domingo, 23 de octubre de 2011

“Okupas”, indignados y el final de ETA.


Tras la jornada del 15-0, medio centenar de personas “okuparon” espontáneamente el Hotel Madrid, ubicado en la calle Carretas, número 10, a pocos metros de la Puerta del Sol. Se trata de un edificio cerrado y desalojado desde hace varios años que cuenta con medio centenar de habitaciones. Varios “indignados” decidieron quedarse en él mientras la inmobiliaria Monteverde, propietaria del Hotel, presentaba una denuncia ante la Policía Nacional que fue remitida a los juzgados de Plaza Castilla, por lo que la Jefatura Superior de Policía intervendrá hasta que no haya una “resolución judicial” al respecto. En el edificio, de cinco plantas, sótano y dos azoteas, largos pasillos con alfombras rojas y puertas marrones con chapas doradas, se registró un intenso ritmo de trabajado con decenas de personas que lo limpiaron y retiraron escombros. Cuentan con luz eléctrica, con agua corriente de un grifo que todavía se utiliza y sin que el ascensor funcione. Pero, al menos disponen de un lugar donde alojarse en un edificio en muy buen estado. Y allí permanecen a la espera de que se tomen las decisiones judiciales y administrativas.


La “ocupación” ha provocado rifirrafes entre el Gobierno regional y la Delegación del Gobierno. Esperanza Aguirre ha pedido la dimisión de la delegada, Dolores Carrión, por no haber ordenado el desalojo. “Ya sé que quedan pocos días para las elecciones generales –se queja la presidenta de la Comunidad–, pero la delegada de Gobierno no puede estar ni un minuto más en su puesto. Ha hecho la vista gorda y ha dado licencia para delinquir a un grupo de ciudadanos antisistemas, radicales de izquierdas que escandalizan a toda la Comunidad de Madrid”. La propia Carrión contestó a Aguirre que el desalojo lo debe decidir un juez, al ser una propiedad privada. La denuncia “irá al juzgado penal y ahí sí que hay un plazo, muy breve, de unos días, para que el juez decida si se considera un delito o si, al ser un inmueble deshabitado durante tiempo, la propiedad tiene que ejercer su derecho por vía civil”. La Delegada de Gobierno añade que “en ningún caso hay un plazo para que la administración desaloje, sino que ese plazo opera únicamente cuando el bien es propiedad de una administración pública y dependiendo siempre de lo que establezca las ordenanzas municipales o las normas correspondientes del Estado”.





Mientras tanto, los “okupantes” del Hotel Madrid, siguen con su trabajo de limpieza y acondicionamiento del local. Y lo convierten en centro autogestionado dividido en cinco plantas temáticas de uso práctico aprobado por la asamblea “soberana”. La primera, que tiene siete habitaciones, será una “zona polivalente”, contiene desde un comedor comunitario hasta espacio para celebrar las asambleas. La segunda planta, de 19 cuartos, se ofrecerá a organizaciones que necesiten un espacio de reunión. Una comisión de Educación gestiona el tercer piso, en el que hay 20 habitaciones. Allí se concentrarán todo tipo de iniciativas culturales como cursillos, talleres de autoempleo, una ludoteca y hasta una posible Universidad Popular. Los indignados pretenden que la azotea se dedique a algún tipo de huerto urbano. La cuarta y la quinta planta se dedican al área de la vivienda. Y pretenden crear un centro que asesore a las personas que quieran “recuperar espacios” y no sepan cómo. Y ofrecer habitaciones temporales para familias que hayan sido desahuciadas, como pidió tanto la Plataforma de Afectados por la Hipoteca como los cooperativistas del Sureste.



En todo caso, muchos indignados no quieren que este espacio se convierta en otra acampada. “Esto no es Acampada Sol. La permanencia de ese tipo, aunque estuvo muy bien, se ha acabado. No debemos establecer la misma relación”, explica un joven. El único consenso alcanzado ha sido la necesidad de acondicionar el espacio –sin agua corriente y lleno de escombros–, y que la puerta permanezca abierta –hasta ahora existían unas horas de apertura– a cualquier persona, excepto periodistas y agentes de policía. En la puerta de este hotel, un cartel advierte: “No es la cueva de Alí Baba. Dentro está Robin Hood”. Nada más entrar, uno se da cuenta de que es un hotel vacío, ocupado o recuperado por un centenar de indignados que participaron en la protesta global del 15 de octubre. Un sector de este movimiento se ha desmarcado de la ocupación porque no ha sido consensuada y no quiere que se convierta en una casa similar a los edificios vacíos que el movimiento español de los llamados okupas utiliza para vivir. La Policía, de momento, deambula por el lugar pero no ha recibido la orden de desalojarlos.


Ana Botella, junto al alcalde, Ruiz Gallardón.



Según Esperanza Aguirre, es “intolerable” que la Delegada del Gobierno “le parezca fantástico” que los indignados acampen en la Puerta del Sol y “privatizasen un espacio público” en su propio beneficio. El grupo inmobiliario Monteverde, que adquirió el edificio para construir viviendas de lujo, presentó, en 2010, un concurso voluntario de acreedores por no poder hacer frente a los 170 millones que acumulaba en deudas. La promotora es también la propietaria del teatro Albéniz, cerrado desde el 21 de diciembre de 2008. Por otra parte, la delegada de Medio Ambiente de la capital, Ana Botella, se ha sumado a las críticas que acumula la delegada del Gobierno, Dolores Carrión por su gestión de la última manifestación y ocupación del 15-M. “La delegada del Gobierno en Madrid tenía ya que haber impedido que se ocupara un edificio en el centro de Madrid, que seguro que no nos va a traer nada bueno”, dijo Botella en un almuerzo en el Club Siglo XX, adhiriéndose a las críticas de Esperanza Aguirre y de Francisco Granados.



Tras presentar junto a Mariano Rajoy las listas del PP por Madrid para las elecciones del 20-N, Esperanza Aguirre improvisaba el miércoles una rueda de prensa para hablar de un suceso que le afectaba. “Esta noche, a las cuatro y pico de la madrugada –declaró– han asaltado el portalón de mi vivienda”. Precisó que no habían llegado a robarle nada porque no habían alcanzado su piso. Dijo que el servicio de seguridad de la Guardia Civil con el que cuenta, había “identificado y detenido” a los dos sospechosos y “puestos en libertad” sin “ni siquiera tomarles declaración. Deben de ser –añadió en tono irónico– dos indignados de los que protege la delegada del Gobierno en Madrid”. No obstante, la versión de la Guardia Civil era muy diferente. Fuentes del Instituto Armado afirmaron que los detuvieron y entregaron a la Policía. Los hechos sucedieron a las 3 horas, 45 minutos de la madrugada en la calle donde reside la presidenta, en el centro de la capital. Los agentes que realizan la “vigilancia estática” del domicilio vieron a través de las cámaras de seguridad “cómo se aproximaban dos hombres y golpeaban la cerradura de la verja de la finca hasta fracturarla”. Los dos individuos entraron al patio interior de la casa, donde dos agentes de UPROSE les dieron el alto y avisaron a la Policía. Huyeron del lugar y los guardias civiles les siguieron y les dieron alcance a unas calles de distancia, donde los retuvieron hasta la llegada de la Policía. La Guardia Civil identificó a los hombres como Ángel H. A., de 32 años y de Alcorcón, y Alejandro R. H., de 21 y de Madrid. Según las mismas fuentes, tanto Esperanza Aguirre como su marido incluso “felicitaron a los agentes por su rápida actuación”. La Jefatura Superior de Policía de Madrid también dio explicaciones. Un portavoz informó de que los dos jóvenes fueron conducidos a comisaría y denunciados por la Policía Nacional por una falta de daños al atacar a patadas el portal del domicilio de la presidenta. Los dos jóvenes, que presentaban signos de embriaguez y portaban bufandas del Real Madrid –equipo que se había impuesto la noche anterior al Olympique de Lyon, en el Santiago Bernabéu–, propinaron varias patadas al portal, le causaron daños y accedieron al interior del recinto. A diferencia de la Policía, los agentes del instituto armado no recuerdan que llevaran bufandas del Real Madrid. Los intrusos fueron retenidos pero no detenidos al ser falta y no delito. Todo había sido fruto de una gamberrada. La Policía indicó que, según explicaron al ser interrogados, los jóvenes “desconocían de quién era la casa”.


Antonio Camacho, ministro del Interior.


A la mañana siguiente, Aguirre denunciaba el hecho, añadiendo que la Guardia Civil los siguió, dio con ellos y los identificó, pero “los dejó en libertad, sin interrogarlos siquiera”. La presidenta puso el incidente como ejemplo de la “escandalosa indefensión que sufren los madrileños”. Y declaró: “Si esto me pasa a mí, que soy presidenta de la Comunidad, ¿qué será de la indefensión del resto de los ciudadanos? ¿Qué hubiera pasado si esto hubiera ocurrido en casa de Pérez Rubalcaba? ¿Hubiera actuado igual la Policía?”. Posteriormente, el ministro del Interior, Antonio Camacho, telefoneó a Aguirre para darle detalles sobre el incidente y pedirle que no utilizara la labor de la Policía para la “confrontación política”. Camacho pidió a la presidenta que confiara en la labor de las fuerzas de seguridad y le garantizó que su denuncia por allanamiento de morada sería cursada tal y como correspondía, al igual que se hacía con las del resto de ciudadanos. Fuentes cercanas a la presidenta madrileña aseguran que ésta llamó a Camacho a las diez de la mañana y que, en vista de que ni le agarró el teléfono ni le devolvió la llamada, improvisó la rueda de prensa. Posteriormente, insisten estas fuentes, fue cuando el ministro se puso en contacto con ella. El suceso sirvió a Aguirre para cargar contra la delegada del Gobierno en Madrid, Dolores Carrión, cuya dimisión lleva meses pidiendo por las protestas del 15-M. Sin embargo, la Policía y la Guardia Civil niegan la versión de la presidenta y sostienen que dos jóvenes fueron llevados a comisaría y denunciados por una falta de daños contra la propiedad. Según las primeras investigaciones, todo había sido un acto de gamberrismo de dos seguidores del Real Madrid en estado de embriaguez quienes desconocían de quién era la casa. Ninguno de los dos portaba armas ni herramientas de las que suelen utilizar los ladrones cuando asaltan las viviendas. Y ninguno de ellos accedió en ningún momento a la residencia de Aguirre sino a un patio, zona común de un edificio que la presidenta comparte con otros residentes.



El palacete de Esperanza Aguirre ya le ha dado más de un disgusto: “Tengo unos techos altísimos y, encima, la calefacción es eléctrica –confiesa en “La presidenta”, biografía autorizada–. No tener paga extra me tiene mártir. Las he tenido toda mi vida y las echo de menos en navidad y en verano. No es que haga números a final de mes, ¡es que muchas veces no llego!”. La presidenta insiste, al día siguiente del suceso, en la posibilidad del asalto a su casa: “Se puede comprobar que no se ha tomado declaración y yo puedo perfectamente suponer que entre otras muchas razones vienen a mi casa a 'okuparla', porque está de moda 'okupar' casas en Madrid, como se puede 'okupar' un hotel. Ahora van a 'okupar' un teatro. Pues qué mejor que 'okupar' mi casa. Eso sería portada de NY Times”.



En rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, Aguirre comparece ante los medios y vuelve a denunciar que, pasadas más de 36 horas desde que asaltaron su residencia, el ministro de Interior, Antonio Camacho, y la delegada de Gobierno, Dolores Carrión, no hubieran tomado “todavía” declaración a los asaltantes. “Ustedes piensen que, en vez de dos, vienen ocho. Podrían haber entrado ocho, rompiendo la puerta de mi casa. Yo opino que querían venir con la intención de 'okuparla' con K, que está tan de moda. Llaman por el Twitter y en vez de dos vinieran 25... O se organiza una ensalada de tiros o me dirá usted qué es lo que ocurre... Alguien que viene a tomar una vivienda no puede ser más que a 'okuparla'. Sino, ¿a qué vienen a las cuatro menos cuarto a mi casa?”... Según Aguirre, “esos dos sujetos no estaban protagonizando una gamberrada ni estaban borrachos” cuando entraron en el patio de su casa, y reitera sus sospechas de que los asaltantes podrían haber “twiteado” desde allí “hasta a 30 personas” con la intención de ocupar todos juntos su domicilio, como han hecho recientemente en el Hotel Madrid. “Media España sabe dónde vivo y nunca lo he ocultado… No soy de los que cambia de C (coche, casa y compañero)”. Preguntada por si piensa que los dos individuos eran “indignados”, Aguirre contesta que es ella la que está “indignada” como “ciudadana particular” con que “ni siquiera se les tome declaración a quienes asaltan” su casa, mientras que como “autoridad pública, elegida por los ciudadanos”, se siente “abochornada del Gobierno que tenemos”.





Según Aguirre, que tiene los vídeos de la grabación de su casa, se ve “perfectamente” que los dos hombres estaban “serenos” aunque no se atreve a desmentir que fueran borrachos. Señala que, si habían bebido, había pasado el tiempo suficiente para estar despejados. Critica que la Policía haya contado “a todas las redacciones” que los dos asaltantes iban borrachos, cuando ni siquiera se les realiza test de alcoholemia, y, además, hayan pasado el asunto a Robos. “Es un ciudadano –explica– que va por la acera de enfrente y, cuando llega a mi casa, gira 90 grados y da una patada de karateca para abrir una puerta”. Aguirre vuelve a preguntar “qué van a pensar los madrileños de la Policía” si, cuando pasa esto en su casa, que es la presidenta de la Comunidad, “ni siquiera se les toma declaración”. En cuanto a las declaraciones de Camacho, que había pedido a Aguirre que no utilizara a la policía para la “confrontación política”, la jefa del Ejecutivo autonómico aclara que fue ella quien, a las nueve de la mañana, hizo la llamada al ministro y que, en esa conversación, Camacho quedó en llamarla “inmediatamente” para darle cuenta de las investigaciones. Sin embargo, explica que, como a las doce y cuarto de la mañana no tenía novedades, decidió hacer las declaraciones a los medios de comunicación y que fue, entonces, cuando Camacho la llamó.



El escritor y periodista Fernando Sánchez Dragó, ahora que está presentando su libro “Esos días azules. Memorias de un niño raro”, ha dicho en algunas entrevistas, como en “20 Minutos”, que el libro '¡Indignaos!', de Stéphane Héssel le parece “un insulto a la inteligencia”, que el movimiento del 15-M se está “cargando la democracia” y que el colectivo de indignados “no saben que son prefascistas”. Añade que el 15-M es algo así como la rama más violenta de la Revolución Francesa, la que promovió la sangre a manos de líderes más radicales, como Robespierre. Entrevistado en “El Cultural” de El Mundo, carga contra el Movimiento 15-M: “Los indignados y su asambleísmo son lo contrario a la democracia. Ya lo denunció Sócrates: ‘Si un barco estuviera a punto de naufragar, ¿daríais el timón a un capitán experto u os pondríais a deliberar?’. Además, aunque ellos no lo saben, son prefascistas. Los “enragés” tomaron el panfleto ¿Qué es el estado llano?, como los de ahora han tomado el de Hessel. Cuatro meses después vino la guillotina”.



Sánchez Dragó celebró, entonando el Cara al Sol, la victoria del PP en las pasadas elecciones municipales y ha anunciado que votará a Mariano Rajoy el próximo 20-N. Experto en totalitarismos, ve sólo una “dictablanda” en el franquismo y, sin embargo, identifica a los indignados con los seguidores de Hitler, Mussolini o Franco. “Ya que el tonto ese de Hessel ha publicado '¡Indignaos!', un insulto a la inteligencia donde no dice nada, y además el tío se está forrando, yo estoy a punto de escribir dos libros iguales de 28 páginas que se llamarán: '¡Resignados¡' y '¡Divertidos!'”, ha dicho el escritor. En cuanto a la política, revela que no le interesa “lo más mínimo” y afirma encontrarse “frente a la derecha y a la izquierda”. Por ello, se siente asombrado después de que un partido, cuyo nombre no quiere desvelar, le haya ofrecido aparecer en sus listas. “Crearía un problema atroz”, reconoce.





Un empleado muncipal borra en Gernica una pintada en euskera: “Eta, el pueblo está contigo”. V. WEST REUTERS

Tras medio siglo de terror, ETA anunciaba el pasado jueves el “cese definitivo de su actividad armada”. Fueron cinco décadas de terrorismo. En 1958, un grupo de independentistas, escindidos de las juventudes del PNV, acordó crear Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad), aunque no empezaron a asesinar hasta diez años después. Ha pasado más de medio siglo y ETA entierra el hacha de su emblema tras provocar una profunda herida. Es responsable de 848 muertes, del calvario de esas familias, de la huella en los secuestrados, de los desplazados fuera de Euskadi y de los que optaron quedarse para vivir escoltados. Fue en 1992, con la caída de la cúpula de Bidart, cuando comenzó el declive de la organización. Después de aquella operación de la Guardia Civil, ETA se repuso una y otra vez, pero su capacidad operativa nunca volvió a ser la misma. Ya se vislumbraba el fin del siglo pasado y el único espejo en el que se podía mirar, el IRA irlandés, inició su camino de retirada con los Acuerdos de Viernes Santo. Pero ETA rompió su tregua de 1999 y mató a 25 personas. Los últimos años de ETA han sido los de un grupo en retirada, castigado por los continuos golpes policiales, resistiéndose a claudicar. A partir de ahora, Euskadi se adentra en un nuevo escenario todavía plagado de dificultades. Los partidos, los agentes sociales y, especialmente, el Gobierno que salga de las urnas el próximo 20-N, deberán ahora afrontar el reto de normalizar la vida política en Euskadi, el reconocimiento de las víctimas de la violencia, la situación de los 559 presos de ETA y la reconciliación del pueblo vasco. ¿Es éste el final de ETA? La organización terrorista no declara su disolución ni la entrega de las armas, lo que puede interpretarse como una amenaza latente para negociar sobre sus reclusos y lo único ahora parece buscar es que no se produzcan escisiones dentro de la banda, que continúa sin anunciar su disolución definitiva. Pero, al menos ha reconocido que tienen más futuro los votos que las balas.



Pasamos ya, con Forges, en clave de humor. Le sigue: Ocarrabouxo, Vergara, El Jueves y Berlich y Medina.





El humor de El Jueves. ¡ETA, hasta nunca!






Manuel Fontdevila nos muestra: ETA anuncia su fin, Celebración, Guerra y Paz, Están ahí y Momentos de emoción.







Territorio Vergara dibuja: El programa de la patronal, Podría darse el caso, La conferencia, Catastrazo y Mayor Oreja, ese hombre.









Pep Roig: Ventajas de la crisis, Arriba, abajo, abajo, arriba, Suma y sigue, Derroche de sangre y Construcciones Govern S.L.









Terminamos con tres vídeos. El primero sobre el berrinche de Aguirre.





Las últimas imágenes del dictador Gadafi con vida.





La San Andreu Jazz Band es para su director musical, Juan Chamorro, un sueño hecho realidad. “Es el resultado de compartir con sus miembros (la mayoría de ellos entre 10 y 16 años) mi pasión por el jazz, creyendo que lo podéis hacer igual o mejor que yo mismo, no sintiéndome el profesor sino el alumno más avanzado… La Banda nació hace tres años y se ha ido desenvolviendo hasta hoy. En el último año, han dado diversos conciertos en prestigiosos festivales de jazz”. Está compuesta por Andrea Motis 14 años (saxo soprano y voz), Marc Martín, 16 años (al piano), Jan Rodríguez, 12 años (contrabajista), Arnau Julià, 18 años (batería), Ricard Gili, imitando a Luis Armstrong, con su voz y su trompeta, y la guitarra de Josep Traver.