voluntad divina.
Oraciones dentro del Pentágono, discursos sobre “violencia sin piedad” y una narrativa
peligrosa: matar también puede ser un acto sagrado.
No es un error. Es una
ideología.
Una mezcla de poder
militar, fanatismo religioso y desprecio por las leyes internacionales que
convierte una guerra en cruzada.
Esto no va de
geopolítica. Va de algo mucho más oscuro.
(Spanish Revolution)

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