jueves, 4 de abril de 2013

La infanta Cristina, imputada junto a Urdangarín.



Cuando ya parecía que los temidos correos electrónicos de Diego Torres, ex socio de Iñaki Urdangarin, iban a caer en saco roto y la infanta Cristina apartada del caso, al fin, ayer fue imputada en los negocios del Instituto Nóos. Testimonio y documentos recibidos recientemente hicieron cambiar al juez Castro quien considera que la infanta pudo incurrir en un “supuesto de cooperación necesaria” en los delitos de corrupción presuntamente cometido por su esposo, Urdangarin y su socio, Diego Torres. Y el próximo sábado, 27 de los corrientes, tendrá que declarar ante el juez, por tráfico de influencias en calidad de copropietaria de Aizóon y directiva del Instituto  Nóos. 

El caso de los procesados de alta alcurnia vuelve a la actualidad al filtrarse los nuevos correos de Torres, que involucran a infanta Cristina en algunas decisiones que mantuvo con el duque de Palma. En los últimos correos aportados por Diego Torres, el duque pedía el visto bueno de su esposa para un negocio y enviaba a numerosos contactos, entre ellos, al rey don Juan Carlos y a la reina, doña Sofía, así como a la infanta Elena y al secretario de las Infantas, Carlos García Revenga, la resolución de la operación. Además de estos correos, la agencia de información Colpisa informaba el miércoles 27 de marzo de que la infanta Cristina estuvo presente en la creación, en 2003, del Instituto Nóos y era consultada con regularidad por su marido sobre los proyectos a emprender. En uno de los correos, Urdangarin mencionaba una reunión de los dirigentes de Nóos, donde se abordó la “obtención de dinero” en “organizaciones non profit” (sin ánimo de lucro) y las tareas para “mejorar la imagen o la filantropía”.

El juez Castro ordenó a La Caixa que le remitiera la información completa, incluyendo titulares y movimientos de una cuenta corriente en la que la princesa, Corinna, amiga del Rey, realizó ingresos a favor de Iñaki Urdangarin y de la infanta Cristina, según confirman varias. Sayn-Wittgenstein hizo al menos un ingreso de 50.000 euros en esa cuenta, supuestamente como contraprestación por los trabajos que Urdangarin llevó a cabo para la Fundación Laureus. Dos miembros de la misma se encargaron, hace unos días, de destapar la mentira de Corinna. El juez ha tenido ocasión de demostrar que la justicia es igual para todos, como proclamó el rey en televisión en la Navidad del 2011, aunque se vea ahora rebasado en sus palabras.

Con la instrucción del caso Nóos a punto de concluir, el juez Castro apuró los últimos flecos de la investigación antes de tomar la decisión de imputar a la infanta.  Castro también estaba a la espera de que la Agencia Tributaria le remitiera un informe sobre la mercantil Mixta África, una promotora de viviendas sociales en el continente africano a la que Aizoon SL facturó casi 400.000 euros entre 2007 y 2009. El instructor del caso Nóos, por último, pidió todas las actas de las reuniones celebradas por la Junta Directiva del Instituto Nóos, entre 2004 y 2006, para saber si la hija menor del rey intervino en ellas y participó en la toma de decisiones. El juez detalla en su escrito catorce indicios que hacen dudar de si la Infanta conocía el uso de su presencia como vocal en Nóos y de su participación al 50% con su marido en la inmobiliaria Aizóon. Y añade que, si bien esos indicios por sí solos y considerados de forma aislada, carecen de “peso suficiente para sustentar una imputación” de la infanta y no constituyen “indicios racionales de que interviniera activa y decididamente” en la gestión cotidiana de Nóos y Aizoon, sí indican que “bastaba con que prestara su consentimiento a que su parentesco con S. M. el rey fuera utilizado”. La Casa del Rey, que había emitido un comunicado en el que aseguraba que no hacía “comentarios sobre decisiones judiciales”, terminó declarándose “sorprendida” por la imputación de infanta Cristina.

miércoles, 3 de abril de 2013

The New York Times critica el “lujo” de la Semana Santa española.


La España pobre y la rica de la Semana Santa.
 
Ni las nubes de fondo ni las lluvias impidieron que La Semana Santa española luciera sus tradicionales procesiones, aunque algunas de ellas se vieron interrumpidas o impedidas por un tiempo de perros. Una Semana Santa ibérica que cruzó el Atlántico y apareció en las páginas de un diario norteamericano. The New York Times dedicó, en efecto, un reportaje a la semana grande del catolicismo para destacar el contraste entre la crisis económica del país y el lujo de las procesiones, en las que ni pasos ni fieles escatiman en vestimenta y alhajas.

En Olivares, un pequeño pueblo de Andalucía, dice el periódico neoyorquino, los 300 miembros de una de las hermandades han fundido collares, anillos, monedas antiguas y otros objetos de oro para que su Virgen luciera una estupenda corona de oro en la procesión de este año. Su valor, “decenas de miles de euros”, según la publicación norteamericana. El diario utiliza estas historias para retratar el sistema de donaciones en el que se basan las hermandades religiosas y que, fuera de nuestras fronteras, llama especialmente la atención al compararlo con la dificultades por las que atraviesan muchos ayuntamientos, “enterrados en deuda” desde que “estalló la burbuja inmobiliaria en 2008”. Sin embargo, en las hermandades no existe debate: “La crisis nos afecta a todos, por eso nuestro objetivo es autofinanciarnos, no depender de subvenciones y gastar sólo lo que tenemos”, defiende Gerardo Díaz, miembro de una de las hermandades de Olivares y tesorero del Consistorio.

El NYT se pregunta: “¿Será visto con buenos ojos este fervor religioso entre los ciudadanos con problemas económicos?”. Y comenta que una celebración tan ostentosa como la Semana Santa, cuanto menos, tiene que provocar un dilema a muchos españoles, que sufren los recortes del gasto público en servicios sociales. Esta reflexión aparece acompañada de las declaraciones del Papa Francisco I, quien anunció que durante su mandato “los pobres estarían en el centro de su misión”. Pero, el periódico pone también en tela de juicio, en una segunda parte, los privilegios de la iglesia católica: “En un país donde el 73% de los españoles se califican de católicos, sólo el 18% se identifica con la práctica de la religión”. Y cuestiona el sistema de tributación por sus propiedades en un momento en el que “muchos españoles han salido a la calle para protestar por los recientes aumentos de impuestos del gobierno español”.

El diario recupera la petición socialista de crear un censo de los inmuebles en propiedad de la Iglesia con el objeto de someterlos a los impuestos correspondientes. El texto se centra en los privilegios de la iglesia y en cómo se han puesto en cuestión a raíz de la crisis económica como, por ejemplo, en el caso de la tributación por sus propiedades. “En momentos en que muchos españoles han salido a la calle para protestar por los recientes aumentos de impuestos del gobierno español –reza el artículo–, el 80% de ellos quieren que la iglesia contribuya al esfuerzo de austeridad mediante el pago de mayores impuestos a la propiedad”. También destaca la labor social de la iglesia en el apoyo a necesitados y recuerda que Mariano Rajoy echó por tierra cualquier intento de erosionar sus ventajas fiscales. “En la situación en la que España se encuentra, debemos ser serios y no buscar los temas que dividen a la gente”, dijo el presidente del Gobierno el año pasado.  “El esplendor de las celebraciones de Semana Santa es visto por algunos como fuera de sintonía con las difíciles condiciones económicas de la época”, concluye el rotativo, poniendo de manifiesto que, en las cofradías, se ha debatido sobre la necesidad de llevar la austeridad a las procesiones.

martes, 2 de abril de 2013

Paco Elvira muere, despeñado en los riscos de La Falconera.



Paco Elvira, en una de sus exposiciones, en San Sebastián.  JAVIER HERNÁNDEZ
 

El fotógrafo Paco Elvira, sufrió un accidente cuando trabajaba con su cámara en el macizo costero de El Garraf (Barcelona), despeñado en los riscos de La Falconera. Elvira, cinco años más joven que yo, amigo y compañero mío en los inicios de la revista Interviú,  había desaparecido desde el pasado sábado y su cuerpo sin vida fue encontrado en la mañana del lunes por los Mossos d'Esquadra en dicho macizo. Según indica El Periódico, uno de los diarios en que Paco Elvita colaboraba, el sábado, el fotógrafo decidió ir en tren hasta El Garraf con la intención de fotografiar los parajes de la costa para ilustrar su “blog”. Todo parece indicar que resbaló y se precipitó al vacío, según informan sus allegados. El paraje donde halló la muerte Elvira era uno de sus favoritos y es uno de los escenarios donde transcurre su novela “Un día de mayo”, publicada en el 2011. En uno de sus capítulos, la Guardia Civil y los contrabandistas se enfrentan en los alrededores de la roca la Falconera.

Después de la desaparición de Franco, realizó una serie de reportajes de tipo social sobre la transición entre los que destacan ETA, los mineros, el paro, jornaleros andaluces, huelgas, reconversiones industriales y otros para revistas como 'Mundo', 'Primera Plana', 'Interviú' y la agencia Cover. El conocido fotoperiodista, colaboraba en diversos medios, fotografiando conflictos internacionales. Distintos medios de comunicación españoles le enviaron a fotografiar a China, Japón, Filipinas, Israel, Cuba, Argentina, México, Brasil, Zanzíbar, Camerún, Nicaragua, Argelia, Afganistán (Kabul), Irlanda del Norte y los Balcanes. Fotógrafo documentalista y de viajes, Paco Elvira publicó en dos ocasiones sus fotos como las mejores del año en el Photography Year Book. Consiguió el Fotopress y el premio Civismo  de la Generalitat de Catalunya. El mismo había explicado, en 2004, que su foto más conocida  era la que había hecho en un viaje por China, en la que se ven unos niños jugando a básquet en medio de la estepa mogola,

Paco Elvira estaba considerado como uno de los grandes fotoperiodistas catalanes actuales, y era profesor de fotografía en la Facultad de Periodismo de la UAB y de géneros y edición fotográfica en la UPF y en la Pompeu Fabra, colaborando regularmente con las agencias Getty Images y A.G.E.Fotostock.  Fue editor gráfico del diario Récord, de la revista Públic, y la publicación Photography Year Book. En 2011 publicó los libros “La guerra civil española. Imágenes para la historia” (Lunwerg), en el que escribió el texto y se encargó de la selección de fotos, y “La transición española. Imágenes de la sociedad en los años del cambio”. Es el autor de la novela “Un día de mayo” (Vàlid Ediciones) y preparaba su segunda obra. Los lectores así como la multitud de sus amigos podían seguirle diariamente en su blog, recomendado en esta misma página.

Como adelantó en su página de Facebook, en la actualidad estaba preparando para Lunwerg la coordinación de un nuevo libro de fotografía sobre diversos rincones emblemáticos de Barcelona y contaba con la participación de otros fotoperiodistas reconocidos como Xavier Miserachs o Pepe Encinas. Este lunes, fue precisamente Encinas, ex redactor jefe de fotografía de El Periódico, quien confirmó a este diario la trágica pérdida de su amigo, a quien a calificó como “una persona de una bondad extraordinaria”.  Y, en efecto, Paco Elvira se fue sólo, con su cámara fotográfica, y murió en el aire, como había vivido, rodeado de luz.