viernes, 3 de septiembre de 2010

Los regalos envenenados de Matas.


Jaume Matas, ex presidente del Govern Balear.


Un agente de la Guardia Civil fotografía unas valiosas pinturas, durante el registro efectuado hace un año, en el balcón del palacete de Jaume Matas, donde daba más el sol. Foto de G. Bosch


Matas, abrazado por Rajoy, en otros tiempos felices.

Un conocido empresario del mundo de la construcción está siendo investigado, en Mallorca, al caer sobre él la sospecha de que regaló una valiosa escultura al entonces presidente del Govern Balear, Jaume Matas, a cambio de recibir favores en la adjudicación de obra pública durante su legislatura. La escultura fue descubierta en un registro judicial realizado en noviembre del año pasado en su palacete de la calle San Felio, antiguo caserón señorial. Los agentes de la Policía Judicial encontraron ésta y otras obras de arte y objetos de valor. José Castro, el juez que dirige la investigación para determinar si Matas incrementó su patrimonio personal gracias a su cargo político, ordenó que se identificara la autoría de estas obras de arte y se hiciera un peritaje para conocer su valor.

La escultura de referencia está valorada en unos 6.000 euros y es obra del artista Josep María Sirvent. Las pesquisas policiales permitieron descubrir que fue adquirida por un empresario muy conocido en Mallorca, especializado en la obra pública. Se sospecha que este constructor la regaló a Jaime Matas, presidente del Govern, a la sazón, en agradecimiento por hacer recibido numerosos contratos de esta y otras administraciones gobernadas por el PP, que le permitieron construir, en las islas, infraestructuras millonarias. Sirvent y otros artistas recibieron la visita de agentes de la Guardia Civil, que les interrogaron sobre las obras creadas por ellos que fueron a parar al palacete de Matas y de su esposa, Maite Areal. Los investigadores dedujeron que el ex presidente siempre sintió una especial predilección por los pintores y escultores mallorquines más caros de los que consiguió importantes obras, prácticamente regaladas, de la mano de empresarios, interesados en quedar bien con él.

Curiosamente, durante el anterior Govern del PP, este escultor ya fue elegido para realizar la escultura titulada “La fita de la paraula”, encargada cada cuatro años por el Parlamento balear, así como una serie de reproducciones en miniatura para los diputados de la legislatura 2003-2007. Una escultura del mismo fue también elegida para ser expuesta en el paseo marítimo de la Colònia de Sant Jordi, reformado durante la etapa de Matas como ministro de Medio Ambiente. La Colonia de Sant Jordi era el lugar elegido por el ex presidente del Govern para veranear en un apartamento de su propiedad. Demasiadas coincidencias.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El escroto del violonchelista y otras ficciones.


Mstislav Rostropovich, ruso, en un concierto en la Casa Blanca.


Pau Casal, catalán, uno de los mejores violonchelistas de todos los tiempos.


El 11 de mayo de 1974, el British Medical Journal (BMJ) publicaba una escueta carta al director firmada por J. M. Murphy, de Gloucester, Reino Unido, sobre lo que él describía como “el escroto del chelista”. En ella, el autor escribía el caso de un violonchelista profesional que tocaba su instrumento varias horas al día y por ello sufría en el escroto una “irritación debida al contacto con el cuerpo del chelo”. La carta también mencionaba el pezón de guitarrista, otra enfermedad musical descrita por P. Curtis, un mes antes, en las páginas de la publicación. En este caso, los pezones de tres aprendices de guitarra clásica parecían inflamarse al contacto con la caja de resonancia. Dos de las pacientes eran diestras y presentaban una mastitis en su pecho derecho, mientras otra zurda sufría la inflamación en el lado contrario. “Cuando se interrumpió el uso de la guitarra –comentaba Curtis– la mastitis desapareció”.

Diecisiete años más tarde, un médico y violonchelista escribía al BMJ para “cuestionar” que existiese tal enfermedad. “Es inexplicable –confesaba–. Cuando se toma el chelo en la postura normal, el cuerpo del instrumento no está cerca del escroto”. No hubo constancia de nuevos casos hasta diciembre de 2008, cuando dos médicos incluían el escroto de chelista en su exhaustiva revisión de dolencias musicales como la barbilla de flautista, el cuello de violinista o el síndrome de Satchmo, que hace referencia a Louis Satchelmouth Armstrong y su esfínter bucal lesionado. El artículo estaba datado en el Hospital General de Norte, Sheffield, Reino Unido, donde trabajaban ambos médicos. Un mes después, el escroto de chelista irrumpía en el campo de la ficción. “Quizás, tras estos 34 años –decía una nueva misiva al BMJ–, sea el momento de confesar que nos inventamos el escroto de chelista”. La autora de esta carta era Elaine Murphy, doctora, política, baronesa y actual miembro de la Cámara de los Lores. Murphy y su marido, que ostentaba una cervecería en el condado de Suffolk, explicaban que la razón de su invento fue su convicción de que el pezón de guitarrista es también una broma. Incluso confiesan haber escrito una carta privada al autor que describió aquella enfermedad, quien contestó que no había oído habla nunca de ella, algo que interpretaron como un nuevo chiste.

Una corrección firmada por el BMJ cambia todas las referencias al escroto de chelista y advierte de que se trata de un engaño. Hoy, un grupo de fans en Facebook aún recuerda la enfermedad. Pero numerosos músicos advierten de la imposibilidad de este mal, puesto que la única parte del cuerpo que está en contacto con el instrumento – (aparte de la mano) es el pecho, donde se apoya la parte superior de la caja. Y lo que más duele del chelo es, según un profesional de este instrumento, “cuando se introduce el uso del pulgar, hasta que se hace callo; aparte de los dolores de espalda fruto de una mala postura, claro. Estas cosas no son de risa, las lesiones profesionales de los músicos ya son lo suficientemente numerosas y dolorosas como para encima inventarse más…”

El canto de los pájaros o El cant dels Ocells en la interpretación de Pau Casals

miércoles, 1 de septiembre de 2010

El Gobierno de Sarkozy quiere expulsar a los extranjeros por robar o mendigar.


Sarokozy insiste en expulsar a los gitanos.


Eric Besson, ministro francés de emigracion.



Policías franceses evacúan a una familia de gitanos en el norte del país galo.


Parte de Francia se siente orgullosa de su gobierno, que pretende expulsar del territorio a todo extranjero que robe o mendiga agresivamente. Es la manera que tiene Sarkozy de preservar su nación para los elegidos y hacerla más grande. Una Francia que persigue a los ladrones y rechaza la mendicidad agresiva. Daniel Cohn-Bendit, líder del Mayo del 68 y actual diputado europeo ecologista, asegura que Sarkozy, con estas medidas contra la inseguridad, no sólo juega con el discurso de la extrema derecha, sino que “está tomando a los franceses por unos gilipollas”.

Mientras que Eric Besson, ministro de Inmigración, anuncia su intención de ampliar los criterios de expulsión de los extranjeros, una maniobra destinada a facilitar la expulsión de romaníes de Europa del Este, tres ministros de Sarkozy se atreven a poner en duda estas decisiones: El ministro de Asuntos Exteriores, el titular de Defensa y el mismo primer ministro. El ex socialista Bernard Kouchner admite que ha considerado la posibilidad de dimitir; el segundo, Hervé Morin, denuncia los discursos “del odio, el miedo y el chivo expiatorio”, abogando por “una sociedad apaciguada” y el tercero, François Fillon reconoce que tiene diferencias de “sensibilidad” con Sarkozy, quien lanzó la ofensiva antigitanos. Pero los tres siguen trabajando juntos bajos las órdenes del presidente de la República, cuya política es denunciada por la izquierda como racista y xenófoba e incluso por no pocos republicanos conservadores, airados.

Besson presenta una enmienda al proyecto de Ley sobre inmigración, a debatir en el Parlamento a finales de este mes, para que tanto la “amenaza al orden público debido a actos repetidos de robo o la mendicidad agresiva” sea motivo de expulsión. De esta forma piensa luchar “de una forma más eficaz contra las redes de inmigración clandestina” que, según él, “explotan a ciudadanos búlgaros y rumanos”. Besson defiende ante la Comisión Europea que estas medidas para expulsar a los gitanos rumanos y búlgaros son acciones que respetan “escrupulosamente” las normas europeas. Califica de “tonterías” las acusaciones” y tacha de “ridículas” las críticas.Y niega que haya un “plan contra los romaníes o contra los nómadas”. Francia, alega, aplica la legislación comunitaria “en todas sus disposiciones” y advierte de que le corresponde a París decidir el “modo” en que transpone las leyes europeas. Besson pide a la UE y a sus gobiernos que compartan “principios esenciales”, entre ellos el que la libertad de circulación y estancia es un derecho “formidable”, pero “que no puede ser incondicional”. Y pone como ejemplo la “explotación” de menores obligados a mendigar o a delinquir.

El ministro de Interior, Brice Hortefeux, se siente orgulloso de haber desmantelado 128 campamentos de gitanos y de haber expulsado en un mes a 977 de sus ocupantes. Pero su gran enemigo, Dominique de Villepin, ex primer ministro, habla de “una mancha vergonzosa y una falta moral contra la República”. Y Hortefeux recibe al presidente de la Conferencia Episcopal, André Vingt-Trois, en un intento de aplacar parte de las críticas vertidas por la Iglesia. Mientras tanto, el ministro de Defensa, Hervé Morin, declara: “No estamos aquí para atizar los odios, para buscar a chivos expiatorios”. Y, en la radio, reitera sus dudas sobre la buena conducta del Gobierno en materia de inmigración. Desde las ondas, Fillon intenta restar importancia a sus palabras. Por su parte, Kouchner comenta que piensa en dimitir por las medidas tomadas contra los gitanos. Pero corrige, poco después: “Es importante seguir; irse es desertar”. Horas después, el ministro de Inmigración, Éric Besson, anuncia que el Gobierno reformará la legislación vigente para poder expulsar a los extranjeros que “amenacen el orden público en actos reiterados de robo o mendicidad agresiva”. Todo da la impresión de un guirigay en un patio de gallinas.