viernes, 27 de agosto de 2010

Humoristas brasileños contra la censura.



Aún resuenan las protestas de humoristas brasileños del pasado domingo a lo largo de la playa de Copacabana contra el fallo que les prohíbe hacer bromas con sus blancos favoritos: los políticos. La legislación les prohíbe satirizar a los candidatos políticos durante la campaña presidencial y que los diferentes medios de comunicación “usen trucos, montajes o cualquier otro recurso que de alguna forma degraden o ridiculicen a un candidato o partido”. Seguidos de varios centenares de manifestantes, los humoristas se quejaron a su manera de esta ley, mientras coreaban: “Uno, dos, tres, cuatro, cinco, mil; queremos libertad para los humoristas de Brasil”. Criticaron el carácter “antidemocrático” de esa ley y aclararon que no convocaban la manifestación “para hacer bromas, sino para luchar por el derecho a hacerlas”.

Bajo el lema “Humor sin censura”, la caminata por la turística playa se inició con reconocidos cómicos y artistas de la televisión brasileña, en contra de la prohibición de que radio y televisión utilicen mecanismos que degraden o ridiculicen a candidatos o partidos políticos. “La censura es una amenaza a la democracia –declaró Danilo Gentili, conductor del humorístico “CQC” (Custe o Que Custar, Cueste lo que cueste)–. Mire el ejemplo de Venezuela que hace referencia a la restricción de los diarios venezolanos de publicar imágenes de contenido violento”. Fábio Porchat, otro de los humoristas más conocidos se lamentó: “Primero, nosotros no podemos reírnos de los políticos. Pero, también a los políticos se les debería prohibir reírse de la gente… De aquí en adelante, esto va crecer. Para el año 2015, probablemente, si siguen así las cosas, ni siquiera podamos hablar del Gobierno”. Con su protesta, pretendían que la sociedad se revelase “contra la censura del humor” y obligase a las autoridades competentes a revisar la norma electoral que “castra el humor en la política”.

En 2009, el Tribunal Supremo Electoral incorporó esta enmienda a la ley electoral que entró en vigor en julio y establece multas de hasta 100.000 reales (unos 44.840 euros) la primera vez y el doble, en caso de reincidencia. Un chiste demasiado caro, según los humoristas. Danilo Gentili se queja: “Este es un país que quiere ser considerado una democracia madura y se encuentra con esto, completamente ridículo”. Bruno Mazzeo dice que la medida que les impide imitar a los candidatos presidenciales es “como si se prohibiera hablar de fútbol durante un Mundial”. Y apunta que los políticos “deberían tener un mejor humor”. Marcelo Tas señala: “Los humoristas son criaturas que no nacieron para organizar manifestaciones públicas, pero, ante tamaña payasada en el proceso electoral brasileño, teníamos que hacer algo. Aunque se trate de una marcha de payasos. Lo que no deja de ser patético es, al mismo tiempo, animador”.

Esta nueva acción de la justicia electoral brasileña vale especialmente para TV y para radio pero también afecta a Internet y al teatro. Por el momento, se salva el chiste de la prensa escrita. Los manifestantes pidieron el fin “a la censura de la risa”. Para los humoristas, impedir hacer humor con los candidatos, además de ser inconstitucional, le quita la sal y pimienta a las elecciones, que no deben ser sacralizadas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En españa existe censura respecto de diversas formas del tratamiento informativo hacía la Casa Real. Recuerdese el secuestro judicial de la revista el jueves. Sería buena cosa que la progresia -hasta hace dos diás- con pegatinas de "no a la guerra" en Irak y que ahora no dice nada respecto de la actual guerra en afganistan, se atreviera al menos con un "no" a la censura Borbónica. "porqué no te callas" "tenemos que actuar, para comer"-me ha dicho un actor amigo.
chiflos.