martes, 5 de enero de 2010

Un dinero caído del cielo.

Aina Calvo, alcaldesa de Palma, haciendo la entrega simbólica del sobre encontrado por Nina San Juan.

En esta sociedad basada en la propiedad privada, encontrar algo que no sea de uno y quedárselo, sin más, puede convertirse en delito, sobre todo cuando se trata de algo como el dinero. Lo digo por la noticia publicada el fin de año, según la cual un hombre de 24 años y una mujer de 20 se hicieron con un maletín extraviado en el aeropuerto de Santa Cruz de Tenerife. En su interior había 18.500 euros, joyas y un ordenador portátil y decidieron quedárselo. Posteriormente, ambos fueron detenidos por la Guardia Civil como presuntos delitos de apropiación indebida. Los agentes de la Guardia Civil comprobaron que uno de los arrestados había realizado un ingreso en metálico en una cuenta corriente.

Algo totalmente diferente fue lo ocurrido en Palma de Mallorca, cuando Nina San Juan encontrara una cartera con 3.460 euros y no dudó ni un instante en llamar a la Policía Local para devolverla en la oficina de objetos perdidos. Sucedió el 30 de noviembre de 2007 y, dos años más tarde, nadie había reclamado al Ayuntamiento el dinero perdido, por lo que se le devolvió a Nina, según establece la legislación vigente. Horas antes de terminar el año 2009, la alcaldesa de Palma, Aina Calvo, le hacía una entrega simbólica de la cartera (el dinero se lo dio la Policía Local el pasado 23 de diciembre) para agradecerle públicamente su comportamiento cívico y político en una isla conocida por su corrupción y sus chorizos. “Si el dinero tenía que ser mío –reconocía Nina en la prensa–, tenía que serlo de una forma honrada, no quedándomelo. Sé que queda poca gente como yo pero no me salió hacer otra cosa porque vengo de una familia humilde que me ha inculcado principios. Lo importante es estar tranquila, y mi tranquilidad no vale 3.460 euros”.

Casos como el de Nina no abundan entre la clase política, caracterizada por los escándalos y corrupciones. Y pese a su edad de 34 años y a su actual estado de separada, cobrando sólo 421 euros mensuales por prestación de desempleo de las que debe pagar un alquiler de 300 y mantener a un hijo de siete años, Nina es un ejemplo a seguir por la caterva de políticos y salvadores de la patria. “Estoy saliendo adelante con la ayuda de mi familia –confesaba– así que este dinero me dará un respiro porque podré tapar algunos agujeros y estar un poco en paz con el banco”.
Cuando Nina encontró la cartera, trabajaba en una casa de decoración frente a la plaza Frederic Chopin. Estaba sobre un banco de esa plaza y, al abrirla, se encontró un gran fajo de billetes. Inmediatamente, sin pensarlo dos veces, llamó al 092 y no dudó ni un segundo en devolver el dinero. “Al llegar los policías, contaron el efectivo y me explicaron que, si después de dos años, no encontraban al propietario, me lo darían a mí. El 5 de diciembre pasado me llamaron para decirme que el dinero era mío”. Le había tocado la lotería sin haber jugado un céntimo. Hay quien insinúa que fue una tonta por devolver el dinero. Tontas como ella necesita esta isla, enfangada en la corrupción. Unos días antes, el Tribunal Supremo señalaba que el desprecio por la ley por parte del PP balear había conducido a Mallorca a su “desastrosa situación” y a una “destrucción paisajística”.
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Mañana, en este blog, el regalo de Reyes del 2010 para todos los lectores de Negro sobre blanco”. El primer capítulo de “El meteco, Ben Azibi”. Una novela inédita de Santiago Miró.

2 comentarios:

elzambrana dijo...

Un saludo Santiago, da alegría na más leerte, seguro que nos sorprendes con el primer cápitulo.

Te deseo que este año esté cargado de buenos escritos, mucha salud y república. Salud.

Santiago Miró dijo...

Gracias,Zambrana. Igual espero de tí. Un abrazo