viernes, 21 de agosto de 2009

Cómo mantenerse joven, a los 87 años.

Mi amigo Peter, de 87 años, me acaba de mandar una serie de consejos para mantenerse joven que plasmo a continuación para todos aquellos que, pese a su avanzada edad, se sienten como niños.


1. Elimina los números que no son esenciales. Esto incluye la edad, el peso y la altura. Deja que los médicos se preocupen de eso.

2. Conserva sólo los amigos divertidos. Los depresivos tiran para abajo. (Recuerde esto si eres uno de estos depresivos)


3. Aprende más sobre computadoras, artes, jardinería, o lo que sea. Aprende siempre. No dejes que tu cerebro se vuelva perezoso. "Una mente perezosa es la oficina del Alemán". Y el nombre del Alemán es Alzheimer!

4. Aprecia más las pequeñas cosas.


5. Ríe muchas veces, durante mucho tiempo y muy alto. Ríe hasta que te falte el aire. Y, si tiene un amigo/a que te hace reír, pasa mucho y mucho tiempo con él / ella!



6. Cuando las lágrimas aparecen, aguanta, sufre y supéralo. La única persona que se queda con nosotros toda la vida somos nosotros mismos. VIVE mientras estés vivo.

7. Rodéate de las cosas que amas: familia, animales, plantas, hobbies, o lo que sea. Tu hogar es tu refugio.


8. Cuida su salud: Si es buena, mantenla. Si es inestable, mejórala. Si no consigues mejorarla, busca ayuda.


9. No haga viajes de culpa. Viaje al centro comercial, a un país diferente. No donde haya culpa.


10. Dile a las personas que amas que las amas en cada oportunidad.



Y, si no les mandas esto a por lo menos cuatro personas, ¿a quién le importará? Serán solo menos de cuatro personas que dejarán de sonreír al ver un mensaje tuyo. Pero, si puedes, por lo menos compártalo con alguien más.


Si la vida es hermosa ¿por qué no sonreír siempre?

jueves, 20 de agosto de 2009

Actos temerarios ante los cuernos.


El “Ermitaño” propinó varias cornadas a lo largo de la cuesta de Santo Domingo, durante el sexto encierro de los Sanfermines 2009.

A. M. A., un adolescente navarro de 16 años, fue arrollado el pasado martes por un cabestro durante la celebración de la suelta de vacas de Cabanillas (Navarra), en las fiestas populares. Otras seis personas fallecieron por idénticas causas durante este verano. Todas ellas por correr ante cornúpetas. Quince víctimas mortales cayeron desde 1922 en los Sanfermines. Una cifra que demuestra el peligro de participar en los encierros. Pero, acostumbrados a esta clase de accidentes tan “nuestros”, los medios de comunicación valoran a quienes participan en la suelta de reses, reseñando su “valor”, “arrojo”, “riesgo” y “aventura” antes que mostrar su temeridad, imprudencia e insensatez. Sólo falta que a los corneados que se acercan a la muerte por el prurito de ser “valientes y atrevidos” se les cante el himno nacional y se les levante un monumento, dedicándoseles un bonito epitafio. Así logran no pocos levantar la fiesta.

Los casos son demasiado frecuentes para considerarlos excepcionales. Ignoro la cifra que habrá que cubrir para cambiar esta costumbre ibérica. A lo mejor, quién sabe, antes de terminar el verano, hayamos conseguido lo imposible. Porque todavía faltan mes y medio de encierros y corridas en las que, las autoridades aseguran extremar las medidas de seguridad pero que siguen dejando que miles de jóvenes corran ante unos toros provocados hasta la extenuación porque es el deporte “hispano” por excelencia y porque así demuestran su bravura. Una moda muy hispánica que cuenta con tantos aficionados como accidentes y muertes provocadas, con la bendición de la Iglesia y el apoyo de los Ayuntamientos que, hasta el momento, las sigue subvencionado. Afortunadamente, este año, con la crisis, la mayoría de grandes municipios han reducido los presupuestos de las fiestas y bajado hasta un 70 por ciento, disminuyendo los encierros o corridas patronales. Pinto se ha quedado sin astados; Leganés conserva los encierros, pero se desentiende de las corridas; Rivas-Vaciamadrid ha prescindido de las corridas y otros municipios han limitado el número de éstas.

Sin embargo, los accidentes provocados por los cuernos del toro bravío se repiten y multiplican en las plazas de toros sin que estos espanten ni agüen la fiesta. Al contrario, hay políticos, como Pío García Escudero, portavoz del PP en el Senado, fundador de la Agrupación de Parlamentario Taurinos, que no sólo no se avergüenza de su afición a los toros, sino que presume de ello. Su partido y el PSOE, con el que hace tiempo hicieron las paces en este asunto, llegó el consenso, a pesar de las declaraciones en contra de la fiesta de la ex ministra Narbona. Pío quiere que los españoles den un paso adelante y defiendan la fiesta ante los ataques del Parlamento Europeo. Se muestra “orgulloso de ser torero” y suele ir a las Ventas durante el verano.

Rafa Almazán escribe en su blog, Kabila: “Yo creo que todos los que vivimos en este país, de cerca o de lejos, hemos visto qué ocurre en los encierros (el subconsciente me había traicionado, había escrito entierros), y, a mi modo de ver, se trata de una salvajada. En la mayoría de los casos, los participantes son gente que, si no borracha, al menos está bebida y que se dedica a vacilar a un toro a y provocarle para luego burlarle y que no le coja. Es verdad que no llega a ser como en las corridas puesto que el sufrimiento del toro aquí es mucho menor, pero sigue siendo un acto temerario para el que lo practica, un acto de violencia para el animal y un acto de exhibicionismo y de autoafirmación en el que el ser humano parece que ha de demostrar su superioridad sobre los animales. Todo esto como espectáculo que precede a la gran tarde de la Corrida. Donde se culmina la faena”.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Mientras los Kirchner justifican su patrimonio, la Justicia lo investiga.

El matrimonio Kirchner en un acto público. Reuters


La semana pasada, la Justicia argentina abrió una investigación para esclarecer si la presidenta del país, Cristina Fernández, y su marido y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner, incurrieron en el delito de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. La orden fue emitida por el juez federal, Norberto Oyarbide, tras hacerse pública la última declaración jurada de bienes del matrimonio, en la que se constata un aumento patrimonial del 158%, en 2008, con respecto al año anterior. Hoy, los Kirchner, tienen un capital que en total supera los 8 millones de euros. Una fortuna que ahora ha comenzado a ser investigada.


La acusación contra el matrimonio Kirchner proviene de tres diputados de Coalición Cívica y del abogado Enrique Piragini, sin afiliación política conocida. Todos ellos creen que hay indicios suficientes para procesar al matrimonio. Oyarbide solicitó a la Oficina Anticorrupción y a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) una serie de informes para averiguar por qué el patrimonio neto de los Kirchner había subido tanto en los tres últimos años. La presidenta Cristina Fernández rechaza las acusaciones y señala que “pocas declaraciones juradas como la suya estaban tan claras”. Pero, las tres razones ofrecidas por los kirchner para justificar el incremento –creación de dos nuevas empresas vinculadas al sector hotelero, multiplicación por tres de sus depósitos bancarios y la venta de 16 inmuebles en Santa Cruz, provincia natal del ex presidente Néstor Kirchner– no convencen a nadie.


Para el abogado Piragini, el informe patrimonial ofrecido por los Kirchner es falso. Para explicar esta “falsedad ideológica” menciona que, mientras, entre 2007 y 2008, la cantidad de inmuebles de los Kirchner se redujo en 14, su patrimonio por el cobro de alquileres aumentó al doble. “Además –añade– es imposible que los inquilinos hayan pagado los alquileres que figuran”. Según una declaración patrimonial presentada a comienzos de julio en la Oficina Anticorrupción, el patrimonio de los Kirchner se compone de 28 bienes inmuebles por valor de 3,8 millones de dólares, cuatro empresas por 4,8 millones, depósitos bancarios por 8,4 millones y 6.578 dólares en efectivo. Fernández y su esposo serían, pues, acreedores de un monto por unos 99.220 dólares y adeudarían unos cinco millones.


El año pasado, Kirchner y su esposa crearon dos empresas con las que expandieron sus negocios hoteleros en la villa de El Calafate, vecina al Parque Nacional Los Glaciares, uno de los principales centros turísticos de la Patagonia argentina, donde el matrimonio tiene una casa y un hotel. En enero del 2008, el matrimonio presidencial vendió en 1,65 millones de dólares un terreno de 20.095 metros cuadrados que había comprado dos años antes en El Calafate por unos 34.750 dólares.