domingo, 8 de abril de 2018

Las reinas españolas se pelean, en la Seu, tras una misa.

Momentos de tensión entre la reina Letizia y doña Sofía en la Catedral de Palma. 

Ocurrió tras la misa del Domingo de Resurrección, en la catedral de Palma de Mallorca. La Reina Letizia trató de impedir a toda costa que su suegra, la Reina (emérita) Sofía, se hiciera una fotografía junto a las infantas Leonor y Sofía. Se colocó delante de sus hijas e intentó separarlas de la Reina Sofía, que las rodeaba con sus brazos. El tenso momento fue capturado por un vídeo que provocó todo tipo de comentarios y reacciones en las redes sociales. En las imágenes, se observa el intento del rey Felipe VI por mediar en la situación. El vídeo, grabado en el interior de la Seu,  refleja el momento en que Doña Sofía se preparaba para posar con sus nietas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Al darse cuenta de ello, la Reina Letizia se puso de espaldas ante los fotógrafos para frustrar la imagen. Antes de que el grupo se disolviera, la Princesa Leonor intentó, de manera ostensible, distanciarse de su abuela y quitarse de encima su mano. Fuera o no una iniciativa por indicación de su madre, el gesto fue desagradable. El vídeo muestra a la vez la sorpresa del Rey por lo que está sucediendo y el asombro de Juan Carlos I, en un segundo plano de esta escena. Instantes después, Felipe VI miraba inquisitivo y enfadado a la Reina Letizia. Pese a leyendas urbanas sobre una mala relación de la Reina Letizia con sus suegros en público, la Reina Letizia había mostrado hasta ahora respeto y agradecimiento por la reina emérita, doña Sofía y nunca se había observado ningún gesto público de tensión. El vídeo grabado en la catedral de Palma desvela por primera vez que se impone férreamente en la relación de sus hijas con su abuela. Al contrario, para Doña Sofía, Leonor y Sofía han sido un orgullo. Pero todo parece indicar que su madre, la reina Letizia,  dificulta una plena y directa relación entre abuela y nietas. Pese a la imagen conjunta de la familia real de reyes y sus hijas con los eméritos, ese gesto de la Reina Letizia en la catedral fue enormemente revelador.


 “Dos gallos en el mismo corral –se escribe en la sección de Público, Tremending Topic, en clave de humor, bajo el título general “Letizia I, la Chumga”–. Dos reinas en el mismo país. Este martes trascendió el vídeo tomado el pasado domingo en la Catedral de Mallorca. El él, se ve claramente cómo la reina Sofía trata de tomarse una foto con sus dos nietas, Leonor y Sofía. La reina Letizia, al percatarse de la escena, interrumpe al momento para evitar esa foto, interponiéndose entre las cámaras y la reina Sofía. En ese mismo momento, la princesa Leonor hace un gesto en el que parece que aparta el brazo de su abuela. Nada que ver con el idílico vídeo familiar distribuido por la casa real, con motivo del 50 cumpleaños del rey.

      Al finalizar la misa, reyes, reinas, infanta y princesa posaron para todos.

El Rey Felipe VI acertó al lograr la asistencia de su padre, el rey emérito, Juan Carlos I, a la misa de Pascua en la Seu de Palma de Mallorca, recuperando  la foto de la unidad de la familia real al completo. En ella se vio a la Infanta Sofía y su hermana la Princesa Leonor, de 10 y 12 años. La Infanta Sofía, con un peto en azul turquesa sobre una camisa blanca de cuello mao. La Princesa Leonor con un vestido de manga larga, estampado floral en tonos grises y amarillo. La Reina Letizia, con un pantalón azul abotonado en los laterales y blusa con topos a juego, lucía un bolso en rosa chicle de Uterqüe. Llevaba pendientes, una pieza de Tous con varias piedras de colores. Todas ellas, acompañadas por el Rey, Felipe VI, y  por los reyes eméritos Juan Carlos I y Sofía, asistieron a la misa de Pascua en el Domingo de Resurrección. A su llegada fueron recibidos por el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull Anglada y por los miembros del cabildo catedralicio. El oficio religioso contó con la participación de las corales de la Escolanía y la Capella Jove de la Seu. Era el cuarto año consecutivo que el Rey y la Reina acudían con sus hijas a la misa de Pascua celebrada en la catedral de Palma. Se trataba de una tradición de la Familia Real, que, habitualmente, pasa en Semana Santa unos días de descanso en su residencia de Marivent. La sorpresa fue el rey emérito, Juan Carlos I, quien llevaba cuatro años sin sumarse a esta foto conjunta. Juan Carlos I comprendió que esa era la fotografía que la opinión pública deseaba ver en ese momento, con el conflicto político de Cataluña aún sin cerrar. Además, este domingo, 1 de abril, coincidía con los 25 años del fallecimiento de Don Juan de Borbón, abuelo paterno de Felipe VI. Y el Rey presidiría Dos días más tarde los cuatro reyes asistieron a otra misa conmemorativa en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid), donde reposan sus restos en espera de ubicación definitiva en el Panteón de Reyes. Asimismo, la reina emérita presidió el pasado Lunes Santo el concierto en la catedral de Palma en beneficio de la organización de lucha contra la drogadicción Proyecto Hombre. Y el Viernes Santo se la pudo ver por las calles de Palma con su hermana, la princesa Irene de Grecia, siguiendo las procesiones de la Semana Santa de Mallorca.

       La reina Sofía y la reina Letizia, en un acto en 2016. (Limited Pictures)

“La reina Sofía –comenta Paloma Barrientos en El Confidencial– siempre procuró mantener una relación fluida y afectuosa con sus dos yernos, Iñaki Urdangarin y Jaime de Marichalar, aunque este último dejara de formar parte de la familia Borbón al divorciarse. Quiso ser componedora cuando había problemas y lo mismo sucedió al llegar a Zarzuela la hoy reina Letizia. Públicamente doña Sofía quitó hierro al ‘déjame hablar’ que pronunció la periodista ante los medios el día que se anunciaba el compromiso matrimonial. No fue la primera ni la última vez que salió en su defensa. En muchas otras ocasiones lo hizo ante algunos ataques injustificados de familiares y amigos del entonces Príncipe en reuniones privadas. Nunca permitió que se hicieran bromas en su presencia. Pero es obvio que la relación entre ambas Reinas, emérita y regente, ha sido compleja en estos últimos años. Y la muestra de ello es el vídeo que se ha hecho viral con imágenes de ambas en la misa de Pascua celebrada el pasado domingo en Palma de Mallorca. No siempre la relación fue espinosa. Doña Sofía era el ‘ejemplo impagable’ de Letizia, tal y como ella misma afirmó, y por lo tanto había que dar por buena la relación entre suegra y nuera muy en los principios. Todo lo contrario que con el Rey emérito. ‘Son dos caracteres muy fuertes y chocaron siempre, no así con la Reina, cuya manera de ser como hija y hermana de Rey es más suave, aunque la procesión vaya por dentro’. Con el tiempo, la relación de las dos Reinas parece que se fue torciendo. Muestra de ello son los desencuentros que se han hecho visibles en los veranos de Palma, acrecentados ahora al publicarse en las redes las imágenes dentro de la catedral el Domingo de Resurrección. En ellas se ve cómo doña Sofía agarra cariñosamente a sus nietas y es entonces cuando interviene doña Letizia. Se produce una situación incomprensible entre las dos que acaba con Leonor, la Princesa de Asturias, retirando la mano de su abuela, don Felipe calmando los ánimos y el emérito con cara de no saber lo que estaba sucediendo. Más o menos esta sería la secuencia de unos hechos que se han hecho virales. Con comentarios de todo tipo, incluidos los de la princesa Marie Chantal de Grecia en una red social, donde ha manifestado sobre Letizia: ‘Ha mostrado su verdadera cara’.


¿Realmente la reina Letizia y su suegra se llevan mal?, se pregunta Paloma Barrientos. ¿Se trata de un desplante puntual? ¿Viene de lejos esta falta de entendimiento? ¿Habría realmente un punto de inflexión en los desencuentros entre ambas? Todas estas preguntas y muchas más formarían parte de esa hoja de ruta en la vida de la primera familia y más en la agenda de la hoy Reina. “La sintonía de doña Letizia con su familia política no es la mejor del mundo –concluye Barrientos–, tampoco con las infantas Elena y Cristina. Una de las imágenes más impactantes antes del desencuentro del domingo de Pascua fue en el funeral de doña Alicia de Borbón Parma en la capilla del Palacio Real de Madrid. Las miradas que dirigieron las hermanas Borbón y Grecia y otros familiares a doña Letizia demostraban visualmente esa falta de armonía. Ahora ese malestar familiar general se ha hecho viral”.

La reina Sofía acabó haciéndose una foto junto a sus dos nietas pero al lado de las tres también estuvo la reina Letizia.

Desolación y preocupación. Ese era el estado de ánimo de la reina Letizia tras comprobar la repercusión de un vídeo captado el pasado domingo, a las puertas de la catedral. La Vanguardia hablaba el jueves de un prudente silencio guardado por la Zarzuela únicamente roto por la consideración de que se trataba de un “episodio privado en el marco de un acto público”. Decía que algunas personas del entorno de la reina Letizia salieron en su defensa, alegando que actuó como madre para preservar la imagen de sus hijas. Las cámaras de la agencia Efe captaron el momento crucial y estas imágenes posteriormente se distribuyeron a las televisiones, pasando inadvertidas durante dos días hasta que a una redactora del programa Aruscity de 8tv le llamaron la atención. Poco después, un seguidor del programa las difundió a través de su cuenta de Twitter y, en pocos minutos, se hicieron virales. “Ese día –escribe Mariángel Alcázar–, los medios de comunicación captaron cientos de imágenes del grupo completo y también de diferentes gestos entre ellos, pero la reina Sofía quiso, al salir de misa, que el fotógrafo oficial de la Zarzuela, el único autorizado a estar en esa zona, le hiciera una foto con sus nietas para su álbum privado. Las razones por las que la reina Letizia se interpuso entre el fotógrafo y la reina Sofía y sus hijas no son otras que un exceso de celo, su deseo de controlar la situación y también el de salir cuanto antes a la calle para completar la sesión fotográfica y regresar a Marivent. Fue un mal momento, un malentendido entre las dos reinas que duró apenas un minuto, y fue corregido ya que, a la salida, la reina Sofía acabó haciéndose una foto junto a Leonor y Sofía pero, esta vez, bajo la supervisión de la reina Letizia. Las imágenes de la escena, repetidas hasta la saciedad a través de las redes sociales, provocaron un alud de críticas hacia la reina Letizia al entenderse que había enmendado la plana a la reina Sofía. El típico desencuentro entre suegra y nuera que, en este caso, tiene especial trascendencia y que, de alguna manera, ha decantado a buena parte de la opinión pública hacia la reina Sofía, cuya popularidad y aceptación siempre han superado a las de la reina Letizia. Y ha sido la repercusión social, y la deducción de que existe una mala relación entre las dos reinas, tras la repetida emisión del vídeo en las televisiones y la reproducción no sólo en redes sociales sino también en las ediciones digitales de los principales medios de comunicación, la razón de la ‘desolación y preocupación’ de la reina Letizia, cuyo entorno de amistades considera, además, que no se la mide con el mismo rasero que a la reina Sofía. También la madre del Rey, la reina Sofía, está preocupada por las críticas a su nuera y, de alguna manera, siempre conciliadora, ha intentado quitar hierro al asunto, reduciéndolo a mera anécdota”.
       El periodista, Jaime Peñafiel, no tiene reparos en destapar las debilidades de la realeza: “O Felipe se divorcia o Letizia acaba con la monarquía”.

El periodista Jaime Peñafiel concede en exclusiva para En Blau una extensa entrevista a raíz del vídeo viral de Letizia apartándole la mano a su suegra, la reina Sofía, a la salida de la Misa de Resurrección del pasado domingo en la Catedral de Palma. Cronista de la casa real desde tiempos inmemorables, Peñafiel ha escrito libros y artículos desglosando el día a día de los Borbones desde hace más de 40 años. Él más que nadie en España conoce lo que les pasa por la cabeza a los reyes eméritos y a su familia. Y si hay alguien que ha sido el dedo acusador de la reina Letizia desde antes de casarse con Felipe, ese es Peñafiel. En su extensa entrevista, el periodista no se muerde la lengua al hablar de los reyes de España y del futuro que le espera a la monarquía española mientras Letizia siga siendo la reina. Y una petición: O Felipe se divorcia o Letizia se carga la monarquía. “En la Zarzuela –contesta Peñafiel a la pregunta de si ésta es una de las perones crisis en la Zarzuela–  ha habido muchas crisis. Primero, no existe el concepto Familia Real. Allí están ellos y los eméritos. Ella no traga a Don Juan Carlos. Cuando se iban a casar Felipe y Letizia, Juan Carlos ya dijo: ‘Si se casa con ella, se acabará cargando la monarquía’. Y después, Sofía, por aquello de querer ayudar a su hijo, por todo lo que él la ayudó en la crisis matrimonial, ha intentado proteger a Letizia y enseñarle. Pero ella no se deja enseñar. Luego también, Letizia odia Palma. Quizás es mejor Benidorm, a donde iba con su abuelo taxista. Ella tiene un gran desprecio por Mallorca. Todo esto quizás es la gota que colma el vaso. En este caso, una riada”. Peñafiel no cree que haya gabinete de crisis en Zarzuela. “Felipe es bondadoso, pero vive aterrado con su mujer y que ella de vez en cuando salte como salta, sin venir a cuento. Ella es una persona muy maleducada, muy soberbia, y con una protección ridícula a sus hijas: si no las quiere enseñar, que no las saque, pero cuando a la casa real le interesa, bien que autoriza un reportaje en el Hola en donde se ve a sus niñas. Lo que ocurre es que la niña mayor está siendo una especie de copia pequeña de su madre. Está creciendo también como una niña maleducada. No es de recibo que le apartara la mano a su abuela”. El agravio, según Peñafiel, ha sido público y no hay pública reparación “El agravio ha sido en un acto institucional, que ahora no me vengan con zarandajas”. Cree que Letizia les ha inculcado a sus hijas un odio hacia la abuela. “Me atengo a lo que veo. Yo soy muy objetivo, pero como ya sé cómo es su carácter... Además, es una persona provocadora. Rotundamente provocadora”.

 Letizia con sus dos hijas a la salida de la Catedral de Palma de Mallorca. 

La conclusión de Peñafiel es rotunda: “O Felipe reconduce el carácter de esta señora o se tendría que divorciar antes de que se cargue a la monarquía. Lo que no puede ser es que ella marque la línea a seguir de la monarquía y proteja a sus hijas como si fueran dos monstruítos. Aunque el error también fue de su padre de concederle el Toisón de Oro a una niña de doce años. Una niña es una niña. La están maleducando y se está pareciendo a su madre. Eso es lo que también ha desagradado a la gente: que trate así a una mujer de 80 años. Porque Doña Sofía ha sido muy discreta y ha llevado con dignidad el papel de sufridora esposa. Nunca ha tenido un mal gesto, aunque ella por dentro estuviera hecha polvo”. De la princesa Leonor, Peñafiel dice que iba por la escuela pidiendo reverencias a sus compañeros de clase... “Me lo contó una madre de la escuela, con nombre y apellidos: ‘Nos exige que la hagamos la reverencia’. Letizia tiene un carácter tan impositivo, con una falta de respeto total por los demás, que incluso ha impuesto un menú en el colegio de sus hijas. A mí, varios padres, me han hecho llegar su disgusto: ‘¿por qué mi hijo tiene que comer el menú que exige esta señora?’. Todo a base de verduras y hortalizas, pero nada de carne, ni de pasta. Me han dicho: ‘A mi hija le gustan los spaguetti, y no puede tomar, porqué quién manda es Letizia’.

     Peñafil no comprende cómo Felipe permite que Letizia vaya a Malasaña y aparezca con los pantalones rotos como si fuera una quinceañera.

Letizia, según Peñafiel, demuestra que no tiene personalidad y sí mucha mala leche. “Una persona que estuviera equilibrada no estaría sometiéndose continuamente a operaciones. Si se comparan las fotos con las de hace años, no tiene nada que ver. Tanto bótox en la cara, los labios... Felipe debería cogerle y llamarle la atención. ¿Cómo permite Felipe que Letizia vaya a Malasaña y aparezca con los pantalones rotos como si fuera una quinceañera? …En cambio, la reina Sofía nunca se ha retocado. Ella es fiel a su imagen, a su peinado. Es que esa es una norma de la monarquía. La Casa Real tiene unas normas y unas dignidades. Cierto es que la monarquía necesitaba modernizarse, pero no vulgarizarse de manera negativa y atroz”. Para Jaime Peñafil la monarquía es un sistema medieval que, al llegar al siglo XXI, tenía que modernizarse, pero en su lugar, se ha vulgarizado. Para él, el rey Juan Carlos es un gran rey; la reina Sofía, una gran reina, una gran señora, una gran madre... “y yo creía que sería también una gran abuela, pero no dejan que lo sea”; el rey Felipe, un pobre hombre; la reina Leonor y la infanta Sofía, dos niñas que son niñas y están intentando que se conviertan en algo diferente, parecido a su madre; la infanta Cristina, una cómplice; Iñaki Urdangarín, un delincuente, y la infanta Elena, un verso suelto de la familia; Froilán quiere ser el rebelde de la familia… y él, Jaime Peñafiel se define como “alguien siempre ha intentado ser honesto e independiente... Y si no, me voy a mi casa”.

       Marie-Chantal Miller opina tras la pelea entre reinas, Letizia ‘ha mostrado su verdadera cara’.

La Casa Real evitó cualquier tipo de comentario y valoración. Sin embargo, Marie-Chantal, mujer de Pablo de Grecia, sobrino de la reina Sofía y primo y amigo del rey Felipe VI, se mostró muy crítica en su perfil público de Twitter con la Reina Letizia en una conversación con el periodista Martín Bianchi. Marie-Chantal Miller no pudo evitar comentar el comportamiento de Letizia Ortiz con su suegra. Después de preguntar a través de Twitter si el vídeo era verdad y qué estaba diciendo la prensa española sobre ello, escribió: “¡Esto me hace sentir muy enfadada!” y a continuación, cargaba contra Letizia: “¡Ninguna abuela se merece ese tipo de trato! Wow, [Letizia] ha mostrado su verdadera cara”. Se trata de la primera vez que un miembro de la familia se pronuncia acerca del carácter y comportamiento de la reina Letizia. A continuación, Marie-Chantal Miller ha compartido una imagen de las vacaciones de Semana Santa en la que se ve a sus padres, rodeados de todos sus nietos, junto a las palabras: “Abuelos felices, eso es de lo que trata la familia”. 

La Reina Letizia intentó borrar el beso de la reina Sofia en la frente de sus hijas.

Tras la misa celebrada en la Catedral de Palma el Domingo de Pascua pasado hubo más.  A su salida del templo, la abuela volvió a intentar acercarse a las nietas para posar ante la prensa, pero finalmente desistía y le daba a cada una de sus nietas un beso en la frente Acto seguido, como puede verse en el vídeo compartido en las redes sociales, la reina Letizia corrió a limpiarles la frente a sus hijas en el mismo sitio en donde la reina Sofía las había besado. Lo que evidenciaba la mala relación entre suegra y nuera. Hay quien asegura que la reina Letizia se siente “desolada” por este momento. Según la periodista Inma Aguilar, amiga de la reina, únicamente se trató de la reacción de una madre preocupada por la imagen de sus hijas. “He hablado hace un rato con la Reina Letizia y está preocupada y bastante desolada por esta situación –confesó en Telemadrid–. Ella está muy comprometida con el cuidado de sus hijas y con la protección de su imagen”. El periodista Jesús Cintora escribe en Twitter: “Letizia, Sofía y Leonor... ¿Besos borrados?”. “Pelea en la Casa Real –escribe @Rabillodelojo– porque Letizia no deja que Sofía se haga una foto con sus nietas”. “El abuelo a su aire –le contesta @BichilloVerde–, la abuela intentando hacerse una foto con las nietas, una de ellas apartando la mano que la agarra del hombro, Letizia impidiendo la foto y el Rey intentando mediar. Esto sí que es una buena campaña de imagen de la casa real”. Por su parte, TVE ha eludido emitir el vídeo en el que se muestra un posible desencuentro entre la reina Letizia y la reina Sofía. Las imágenes se viralizaron y la cadena pública evitó hacerse eco de esta polémica que salpica a la Casa Real. Fuentes de TVE sostienen que desde la dirección se ha dado la orden de que no se recoja en ninguno de los programas de la cadena, y por eso no se ha emitido en los matinales ni se ha informado de las reacciones políticas al respecto.

      Los Reyes de España, Felipe VI y doña Letizia, presidieron el acto, con la presencia de los Reyes eméritos y de las Infantas de España.

Dos días más tarde, los Reyes Felipe y Letizia presidieron una misa en conmemoración del 25 aniversario del fallecimiento de Don Juan de Borbón, padre del Rey Juan Carlos y abuelo del Rey Felipe. La cita tuvo lugar en la basílica del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, y, a la misma, no faltaron los eméritos ni otros familiares allegados. Entre ellos, la presencia de la infanta Cristina quien, a causa de sus citas judiciales, y en especial de su marido, Iñaki Urdangarin, vive en Ginebra y bastante apartada de la familia, al menos en el plano oficial. Hacía casi un año, desde el 11 de mayo de 2017, que no coincidían en un acto. Ni por Navidad ni por vacaciones la infanta se había dejado ver con los reyes. La infanta Cristina, de negro pero muy sonriente, parecía eufórica de volver de Ginebra a San Lorenzo de El Escorial donde estaban enterrados gran parte de los reyes de España. Iba acompañada de su prima, Alexia de Grecia. Ningún miembro de su familia la esperaba a fuera. Dentro, compartió banco con su hermana Elena. Letizia habría ordenado un cordón de seguridad para impedir una foto del rey Felipe y su hermana, Cristina. En la misa del abuelo tampoco se podía tomar esta fotografía. Estaban a metros de distancia. Primera fila para la infanta Cristina, una más entre los 250 invitados. Pero lo más incómodo para Letizia y Felipe es, sin ninguna duda, la respuesta oficial a la condena definitiva de su todavía cuñado, que no es Familia Real pero sí familia del rey.


Karina Sainz Borgo, en un artículo de Vozpópuli titulado “La Corona, entre las espinas y la bisutería”, recuerda lo ocurrido el pasado domingo en la Catedral de Palma en donde se encontraron dos reyes y dos reinas. Allí se pudo ver a Juan Carlos, “abdicado, atónito y despojado de borboneo, huyendo de la polémica, cual abuelo que arrastra su cadera rota, y al rey Felipe VI, maniatado por la sorpresa del marido mandilón, incapaz de reaccionar ante la ferocidad de su mujer”. “El episodio del domingo de Pascua –continúa escribiendo Sainz Borgo–,  que trascendió a la opinión pública, no sólo relata la tirantez entre la suegra humillada, la nieta emponzoñada y la nuera que se pasea como quien micciona para marcar los límites de su reino, más que para evitar una foto que amenace la privacidad de su hija. Esto no es la tormenta del gineceo real. Lo que ocurrió entre doña Sofía, la reina Letizia y la princesa de Asturias no demuestra que la realeza se vuelva real cuando baja al fango de las claustrofobias familiares. El tamaño de ese desplante tampoco cabe en la crónica rosa que se relame al glosar los despojos de Zarzuela. Es algo mucho peor. La secuencia de los dos vídeos –el del enfrentamiento dentro de la catedral y la coreografía absurda de una familia que se ignora entre sonrisas al salir del templo– componen un oscuro retrato que ya habría querido pintar Goya. Sólo hay que mirar. Letizia, que camina de lado como una torre de Pisa, calzada en las alturas de su propia frivolidad, para evitar la foto que doña Sofía desea hacerse con sus nietas. La reina consorte improvisa un paseo gallináceo que delata instinto rapaz. Luce una sonrisa a la que no la acompañan los ojos, demasiado ocupados en ver quién hace qué. Mandar, claro. El déjame hablar en bucle de una Letizia ahora despojada del Ortiz. Mientras tanto, rezagado y alisando su corbata, el rey –despojado de aquella auctoritas del discurso del 5 de octubre– intenta evitar el esquinazo a los eméritos que protagonizan su mujer y su hija, la heredera. La imagen, que buena parte de los españoles ha visto una y otra vez, muestra cómo Letizia se acerca con la rigidez del oponente. Pasa la mano por el cabello de la princesa de Asturias –más que acariciar parece que quiere arrancárselo–, mientras riñe a Sofía, quien forcejea para mantener su sitio y coloca la mano en el hombro de su nieta para, una vez más, dejarse retratar… Entonces ocurre lo peor: la princesa de Asturias aparta el brazo de doña Sofía con brusquedad. Acaso porque el marcaje de su madre la empuja a hacerlo o porque ignora cosas que nadie se ha molestado en contarle. ¿Quién educa a la heredera?, se pregunta quien observa la imagen (…)


“No basta la sal gruesa que echa mano de la imaginería de la arpía –concluye Sainz Borgo– para escalar una fotografía que deja en los huesos a una institución ya famélica. Tanto nadar en el plato de la sopa de acelgas que sirvió Zarzuela por navidad en aquel vídeo que mostraba la vida normal de la nueva familia real, para morir ahogados en una carnicería donde los matarifes lucen tacones y vestido de canesú. Le llueven ahora pitos y críticas a la reina consorte, desplomada de sus tacones, cuesta abajo en la escalera de popularidad. La princesa de Asturias ha demostrado no crueldad, pero sí ignorancia. La que ha propiciado quien debería de haberla instruido en la historia de su propia familia. Quien ve a doña Sofía, con el gesto de Piedad viviente y la sonrisa rota de un paso de semana santa al que se le ha desencajado la fe, no puede dejar de preguntarse cuándo el verbo reinar se arruinó en manos de Letizia, alguien que confunde los deberes de Estado con la acumulación de vestidos en su armario financiado con dinero público. La corona de Sofía, que algún día fue de espinas, hoy brilla con la luz pobre de la bisutería que luce en la frente de su sucesora. Sí, hay tragedia en todo esto. Una muy antigua. Una tragedia... de Estado”.


La Casa Real admite que el gesto de Letizia fue “desafortunado”.  Intentó quitarle hierro al desencuentro de las dos Reinas e hizo saber que “se ha magnificado” lo sucedido. Aunque admite que el gesto de Letizia, impidiendo la foto de una abuela con sus nietas pudo resultar “más o menos desafortunado”, subraya que “la ceremonia duró casi dos horas y lo que se ve son solo unos segundos”. La familia real se marchó luego a almorzar al Palacio de Marivent y feuntes consultadas hicieron saber que no hubo clima de tensión. Las mismas fuentes han descartado un plan de la Casa Real ahora para disipar la idea de que las dos Reinas se llevan como perro y gato, con apariciones en público de ambas. “Lo que suceda, sucederá con toda normalidad. No se va a forzar nada”. Lo ocurrido no ha alterado la agenda de los Reyes, que siguen cumpliendo sus compromisos previstos y “siguen trabajando”. Este jueves, Felipe VI estuvo en la presentación de cartas credenciales de embajadores y la reina Letizia asistió a un acto sobre el tratamiento informativo de la discapacidad. Sin embargo, son conscientes, según las mismas fuentes, de que ahora se miran con lupa los gestos de las Reina.
La priimvera diezmada.

La primavera diezmada, titula Ljciano G.Egido en CTXT, con un dibujo de  J.R. Mora: “Una vez más, la tradición y el tiempo invitan al optimismo, aumenta la caricia del sol sobre la frente, Juan Ramón vuelve a anunciarnos que abril viene lleno de flores amarillas y los gallos del alba preludian la alegría mañanera de un nuevo día, abierto para nuestra felicidad y, para completar la euforia universal, florecen también los dividendos de las inversiones empresariales, que indican los beneficios económicos del año, cumpliendo el rito del Mercado. Basta con algunos ejemplos de muestra. El Grupo BBVA nos comunica que, en los primeros siete meses del 2017, obtuvo unas ganancias de 3.449 millones de euros, lo que significa un 23% más que el año anterior, que a su vez también consiguió un 23,6% más que el anterior. Repsol mejoró sus beneficios, en el 2017, un 22% más que en el 2016. Las empresas del Ibex ganaron un 16% más que el año anterior, en el mismo periodo. Los beneficios de Inditex, durante el mismo año, fueron de 3.368 millones, lo que representa un 6,7% más, mientras el inefable Gobierno, con su habitual torpeza gestora y su conocido cinismo político presume de subir, en los Presupuestos del 2018, si las circunstancias lo permiten, unas décimas de euro las pensiones, unos milimétricos avances los salarios mínimos y unas miserables rebajas en el IRPF de los contribuyentes más pobres, mientras el 27% de los titulados superiores apenas llegan a mileuristas. Como para estar satisfechos y subirse el sueldo por el deber cumplido”.

Las fotomontajes de la semana:

Reinas de España.

 Dos gallos en el mismo corral. Dos reinas en el mismo país. 


¡Leti, no le grites a mamá o te mando al juez Llarena!

@Chalaoninonino


Y mucho cuidao que no te mande encerrar en Tordesillas...
-Pero Letizia...
-Ni Letizia ni hostias!!!
(Paco Escudero)


 Resumen de la comparecencia de Cifuentes, por  Pablo Echenique.


Resumen de la comparecencia de Cifuentes, por  Pablo Echenique.


De Pablo Escudero.

Al filo del Máster.

  Éramos pocos y parió la abuela


 La famiglia, por Lucas de León.

El humor en la prensa de esta semana: El Roto, Peridis, J. R. Mora, Pat,., Atxe,  Manel F., Eneko, Vergara…









 Barcelona World Race.

Presupuestos Generales del Estado.
A media asta.
Nada por aquí, nada por allá.

Disputa rastrera. 
La caída.






Pep Roig, desde Mallorca: Futuro inconcreto, La caza, ¡Yo, sigo!, El ventilador de Cristina, Por mi silla, mato…






Los vídeos de esta semana:

Lo que hay detrás de la tensa escena entre la REINA LETIZIA y doña Sofía | Gente

El rifirrafe entre la Reina Letizia y doña Sofía que obliga al Rey a intervenir ELMUNDOTV

Apoyo masivo a Sofía y 'condena' a Letizia tras el polémico vídeo de Palma

REINA LETIZIA ORTIZ de mal humor por la presencia de la INFANTA CRISTINA

Los 10 desplantes públicos de REINA LETIZIA ORTIZ al REY FELIPE VI

LATE MOTIV - Monólogo de Andreu Buenafuente. ‘La Presidenta y las Reinas’ | #LateMotiv370

LATE MOTIV - Monólogo de Andreu Buenafuente. “¡Viva Rivera!” Polònia - El club de ¿Odiamos a Sofía?

The Boo Devils • "All The Pretty Things" (Todas las cosas bonitas)  [Official Videoclip / Music Video]
THE BOO DEVILS proudly present "All The Pretty Things" music video, from '"THE NOBLE ART OF ROCK N' ROLL' LP (2016).

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