jueves, 25 de agosto de 2016

Cabezas de cerdo en las fronteras para “espantar” a los refugiados.

Eurodiputado húngaro propòne colgar  cabezas de cerdo en las fronteras  para repeler refugiados.

Tras la polémica suscitada por las fuerzas de seguridad húngaras, que colocaron espeluznantes monigotes en varios tramos de la frontera del país para asustar a los refugiados, el pasado viernes un eurodiputado húngaro propuso reforzar las vallas de las fronteras con cabezas de cerdo con el mismo objetivo, según recoge 'The Sun'. La controvertida propuesta fue planteada a través de Twitter por el eurodiputado Gyorgy Schopflin (un antiguo empleado de la BBC y profesor residente en Londres, que ocupa un escaño desde 2004 en la Eurocámara por el partido Fidesz de Orban),  respondiendo de esa forma al director de Human Rights Watch, Andrew Stroehlein, que denunció la presencia en las vallas fronterizas de espantapájaros fabricados de forma artesanal con verduras en los siguientes términos: “Los refugiados huyen de la guerra y la tortura. Hungría, vuestras cabezas hechas con tubérculos no los detendrán”.

Schopflin respondió al comentario de Stroehlein, afirmando que está de acuerdo en ese aspecto, que “las imágenes humanas son haram (sagradas)”, a lo que añadió: “Estarás de acuerdo en que las cabezas de cerdo los disuadirán con mayor eficacia”, desatando con ello una acalorada discusión. El director de Human Rights Watch respondió al húngaro calificando su comentario de “desagradable”, “xenófobo” y de incitar con él al “odio”, algo que –dijo–esperaría de “un troll neonazi anónimo, pero no de un eurodiputado”. Paralelamente, otros internautas consideraron “vergonzoso” que personas como el político húngaro representasen así a su país.

Hungría fue el primer país de la Unión Europea que selló sus fronteras con alambradas para detener a los refugiados, siendo uno de las naciones que más se opone a la política migratoria de la Unión Europea. El Gobierno húngaro asegura que la afluencia de refugiados representa un peligro para la forma de vida, la cultura y las tradiciones cristianas europeas. La sugerencia de Gyorgy Schopflin, ha provocado una oleada de críticas en las redes sociales. Hungría ha adoptado una de las posturas más duras dentro de la UE contra el flujo masivo de inmigrantes y refugiados. El año pasado, instaló una valla con concertinas a lo largo de su frontera sur para detener a los inmigrantes, que patrullan miles de soldados adicionales.

Posteriormente, Gyorgy Schopflin sostuvo que nunca planteó la propuesta de colocar cabezas de cerdo, asegurando que su comentario había sido “un experimento pensado". No obstante, dijo que no preveía pedir disculpas. “Es antropológicamente intrigante lo sensibles que son estos temas”, añadió.