jueves, 14 de febrero de 2013

“Robin de los Bancos’, de nuevo, en busca y captura.



 Cartel colgado en la web de Enric.

Miembros del colectivo que apoya a Enric Durán muestran, en la entrada de la Audiencia, pancartas y pegatinas con leyendas a su favor.

Enric Durán, más conocido como “Robin de los Bancos”, pidió préstamos a entidades bancarias, entre 2006 y 2008, por valor de 492.000 euros. Los donó a organizaciones alternativas y se negó a devolverlos. El 17 de septiembre de 2008 se autoinculpó de todos ellos. “He robado 492.000 euros –escribió– a quienes más nos roban para denunciarlos y construir alternativas de sociedad”. Uno, para un alquiler; otro, para un coche; otro, para adquirir maquinaria agrícola… Falsificó documentos y cruzó intereses de cuentas ficticias para que el rastro del dinero se diluyera. Luego, difundió su estafa en Internet, contó al mundo lo que había hecho y desapareció. Ni la policía ni los periódicos lograron encontrarlo. El martes pasado, no se presentó a su juicio en la Audiencia de Barcelona. Hoy, de nuevo está bajo orden de busca y captura, y con mandato de ingreso inmediato en prisión. Se enfrenta a ocho años de cárcel y al pago de 204.000 euros.

El 17 de marzo de 2009, Enric Durán reaparecía y se dejaba detener. Quería que su causa la viera la justicia. Estuvo en prisión incondicional hasta que el 20 de mayo de ese mismo año se le concedió la libertad bajo fianza de 50.000 euros. Pero, el martes pasado, no compareció ante la Audiencia, a la que entregó un escrito por medio de un representante legal. En el mismo, insistía en su petición de suspensión y amplificaba los argumentos que justificaban su petición, además de explicar con todo detalle la razón principal de sus desavenencias y pérdida de confianza en su abogado defensor. “Entre el 23 de enero y el 6 de febrero –decía–, fueron dos semanas de tiempo que dediqué a informarme de mis derechos en cuanto a la defensa, a consultar mi opinión a otros abogados y, a raíz de entonces, decidí revocarlo y pedir la suspensión del juicio, dado que fehacientemente se ha vulnerado mi derecho a la defensa por la falta de información que se ha producido… Ustedes pueden creer y argumentar, como expresa el auto publicado este 8 de febrero, que todo lo expuesto es una estratagema para realizar un fraude de ley con el único motivo de que se suspenda el juicio. Pero, lo cierto es que todo lo expuesto responde a la verdad y que todo mi entorno personal, familiar y social puede dar fe de que a nadie de ellos informé de la fecha de mi juicio antes del 23 de enero, por ser desconocedor de ello… Por todo ello, insisto en solicitar que se suspenda el juicio de mañana dado que no me puedo sentir defendido por mi actual abogado y necesito más tiempo para nombrar a otra defensa y que esta pueda prepararse el juicio. Entiendo que esta solicitud ha de ser aceptada pues en caso contrario se vulneraran gravemente mis derechos fundamentales”.

En la Audiencia barcelonesa los abogados de Cofidis, Cetelem, Barclays, City Finn, La Caixa y Santander, se adhirieron a la petición de busca y captura y prisión inmediata contra Durán. El ex abogado defensor del prófugo, Alex Solà, calificó la no comparecencia de Durán como “desaconsejada y no compartida”. Delante del edificio en donde “Robín de los Bancos” debía de haber sido enjuiciado, medio centenar de miembros del colectivo que le apoya se concentraron. “Ante un tribunal que, por pasiva y por activa, me ha demostrado que está dispuesto a pasar por encima de mis derechos fundamentales, ¿qué debería hacer yo? –se pregunta él– ¿Tendría que presentar y confiar en que, una vez en la sala, aceptarán mis solicitudes que antes no han sido aceptadas? ¿Y que podría hacer si no fuera así? ¿Reclamarlo en el tribunal constitucional? ¿Cuando tardaría en responder? Y, mientras tanto, ¿hasta donde nos llevaría la impunidad judicial? Entendiendo que, si participo en el juicio de hoy, puedo ser afectado de una acción judicial ilegítima y quizás incluso delictiva, concluyo que la mejor decisión que puedo tomar es no presentarme y hacer valer así, desde la desobediencia civil, el respeto a mis derechos fundamentales. En mi ausencia y sin la capacidad de ejercer directamente su coerción contra mi, el tribunal tendrá esta mañana su última oportunidad de rectificar y aceptar la suspensión del juicio en base a mis derechos o criminalizar mi decisión y protagonizar una nueva huida adelante”.