miércoles, 4 de febrero de 2009

El zapato gigante, censurado.



La escultura en forma de zapato gigante, inaugurada hace unos días en Irak, en homenaje al periodista que arrojara los suyos al entonces presidente americano, fue desmantelada el sábado pasado por orden de las autoridades. Levantada en la Fundación de la Infancia, una organización iraquí que se ocupa de niños cuyos padres murieron víctimas de la violencia que asola al país desde la invasión estadounidense de marzo de 2003, la obra, del artista bagdalí Laith al- Ameri, medía tres metros de alto por dos cincuenta de largo y representaba un zapato al que se le plantó un árbol. Pero las autoridades la consideraron un objeto “políticamente tendencioso”. “La policía la retiró –declara Shaha al Juburi, directora de la Fundación–, tras recibir la orden del gobernador de la provincia Salahedim. Por lo visto no se puede colocar un objeto políticamente tendencioso en tierras del gobierno”. El monumento fue instalado el pasado martes en Tikrit (180 km al norte de Bagdad), ciudad natal del ex dictador Sadam Hussein.

Esta escultura “es un regalo a la familia de Muntazer al Zaida –afirma Faten Massiri–, un héroe cuya acción permitió a todos los iraquíes alzar la cabeza”. El 14 de diciembre, Muntazer se había levantado en plena conferencia de prensa del entonces presidente estadounidense y del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki. El periodista había gritado: “Este es tu beso de despedida, perro”, mientras lanzaba a Bush sus dos zapatos. El juicio estaba previsto para el 31 de diciembre ante la Corte central criminal de Irak, competente para asuntos de terrorismo, pero, en el último momento, fue aplazado sine die. Para el artista, Laith al-Amari, su escultura de fibra de vidrio y cobre era un homenaje al orgullo del pueblo iraquí.

4 comentarios:

Antonio Tello dijo...

¿De qué estamos hablando querido Santiago? ¿De libertad? ¿De la democracia que Bush hijo y su tropa iban a llevar a Iraq?

Santiago Miró dijo...

Yo creo, apreciado Antonio, que sí está claro de qué hablamos, pese a la brevedad del mensaje. Hablamos de un hecho sucedido en un Irak invadido por unas tropas americanas que lo devastaron y que ahora quieren que se levante con sus muletas prestadas. Hablamos de un periodista que denunció, con sus gritos y sus zapatazos, a un Bush que intentaba, una vez más implantar su democracia, después de destruir al ejército y colonizarlo. Hablamos de la supuesta justicia que ha dejado, frágil a los atentados perpetrados y carente de todo. Hablamos de este “peligroso” periodista, desaparecido y tachado de terrorista por enfrentarse a Bush con dos zapatos. Y hablamos de este monumento que el ingenio y orgullo popular levantó y las autoridades acusan de “políticamente sospechoso”, retirado por unas autoridades y la policía

Anónimo dijo...

Aqui, hoy, 200.000 parados mas.Se ruega a todos los desempleados se abstengan de arrojar sus zapatos a nadie. Piensen que se quedarian sin ellos.- es decir- mas descalzos si cabe.
chiflos.

Santiago Miró dijo...

Yo no apostaría, aprecidado Chiflos, por su mutismo, ni por sus gestos vacíos, ni por su ausencia de gestas. Hasta el momento, nadie parece reclamar un monumento al desempleado. Pero, que nadie levante las campanas al vuelo. No hay peor enemigo que quien parece vencido y derrotado por el hambre y la miseria...