domingo, 10 de enero de 2010

Patio Maravillas, cuando la ley defiende al especulador y acosa a quienes luchan contra la especulación.


La víspera de Reyes, agentes de la Policía Nacional desalojaban el Patio Miravillas, un espacio polivalente autogestionado, ubicado en el edificio de la calle Acuerdo, número 8, cumpliendo con la orden del Juzgado de Instrucción número 48 de Madrid, de dejar libre esta zona. Un reducido grupo de activistas intentó hacer frente a la actuación policial desde el interior del recinto. Los “ocupas” se habían organizado desde hace meses para dormir en el edificio. Y habían planificado “diferentes niveles de residencia activa no violenta” para el momento del desalojo. Pero éste les sorprendió cuando estaban casi todos ausentes. Leopoldo Arnáiz, propietario del edificio, abandonado durante 10 años a la especulación y tomado por “Rompamos el Silencio” durante la VI Semana de Lucha Social, criticaba a los “ocupas” por “una acción a la que la sociedad y los tribunales de justicia deberían poner veto de inmediato, evitando el abuso y la actividad delictiva de esos agitadores sociales”. Y afirmaba que el edificio tendría una finalidad pública o social, como una residencia de ancianos. Pero hace cinco meses, Arnáiz se sentaba en el banquillo por supuestas irregularidades en el plan urbanístico de Boadilla del Monte del que era responsable. Y está procesado por tráfico de influencias, negociación prohibida y uso de información privilegiada en Alarcón por lo que nadie cree en su comunicado sobre la finalidad social de la escuela de la calle Acuerdo. El Patio Maravillas había echado a andar como “centro social autogestionado”, hace dos años y medio. Desde entonces, era el Centro Social Ocupado más emblemático de Madrid. Sin duda los “okupas” no contaban con una ley que tanto defiende a especuladores como acosa a los que se apropian de casas vacías para desarrollar actividades socio-políticas y culturales.


Desde las nueve de la mañana, los accesos a calle del Acuerdo estaban cortados por un cordón policial. Una treintena de antidisturbios ocuparon la zona, desalojando a los moradores del Patio, mientras un vecino abría el balcón y poníaa a todo volumen “La Marsellesa”, sin conseguir que los agentes se pusieran a bailar. El colectivo negoció con la Policía el acceso al interior del Patio Maravillas para recoger, en grupos de cuatro personas, los “ordenadores, equipos de sonido, muebles y materiales de los talleres que impartían”. Antonio García, uno de los portavoces improvisó una rueda de prensa en la que dijo: “Vamos a seguir la lucha contra la especulación. Seguiremos buscando otros espacios que consideramos son de toda la ciudadanía. Si no puede ser en este edificio, será en otro”. Unas 200 personas se concentraron en una esquina cercana y jalearon a los miembros de la plataforma según abandonaban el inmueble. El grito más sonoro se escuchó al aparecer un maniquí del colectivo disfrazado con un pañuelo palestino y una bandera negra con el símbolo de los piratas, dibujo que contrastaba con un gran corazón rojo diseñado en una pancarta con el lema “Julio 2007-Diciembre 2009. Dos años y medio celebrando la vida”.



El Patio Maravillas surgió en junio de 2007 de la iniciativa de un grupo de gente del distrito de centro. “Nos dimos cuenta de la necesidad de espacios abiertos a colectivos que politizaran la ciudad”. Aunque la propuesta no era pionera. Las “okupaciones” de los inmuebles de la calle del Amparo, 83, o de la imprenta Vinuesa, fueron dos referentes en los años ochenta, pero el Patio Maravillas marcó un ejemplo con sus actividades y su carácter social. Tras su cierre, permanecen activos en la región una quincena de centros sociales que siguen “okupados”, además de multitud de casas tomadas para vivir en ellas. Se trata de un movimiento socio-político y cultural que, a pesar de parecer cohesionado, es muy heterogéneo. En el Patio se han impartido clases de castellano para extranjeros, funcionaba como asesoría jurídica, servía de lugar para organizar reuniones con entidades sociales y vecinales. Y los “ocupas” alegaban, en su página web, que era “un taller de bicis, una asesoría laboral, un espacio para niños y niñas, una sala de ensayos, un cine, un taller de idiomas, uno de arte, de cuentos, de vídeo, un laboratorio tecnológico, un comedor, una cafetería, etcétera”.


La labor del Patio Maravillas fue modélica y ejemplar en sus múltiples actividades. Lo que comenzó siendo sede de cinco colectivos aglutinó, hasta la vísperas de Reyes, a una treintena de agrupaciones. Su huella se percibe en centros como el del Colectivo Dragón, un caserón en el cementerio de la Almudena. “Es una okupa con muchos universitarios y con gente muy implicada en el barrio”, explica Félix de Dios, de 52 años, vocal y ex presidente de la Asociación de Vecinos Nueva Elipa. Esa faceta vecinal también la desarrollan “okupas” como Eskuela Taller, en Alcorcón, El Barrio (en Leganés y con mayor implicación política), o La Kasika. Este último (situado en Móstoles, con 12 años de existencia y el decano de Madrid) está muy cercano a Ecologistas en Acción y al Barrio, aunque también es un espacio de conciertos donde se reúnen tribus urbanas como raperos o punkies.


"Okupa" resistente.


El estilo reivindicativo con aire anarco tiene como punto de encuentro el centro de La Enredadera (Tetuán) o La Traba (en Legazpi), una nave industrial donde se organizan grandes conciertos con grupos como Sociedad Alcohólica y Boicot, además de centro neurálgico de las protestas por el asesinato de Carlos Palomino a manos de un soldado de ideología nazi en el metro de Legazpi. En Embajadores, se ha abierto recientemente La Mácula, con el emblema: “Desobediencia, resistencia y combate”. El espacio recoge el legado de los desalojados La Escoba, La Alarma y Malaya. “Llevan un rollo en plan Lavapiés muy politizado”, explica Sergio Barrios, asiduo a estos locales. Aunque pueda haber puntos en común, cada “ocupa” representa las inquietudes de la asamblea que la coordina, de los colectivos que se reúnen en ella y de la gente que acude. Desde el estilo hippie-rural de La Fabrika (en Collado Villalba) hasta el rollo más urbanita del clausurado Patio.


Doce horas después de su desalojo de la calle Acuerdo, unos 1500 jóvenes se concentran pacíficamente en la Plaza del 2 de Mayo, el centro del barrio de Malasaña. No para celebrar un botellón, sino para reclamar el derecho a la vivienda, a la cultura, a las actividades sociales y para poder gestionar sus vidas. Recorren algunas calles, lanzando gritos y consignas como “Espe, Espe, Espe, Espe-culación”, no lejos del famoso palacete de la presidenta del Gobierno de la Comunidad de Madrid, quien aseguraba que era muy difícil calentarlo con su sueldo. Los manifestantes mantienen la consigna “Un desalojo, una ocupación” y se dirigen directos a otro edificio abandonado, en la calle del Pez, número 21, en donde abren la puerta y se meten. La fiesta del Patio Maravilla continúa mientras los manifestantes gritan: “El Patio vive, la lucha sigue”. Pretenden ser los nuevos vecinos de Esperanza Aguirre en un centro con dimensiones más limitadas, aunque cuentan con cinco pisos, una azotea y una planta superior con techumbre de cristal.



El Patio Maravillas se cambia por la calle Pez.


El edificio, abandonado durante varios años, pertenece a una inmobiliaria que se encuentra en situación de quiebra y ha quedando bajo un embargo judicial. “El edificio es muy grande y tiene un patio interior. Cuenta con más espacio que el anterior. Cada planta mide unos 300 metros cuadrados. Tenemos también luz y agua”. Hay partes del edificio que están apuntaladas y que fueron cerradas por los miembros del centro por seguridad. “Lo bueno de pertenecer a un movimiento social es que tenemos gente de todas las profesiones: arquitectos, fontaneros, abogados...”. De la fachada, cuelgan varias sábanas con lemas reivindicativos: “Sólo no puedes, con amigos sí. Okupa tú también” y “Con Madrid no se especula. El Patio vive”. Posiblemente, mañana, lunes, el Patio Maravillas estará totalmente listo para impartir de nuevo los talleres de cuentos e idiomas, proyectarse películas, ofrecer asesoría legal y, en general, para dar la cobertura social y cultural que antes ofrecía en el número 8 de la calle Acuerdo.


“El próximo día 7 de julio el Patio Maravillas cumple dos años –dice el texto del Manifiesto de la Asamblea del Patio Maravillas–. Dos años de creación de una ciudad diferente. Dos años de experimentación sobre el conflicto social y político. Dos años de resistencia alegre y creativa. Dos años de apertura de un debate público sobre la ciudad que tenemos y la ciudad que queremos. Hemos decidido celebrar esos dos años con una nueva apuesta, una nueva forma de expresar esa otra ciudad que ni se vende ni se rinde. De expresar en común la ciudad que no quiere pagar la crisis que el actual modelo de ciudad ha producido. Por eso te invitamos a celebrarlo con nosotros y nosotras. Sabemos que el Ayuntamiento tiene una corazonada que dice que Madrid será ciudad olímpica en el año 2016. En el Patio tenemos otra, que en el 2016 celebraremos nuestro noveno aniversario. Es decir, que el Patio se queda en Malasaña.,”El Patio Vive o, al menos, eso dicen sus ex inquilinos. Se han mudado a la calle Pez, 21, tras ser desalojados esta semana del Patio Maravillas. El nuevo centro social pertenece a la inmobiliaria Procasa, en quiebra, y con el inmueble en situación de embargo judicial… Queremos que los edificios vacíos del barrio sean identificados para reclamar un mejor uso social de los mismos”.



“En el Patio Maravillas hay una cafetería que gestionamos entre todas las personas del Patio. El dinero que se obtiene de esta actividad (entre otras) nos permite sufragar el resto de actividades. Nada que ver con el lucro. La totalidad de las actividades que se desarrollan son de carácter gratuito. Existe un servicio de comunicación accesible para cualquiera medio de comunicación con el que se pueden corroborar noticias siempre que se tenga intención de hacerlo. La legislación vigente no obliga a los periodistas a publicar la verdad, pero sí a ‘intentar publicarla’. Esto es algo tan sencillo como contrastar fuentes. En los últimos meses, diversos medios de comunicación han ido publicando noticias sobre el Patio Maravillas carentes de fuentes, citas o las mínimas normas del periodismo para que una noticia tenga validez y credibilidad. El Patio es una iniciativa social y política, no ha sido ni es ni será un negocio. Por nuestra parte, la mano sigue abierta tanto a los medios de comunicación como a los responsables de la administración. Si quieren venir y hablar del Patio pueden hacerlo. Si nos quieren acusar de algo acúsennos de desafiar leyes injustas”.

El Patio Maravillas continuará con las negociaciones con el Ayuntamiento para encontrar una solución “legal”, manteniendo las actividades que ya venían realizando en su antigua sede. “Siempre hemos dicho –explica un miembro de la asamblea del centro social– que el proyecto del Patio Maravillas trasciende un espacio físico y un edificio. Esta nueva sede no significa un cambio sustancial en nuestro proyecto, sino una continuación”. Alberto Ruiz-Gallardón los quiere sacar de la clandestinidad antisistema. En una rueda de prensa, el alcalde de Madrid asegura que “el Ayuntamiento, lógicamente, no puede amparar ningún tipo de okupación de una propiedad privada, pero les animo a que participen en los concursos municipales, porque sus actividades son interesantes para los ciudadanos y naturalmente serán juzgadas con la misma objetividad que otras agrupaciones que colaboran con el Ayuntamiento”. Gallardón asegura haber notado “un cierto cambio, una voluntad de participar en los concursos y de dialogar con las administraciones para ver en qué forma sus actividades pueden estar participadas por el Ayuntamiento”. Antonio García explica que el Ayuntamiento ha tenido una receptividad muy moderada en las tres o cuatro reuniones que han mantenido. Pero señala que “no se ha mojado lo suficiente”.



“Ahí está el problema –advierte Benjamín Prado en ‘El sueño de la razón produce jueces’, en El País del jueves pasado– en que la ley defiende a los especuladores y persiga a los que no tienen casa, porque el movimiento ‘okupa’ nació por eso, porque la gente se cansa de no poder tener dónde caerse viva, de que el producto de su trabajo se lo queden los banqueros y el resto de vampiros de estas sociedades en los que la propiedad privada lo justifican todo, así que si eres ese tipo que tiene a su nombre los papeles del ex Patio Maravillas, el espacio es tuyo, aunque sea para mantenerlo cerrado, y si eres aquel estúpido japonés que había comprado un Van Gogh, puedes hacer que lo entierren contigo cuando te mueras, que para eso lo has pagado…Otra casa vacía que espera llenar de dinero a su dueño al que protegía en la calle del Acuerdo una legión de policías antidisturbios”… Mientras tanto, Madrid sigue estando llena de casas deshabitadas, se sigue especulando a tope y protestar por la especulación puede acarrear serios problemas.



Con constantes nevadas, viento y frío que mantienen en alerta a todo el país y con temperaturas mínimas que alcanzan en algunos puntos los trece grados bajo cero, llegamos a un fin de semana helado en el que sólo el humor se libera de él. Un humor que asoma por debajo de la capa de nieve que cubre los coches abandonados por el temporal. Como el humor de Manel Fontdevila en El final del túnel, La ley y En la Cabalgata.



O el de Territorio Vergara en el Publicopio: los españoles ponen la nota al gobierno, Unos retoquillos a la ley o Declaraciones de altura.




O, en fin, los dibujos de Pep Roig, cargados de mala leche: Cualquier tiempo pasado fue… Siempre dejándolo todo para lo último, Fantasías, Cuestión de dignidad, Todos a celebrarlo…¡Ar! Y La vida es bella.






Situado en el barrio madrileño de Malasaña, El Patio Maravillas es un espacio donde jóvenes, mayores, hombres y mujeres puedan reunirse, aprender, escuchar, charlar, recrearse, expresarse, cantar, bailar…



La Policía Nacional desaloja el Patio Maravillas a primeras horas de la mañana del martes pasado, víspera de Reyes.




La marcha de la bronca, del disco: Miguel Cantilo. Clásicos
con: León Gieco, Juan Carlos Baglietto, Gustavo Cordera, Ricardo Mollo, Pedro y Pablo, Alejandro Lerner, María José Cantilo, Hilda Lizarazu, Super Ratones, Moris, Fabiana Cantilo, Claudia Puyó, Andrés Calamaro y Rubén Rada.

1 comentario:

yessy dijo...

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