domingo, 15 de agosto de 2010

Estíos reales y locos en Mallorca.



El pasado 13 de julio salía publicado un libro sobre el verano mallorquín: “Veranos en Mallorca”, escrito por Marcos Torío. En el mismo, se cuentan la vida de los monarcas en esta isla cuando, a mediados o finales de julio, llegan a Marivent. Con su estancia, se pone en marcha un importante dispositivo de seguridad a la vez que se inicia la temporada social mallorquina y empieza el boom publicitario, turístico y económico de la isla. Torío, jefe de la sección cultural de El Mundo/El Día de Baleares, nos adentra en historias, datos y anécdotas de los veranos mallorquines. De la mano de anfitrionas como Cristina Macaya, compañera sentimental durante 20 años del empresario y mecenas, Plácido Arango, y anfitriona por excelencia de la isla (a caballo entre Madrid, Mallorca, Suiza y Nueva York, Macaya es la reina de la sociedad mallorquina de invierno y verano), Torío recorre los mejores yates, las calas más recónditas y las mansiones más lujosas. Y acude a las mejores fiestas, lejos de los flashes, donde se encuentra con artistas, deportistas, empresarios y personalidades de la talla de Carlos Fuentes, Bill Clinton, Van Morrison, Jack Nicholson, Catherine Zeta-Jones, Michael Douglas y con un largo etcétera que tiñen la isla de glamour. Visita, además, establecimientos como el hotel Formentor, que acogió, entre otras ilustres personalidades, a Grace Kelly, Charles Chaplin, Gary Cooper, Mijaíl Gorbachov, Winston Churchill, Dalai Lama y Ava Gadner, o la zona norte de la isla donde se concentran los grandes nombres de la banca y de la empresa.


El Rey Juan Carlos, al timón de su Fortuna.


Pero “Veranos en Mallorca” (editado por Esfera de los Libros) no sólo nos proporciona datos curiosos de la alta sociedad que elige Mallorca para sus vacaciones. También ofrece datos alarmantes, como lo que cuesta poner en marcha el Fortuna, el yate real. Dice así, entre otras cosas, el ensayo de Torío: “La crisis económica ha acabado con el imperio del papel en Marivent y los miembros de la familia reciben ahora por Internet el resumen de prensa escaneado. Una institución tan proclive a las acusaciones de derroche y ostentación predica con medidas como mantener el aire acondicionado a 25 grados, reciclar el agua de lluvia para regar los jardines o incluso aprovechar los frutos del limonero en la cocina. No consta que el Rey haya recibido en audiencia a Al Gore, quien torcería el gesto ante los 24.000 euros que cuesta llenar el depósito del Fortuna antes de salir a navegar. La Casa Real intenta dar ejemplo en tiempos de paro, el estallido de la burbuja inmobiliaria y el derrumbe del mercado hipotecario. El ahorro no pasa de simbólico en el presupuesto de 1,3 millones de euros que Patrimonio Nacional –dependiente del Ministerio de Interior– destina anualmente a Marivent, aunque falta por su¬mar el millón que también desembolsa el gobierno autonómico de Baleares”.


Portada del libro "Veranos en Mallorca".


Las primeras vacaciones de los Príncipes en la isla, con residencia propia incluida, se inician en el verano de 1973, tras pasar parte del mes de julio en el Pazo de Meirás junto al Generalísimo y su familia. Los Príncipes de España –recuerda Torío en su libro– sufren en la antigua fortificación gallega los desaires de Franco, que apenas les dirige la palabra durante toda su estancia. Es su forma de marcar distancias, de hacer saber a don Juan Carlos que, pese a la sucesión, él sigue mandando. Marivent, se convierte en una opción de última hora frente a la oferta de otros cinco palacios en la ciudad, se abre como casa familiar, un trampolín al mar, a la vela, a la relajación y casi al anonimato. Los cambios en la casa no son ningún secreto. La empresa madrileña encargada de la reforma –en un gesto impensable hoy en día– anuncia el trabajo en la prensa nacional con fotografías del exterior de la casa. “El Palacio de Marivent, nueva residencia de Sus Altezas Reales los Príncipes de España, ha sido reformado, acondicionado, decorado y amueblado por Ataconsa. Es el principio del uso de la rentable imagen de la Familia Real. Los bultos de cartón acumulan manteles, cubiertos, objetos de plata y útiles de cocina. El servicio coloca el atrezzo en el escenario capital de los veranos mallorquines, la futura posada de jefes de Estado, presidentes de gobierno, reyes, príncipes, familiares, amigos y, en unos años, consortes y nietos [...] Con el cesto al hombro, doña Sofía sale a comprar al mercado de Santa Catalina. En las tiendas cercanas a Marivent, se hace con souvenirs tallados en madera de olivo, uno de los árboles más característicos de la isla. Allí la recuerdan posando el pie sobre un taburete para anudarse las alpargatas cordadas que asoman bajo su falda hippie”


Marivent en blanco y negro.


En esos primeros veranos, la Familia Real se permite una normalidad que desaparecerá con el tiempo, cuando el cargo, la seguridad y la atención mediática le pongan freno. Los fotógrafos, todos locales, que retratan esos inicios, se cuentan con los dedos de una mano. “Nada de arcos de seguridad –continúa Torío–, ni perros que olfateen explosivos. La estancia en Marivent es humilde. Apenas un sofá en el que nadie se sienta, unos muebles heredados y fuera, el porche, donde no hay más lujos que unas baratas sillas de mimbre. Ninguno está tentado de robar instantáneas. Saben que no estaría bien disparar la cámara sin que les hayan autorizado. Prima el respeto y la ingenuidad de un negocio donde las revistas del corazón todavía no han desembarcado. No ha hecho falta adoptar el término paparazzo. El Príncipe y las Infantas corretean tras el perro, don Juan Carlos juega con ellos, doña Sofía sonríe y, después de la sesión, los reporteros gráficos, vestidos con traje y corbata y la cámara al cuello, posan con quienes acaban de retratar. Una vez han surtido a sus medios, corren a enviar por avión los carretes para las agencias nacionales, que no tendrán corresponsales hasta el verano de 1976, cuando los Reyes sean coronados. En Madrid interesa ver a la Reina en ropa de verano, al Príncipe en pantalón corto y al Rey en polo y vaqueros acampanados, aunque todavía no sean más que una promesa democrática de sangre azul, el futuro difuminado en los galones de un dictador en el ocaso. Los Borbones se cuelan en los periódicos y las revistas poco a poco, al ritmo, aquel verano de 1973, de la patriótica Que viva España de Manolo Escobar, con la crisis del petróleo paralizando la economía mundial”.



Marcos Torío, autor de "Veranos en Mallorca".


En aquellos tiempos, se ve a la Reina Federica, madre de Doña Sofía, comprar productos de limpieza en un establecimiento cercano al Palacio de Marivent. Y al Rey Juan Carlos, subido en una moto, aguardando ante un semáforo en rojo. Marcos Torío hace un recorrido a través del tiempo por la isla balear de la que nacen multitud de situaciones curiosas y desconocidas que no se cuentan en las revistas. “Son momentos que sólo pueden darse aquí, porque forman parte de la idiosincrasia de la isla”. Y recopila, a lo largo de dos años, todas las vivencias de estos personajes. “La visita de Lady Di a la isla es uno de los puntos de inflexión, porque, con ella, vinieron los periodistas ingleses, los ‘paparazzi’ puros y duros, aquellos que hacían lo que hiciera falta para conseguir la tan ansiada foto de los miembros de la corona inglesa en los últimos coletazos de su matrimonio. Fotos que dan la vuelta al mundo, como el topless de Claudia Schiffer hecho por un fotógrafo sin bañador que aparentaba ser un simple nudista. U otras como las que odiaba hacerse el Príncipe Felipe cuando era niño. Detestaba las cámaras y siempre se refugiaba, literalmente, entre las faldas de su madre. Son miles de situaciones que han quedado sin contar”.


Los duques de Palma, Iñaqui Urdangarín y la infanta Cristina, junto a sus hijos Pablo Nicolás, Juan Valentín, Irene y Miguel, en el palacio de Marivent, en Palma de Mallorca.


La Familia Real se sigue hoy reuniendo en el verano en Marivent, con estancias cada vez más cortas. Los Duques de Palma viven en Washington, dividiendo su tiempo de vacaciones entre Marivent, la Ciudad Condal, en donde siguen conservando su casa, y Victoria, donde vive la familia Urdangarin. Un viaje que siempre que se realiza se hace dentro de la mayor discreción. La prensa especializada habla de una posible separación matrimonial en ciernes sobre la impoluta Casa Real española tras la separación de los Duques de Lugo. Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarín no pasan –según Nuevatribuna.es–, por su mejor momento. “No lo decimos nosotros sino la prensa del corazón y el experto en estos temas, Jaime Peñafiel, que siempre anda rondando las desgracias de la monarquía borbónica. El caso es que, después del sonado divorcio de Doña Elena y Jaime de Marichalar, la hija menor del Rey sufre en silencio una latente crisis marital. Los dineros son –a decir de muchos– los causantes de sus males, no los suyos, sino los que acumula con fruición el ex jugador de balonmano y consorte Urdangarín. Tener, tienen mucho. Oficialmente declaran al año casi un millón de euros, suficientes para hacerse con un exclusivo palacete en Barcelona que poco han disfrutado tras su repentina decisión de cruzar el charco y marchar a Washington con toda su prole”. En cuanto a la Infanta Elena, desde su separación de Jaime de Marichalar, acostumbra a pasar parte de su tiempo vacacional en algún lugar de moda de la costa norteamericana, tras haber pasado unos días en Marivent, con sus hijos y los Reyes.


Los Príncipes y sus hijos son los únicos que se siente obligados a quedarse en Palma de Mallorca, al menos durante la primera quincena de agosto, lo que ayuda a promocionar unas islas que han sido siempre muy generosas con los Reyes. Son los únicos que no fallan nunca a su cita mallorquina, aunque este año, tras la operación de pulmón a la que Juan Carlos fue sometido en la Ciudad Condal, de la cual todavía no se ha recuperado, su estancia será más corta que nunca.



La Familia Real, sigue eligiendo Marivent.


Una gran preocupación se apoderó de los grandes empresarios mallorquines cuando el Príncipe de Asturias contrajo matrimonio con doña Leticia. Temían que pudiera cambiar Mallorca por Asturias, donde vive su abuela materna con la que mantiene una relación muy estrecha. “Pero, finalmente –explica Rosa Villacastín en ‘Unas atípicas vacaciones reales’– la sangre no llegó al río y los Príncipes fijaran su residencia veraniega en Marivent, al igual que lo hicieran siempre los Reyes. Claro que los tiempos no son los mismos, tampoco las circunstancias, de ahí que sean muchos los presidentes de Comunidades Autónomas a los que les gustaría que tanto el heredero como sus hermanas dividieran su tiempo estival entre lugares tan paradisíacos y prestigiosos como Cantabria, Galicia, Rioja, la Costa levantina o la Costa del Sol, donde se les espera desde hace años, entre otras razones para que, de la misma manera que promocionan Baleares, promocionen otros lugares de la costa española”.


Cartel que advierte en algunos hoteles de Mallorca: Tenga cuidado, el balcón no está al nivel del suelo”.


Por desgracia, otras preocupaciones quitan el sueño de los empresarios isleños que no dudaron en regalar el último Fortuna al Rey: los turistas de a pie que llegan a las islas dispuestos a hacer lo que en sus países respectivos nunca se atrevieron ni a imaginar. Me refiero a la moda mortal conocida por “balconing” (de 'jump from the balcony', saltar del balcón), un peligroso juego protagonizado por turistas, sobre todo británicos y alemanes, que, tras arrasar las barras de los bares, les da por saltar de un balcón a otro, o desde las terrazas de hoteles y apartamentos directamente a la piscina. Más de cincuenta accidentes de estas características se han registrados este año, llevándose ocho vidas por delante. En lo que llevamos de verano son ya al menos 30 los jóvenes “caídos” desde balcones de alojamientos turísticos. La Policía y los servicios de asistencia les llaman “los precipitados”, nombre técnico que define a alguien que se estrella contra el suelo. El domingo pasado recogieron a un británico que se había descalabrado desde un segundo piso en Platja d’en Bossa (Ibiza). Sucedió a las ocho de la tarde y sus amigos apenas recuerdan nada, sólo que habían pasado el día tranquilamente en la playa, consumiendo éxtasis, cocaína y “cristal”. La pasada madrugada del lunes se “cayeron” dos más en Magaluf (Mallorca), con traumatismos diversos. A menudo, cuando la peripecia acaba bien, suelen colgar el vídeo en Internet. Abundan las grabaciones en las que estos osados se arrojan a las piscinas de los hoteles hasta de un tercer piso. Hay sustos, risas y carreras ante el personal de seguridad.


Los empresarios que manejan 250.000 camas de las Baleares temen que estos accidentes afecten a la imagen de las islas. Y han puesto en marcha un plan para atajar estas prácticas. Desde que los jóvenes contratan el viaje en una agencia, los empresarios advierten al turista de que tanto el ‘balconing’ como otras costumbres menos peligrosas –fiestas, botellones, música alta, escándalos, bebida en la piscina– están totalmente prohibidos. Avisos que, por el momento, han servido de muy poco a los jóvenes que intentan vivir a tope durante sus vacaciones en las Baleares. Sobre todo cuando uno de cada tres turistas se emborracha la mitad de los días de estancia en las islas.



Ofrecemos, además, ocho vistas curiosas de este mundo. La primera de ellas es un grito de hambre. ¡Queremos comer! Las crías de un ave esperan impacientes a que su madre las alimente en el recoveco de una casa mexicana. AFP


El monte Yasur, el más activo de los nueve volcanes de Vanuatu, ruge en la isla de Tanna. Un gran terremoto de magnitud 7,6 sacudió la nación insular del Pacífico.



Ruschale, una orangután de 41 años, amamanta a su cría de apenas una semana en el safari de Ramat Gan, cerca de Tel Aviv. REUTERS


Las Perseidas, espectáculo celeste que cada agosto se repite en los cielos como el de Matochina (Bulgaria).


Ciento dos paracaidistas forman una figura durante la celebración del festival de salto en paracaídas Euro Big Way Capm 2010, en Wloclawek (Polonia). Los participantes lograron un nuevo récord europeo de formación de paracaidistas en vuelo. El festival se celebró del 9 al 13 de agosto y contó con la participación de 250 paracaidistas procedentes de varios países.


Como cada domingo, pasamos, finalmente, a la sección de humor. Comenzamos con estos cinco dibujos de autores varios.





Continuamos con el humor de Manel Fontdevila sobre el verano trepidante:






Territorio Vergara nos dibuja la temporada alta.







Y Pep Roig nos muestra: Así es, si así os parece, Gestas de política de gestos, Zzzzzzz!, Simbiosis y Optiniminismo.





Pixar creó el corto Day and Night, dirigido por Teddy Newton, que fue publicado junto con la película Toy Story 3. Llaman la atención la sencillez, la simplicidad, en la vuelta a la animación en 2D y su creatividad, que divierta y hace un buen uso de los recursos de animación.



El hecho de mostrar cortos antes de las películas, es una tendencia que crece, podemos ver también el más reciente, Partly Cloudy que se expuso en la película UP, también de Pixar.



Mercedes Sosa canta Gracias a la Vida - Letra de Violeta Parra. Nacida el 4 de octubre de 1917 en Chile y muerta en Santiago el 5 de febrero de 1967, Violeta Parra fue cantante, compositora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, y fundadora de la música popular chilena. Con ella cerramos este blog de hoy.