sábado, 11 de agosto de 2018

'Nico, 1988'.


Trine Dyrholm es Nico en el biopic sobre la cantante alemana.

Nico con su hijo, al que va a visitar al hospital después de que intentara suicidarse.

La cantante, modelo y actriz, Nico, es la protagonista del biopic dirigido por la italiana Susanna Nicchiarelli, que se centra en los últimos años de su vida. Es un retrato íntimo a través de la actriz danesa, Trine Dyrholm, que da la vida a la estrella de rock. Y trata de descubrir, sin ápice de nostalgia ni sensiblería, a la implacable mujer detrás del mito que rechazó ser definida como musa, femme fatale o amante de nadie y luchó por ser reconocida por su persona, talento y carrera en solitario.

Adicta a la heroína, antipática, magnética, carismática y madre. Así es retratada en “Nico, 1988”, lejos de la gélida imagen con la que se la recuerda. La cinta se alzó con cuatro Premios David Di Donatello (los Goya italianos): el mejor guión, sonido, peluquería y maquillaje. En Venecia, fue seleccionada como Mejor película en la sección Orizzonti y fue presentada en España en el Festival de Cine Europeo de Sevilla el pasado mes de noviembre.

Trine Dyrholm es la encargada de meterse en la piel de la cantante alemana. Ella es quien pone voz a las actuaciones de la película y quien logra transmutarse en esta mujer que sale de gira con una banda de “principiantes” como ella los define, de los que sólo se salva la violinista. En su viaje la acompaña también su manager (John Gordon Sinclair) y su inseparable grabadora, con la que registra los sonidos de los lugares a los que va, ya sean baños, la playa o la sala del hospital en la que su hijo yace convaleciente después de intentar suicidarse.

Nico tuvo un hijo con Alain Delon, que nunca lo reconoció. La madre del francés se enteró años más tarde de su existencia por la prensa y decidió llevarse a su nieto a vivir con ella y su segundo esposo. Por esa razón, el actor se pasó diecisiete años sin hablarles. Para Nico, el haber abandonado a su hijo fue el peor error de su vida. Frecuentemente expresa lo mucho que le echa de menos y, tras su intento de suicidio, acude a visitarle a la institución donde está siendo supervisado y consigue llevárselo con ella de gira.

“Ahora bien -se pregunta García Higueras, periodista graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual en Eldiario.es Laura-, ¿por qué decidió la cineasta centrarse en los últimos años de este icono de la cultura underground? ‘Quería alejarme de los tópicos de los biopic y, para mí y los que lo presenciaron, fueron sus mejores años. Consiguió tomar el control de su vida, su imagen y su arte. Incluso dejó las drogas’.  El apodo de Nico fue idea del fotógrafo Herbert Tobias, para el que la actriz y modelo realizó varios posados siendo aún adolescente. Nico era el nombre de un antiguo amante griego al que el retratista añoraba como inspiración y desde entonces, ya nadie volvería a conocerla como Christa.  Es cierto que, por momentos, pierde ritmo, pero en seguida sale a cantar para volver a atrapar al espectador con su potente estilo, en el que ser sorda de un oído pudo tener que ver, pero seguramente mucho menos que su forjado carácter.”.

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