jueves, 25 de septiembre de 2008

25 de septiembre. La Iglesia, "contenta" ante la crisis.

Monseñor Rouco Varela, presidente de la Conferencia Espiscopal Española, es el primero que se opone a la separación efectiva Iglesia-Estado.

Según las conclusiones extraídas de los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, la difícil situación que vive la sociedad española parece fortalecer los matrimonios ya que, por primera vez desde 1998, bajó el número de rupturas matrimoniales, causa de regocijo para la Iglesia. En efecto, durante 2007 se produjeron un 5,8% menos de disoluciones conyugales que al año anterior por lo que la Iglesia lo celebra especialmente.

En el año 2007 se dieron en España 137.510 disoluciones de matrimonios, casi un 6% menos que en 2006, caída que rompe la tendencia al alza que se venía observando en los últimos años. De estas rupturas, 11.583 fueron separaciones, un 38,4% menos que en el año anterior, y 125.777 divorcios, un 0,9% menos. Además, hubo 150 nulidades, un 13,8% menos que en el ejercicio 2006.

Parece que la causa de la baja de las separaciones, nulidades y rupturas, está menos relacionada con las decisiones de los cónyuges que con el bolsillo de los mismos. No es lo mismo cargar con una hipoteca a medias que hacerlo solo y muy pocos son los que tienen ganas de aventurarse en una demanda de divorcio de la que saldrán poco beneficiados y con alguna deuda de más. Así se explica que no pocas parejas decidan poner fin a su historia sin separarse, poniendo el amor “en conserva” y haciendo lo que cada una de ellas pueda hacer individualmente fuera de casa, hasta que llegue la bonanza económica. De esta manera, los números rojos en la cuenta corriente pueden transformar la convivencia en mínima tolerancia. Lo que alegra sobre todo a una Iglesia que está a favor de la unión mientras dure la vida y por los siglos de los siglos, amén.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me faltaría el dato sobre matrimonios para ver la correlación.

Daniel H. M. dijo...

Ahora veo la luz, la crisis es una acción divina destinada al fortalecer los valores de la familia tradicional. Vaya, con los renglones torcidos... Jejeje

Anónimo dijo...

De mi matrimonio civil disuelto sin papeles por la crisis, se alegraron algunos amigos, y creo que ahora tambien mis hijos. En un futuro próximo espero compensar el coste de un divorcio "express" con una fiscalidad individual más favorable. Este es mi sacramento de fé. Y que las (h)ostias me vengan de frente para poder esquivarlas. ¡Oh, señor! bendice mis plegarias. chiflos.

Santiago Miró dijo...

Que Dios de oiga.