sábado, 11 de octubre de 2008

11 de octubre. En voz alta y sin miedo.

Los líderes mundiales se comprometieron en el año 2000 a acabar con la pobreza en 15 años pero, lejos de avanzar para conseguirlo, sólo en este año ya hay 50 millones más de personas con hambre. Las promesas no han conseguido alimentar a los desnutridos, ni curar a los enfermos, ni proteger a quienes viven en condiciones insalubres. Sin embargo, todos los gobiernos, con el culo al aire, están que trinan con la bajada general de la bolsa y la situación de los bancos. Todos ellos hacen grandes promesas y ponen dinero sobre la mesa para tapar sus agujeros. Y esperan que sus inyecciones millonarias los salven de la hecatombe mientras se olvidan de los pobres y de los más desfavorecidos. Ellos parecen ahora importarles menos.

Youtube, junto con reconocidos personajes públicos, ha lanzado la iniciativa “In my name”, con el objetivo de crear conciencia sobre la pobreza y los esfuerzos para combatirla. YouTube creó un nuevo canal donde los usuarios pueden subir sus propios vídeos para pedir directamente a los líderes mundiales un esfuerzo para acabar con la pobreza en el mundo. “Es tu oportunidad –se dice en un comunicado– de unirte a la petición por vídeo de terminar con el hambre en el mundo”. La iniciativa coincide con la cumbre en la sede de las Naciones Unidas, donde los líderes mundiales se reúnen la semana que viene para discutir los Objetivos del Milenio sobre Desarrollo (OMD), proyecto para acabar con la pobreza en el mundo para el año 2015.

2 comentarios:

Daniel H. M. dijo...

"Decimos que no tenemos dinero para erradicar la pobreza. Que es imposible. Pero de repente, ¡anda! sí que tenemos 700.000 millones de dólares para salvar de la quiebra a Wall Street."

Bernie Sanders, senador de EE.UU.

Quedan claras las prioridades.

Anónimo dijo...

Madrid esta plena de "sin techo." L'home del carrer, que cantaba Pi de la Serra. Sin nada. Sin sonrisa, sin esperanza. La mirada perdida. Minado el organismo y el cerebro. Si tuvieran la oportunidad de saltar una verja fronteriza, quizá tendrian la oportunidad de ser atendidos, aunque sólo fuera por una vez. Los vagones de metro, y trenes de cercanias presentan españolitos absolutamte desprovistos de todo. Algunos, aún mantienen cierta capacidad para la oratoria tremendista y lacerante. Curiosamente, sólo los inmigrantes muestran cierta solidaridaridad con ellos, aportando alguna moneda. Los de los trajecillos y las señoras bien complementadas mantienen la vista firma sobre "el niño del pijama de rayas," (ahora están con eso, antes con la insoportable levedad del ser) para más tarde, en el desayuno sempiterno que otorga la administración a los suyos, establecer las diferencias entre el lenguaje literario y el cinematográfico con sus coleguis de departamento. Espeluznante la cultura burguesa de hoy. Y encima se consideran muy cultos y de izquierdas. chiflos.