jueves, 28 de mayo de 2026

La gran purga.

Ángeles Barceló, tras 21 años en la Cadena SER, se va. Veintiún años. Dos décadas largas construyendo audiencia, credibilidad y una voz que incomodaba a quien tenía que incomodar. Y se va porque, resulta que, la dirección de la cadena ha descubierto de repente que tiene línea editorial. Qué novedad tan oportuna. Qué casualidad tan perfectamente cronometrada. Y al otro lado del dial, Carlos Alsina. El hombre que durante un tiempo pareció que iba a hacer periodismo de verdad en Onda Cero, que apretaba en las entrevistas, que no dejaba pasar los globos sonda de Feijóo sin pincharlos. Pues al magacín. Con sus cosas. Con sus cositas. Que descanse. Que no moleste. Que los micrófonos de las mañanas son terreno sagrado y no están para incomodar al aspirante a presidente eterno.

Dos periodistas. Dos medios distintos. El mismo mensaje, aquí no se pregunta lo que no se debe preguntar. Y mientras esto ocurre, hay quien ya prepara los lanzallamas para cuando lleguen al poder y pongan las manos en la televisión pública. Porque Silvia Intxaurrondo, Cintora, Ruiz... que se vayan palpando la ropa. Estos son los que molestan de verdad. Los únicos programas que se enfrentan a las mentiras con argumentos, que contrastan, que no se tragan el comunicado de turno. Por eso son el objetivo. Por eso algunos ya lo dicen sin disimulo, entrarán en la pública con el soplete encendido. Mientras tanto, yo me pregunto, ¿en qué país vivimos exactamente? Porque tenemos una justicia que aparta a un fiscal general sin que el juicio haya demostrado nada, tenemos a la esposa del presidente rondando por los juzgados por lo que todos saben que jurídicamente no tiene recorrido, y tenemos a Feijóo reuniéndose con fiscales conservadores como quien queda para un café entre amigos.

Transparencia total. Democracia radiante. Y la guinda, ayer en las calles, corruptos confesos, reinas de las charcas con sus sapos bien alimentados, manifestándose contra la corrupción. La metáfora sola ya no hace falta construirla. La SER en manos de la derecha. Onda Cero siempre lo estuvo. Las televisiones, La Sexta, Antena 3, Cuatro, Tele 5, y las autonómicas que el PP maneja como chiringuitos propios alineadas. Los digitales ultraconservadores financiados desde quién sabe dónde. Bueno, sií lo sabemos. Esto no ha pasado de la noche a la mañana. Muchos no lo vieron venir. Yo sí lo veía, y lo decía, y me miraban raro. Ahora se asombran. Dicen que estamos en una democracia. Y sí, técnicamente. Pero una democracia donde los micrófonos solo amplifican una dirección, y donde los pocos que molestan son fulminados o amenazados, no es exactamente lo que yo entiendo por pluralidad

(Miguel Fernández)

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