jueves, 21 de julio de 2016

 El torero Víctor Barrio.

La muerte del joven torero segoviano, Víctor Barrio, de 29 años, el  pasado 11 de julio en la plaza de toros de Teruel, generó un intenso debate en las redes sociales entre los antitaurinos que  celebraron sin reparos su fallecimiento y otros usuarios que utilizaron su cuenta para transmitir su pésame a la familia. Entre los mensajes de los primeros destaca el del polémico rapero Pablo Hasel, conocido por sus controvertidas declaraciones y el de un maestro valenciano que asegura que “hoy es un día muy alegre para la humanidad. Bailaremos sobre su tumba”. “Si todas las corridas de toros acabaran como las de Víctor Barrio –advirtió Pablo Hasel –, más de uno íbamos a verlas”. Frank Cuesta criticó la actitud de los usuarios que se alegraron de esta trágica noticia: “Los que os alegráis de la muerte de un torero –advirtió Víctor Barrio– no sois más amantes de los animales sino peores personas. Las peleas hay que mantenerlas de frente”. Papi Arima sintió pena y felicidad por la muerte de Víctor Barrio. Pena por la muerte de un ser humano y felicidad por la muerte de un torero. El Puto @El_Putoxd escribió: “Me imagino que el toro salió por la puerta grande con las orejas y el rabo de Víctor Barrio” Apocalypse@catapumchimpum declaró: “Víctor Barrio (torero) ha fallecido tras ser corneado por el toro. ¿Y sabéis qué? No me da ninguna pena. Javi B.@javiblanc: “… Pues que no se hubiera expuesto. Él podía elegir, los toros no pueden”. Cabrón @soyCaillou: “Ha muerto Víctor Barrio por un toro que intentaba defenderse, dejando eso a un lado, ya es un poco tarde para sacar el pañuelo blanco, ¿no?. Paula Díaz Unzueta@loskysound: A Victor Barrio nadie le obligó a ponerse ahí; al toro, sí. Lo siento, no me da nada de pena, al fin y al cabo murió haciendo lo que quería”. Marta Cadenas @MartaCadenas: “Cuando puteas a un toro, y lo torturas hasta la muerte. A veces y solo a veces (que pocas me parecen...) ocurre lo de Víctor Barrio”. SILVIA (@SilviaaRivaas): “La muerte de Victor Barrio es arte también”. Nacho @nachotovic: “Luego dicen los hijos de puta de los antitaurinos. Dan asco. Que se alegren de la muerte de Víctor Barrio”...OCARINAA@torosikiG30: “Que seáis antitaurinos lo respeto totalmente, pero que os alegréis de la muerte de alguien, eso es de no ser persona”.

La Fundación del Toro de Lidia, organismo que promueve y defiende jurídica y legalmente la tauromaquia, anunció que tomaría acciones legales contra aquellos que se burlaron de la muerte del torero en las redes sociales “puesto que no podemos permitir que estos hechos queden impunes”. Para la Fundación, muchos de estos tuits y mensajes que circulan por las redes constituyen “verdaderos delitos por injurias, penados con hasta 14 meses de prisión, viéndose agravados por la publicidad que de los mismos se hace con su difusión en redes sociales, así como delitos de calumnias”. E interpusieron las primeras denuncias en una comisaría de policía por delitos de injurias, calumnias y odio. Paralelamente, se solicitó amparo institucional, tanto al Defensor del Pueblo como a los Ministerios de Cultura, Justicia e Interior, con el fin de “garantizar el cumplimiento de la legalidad y el respeto por el mundo del toro, sus profesionales y aficionados”, concluye la nota.

Sin embargo, lejos de rebajar el tono del debate, la noticia de que iban a sacrificar a la madre de Lorenzo, toro que acabó con la vida de Barri, volvió a abrir la polémica. “Es la miseria de la tauromaquia –advirtió alguien–. Como venganza, llevan al matadero a la madre del toro que mató a Víctor Barrio. Karma Gabi lamentó: “Llamáis mezquinos a unos, pero mandáis al matadero a la madre del animal que mató a alguien tratando de defenderse”. En España, sigue vigente una tradición aún más bárbara que la de las corridas de toros: cuando un torero muere en el desempeño de su trabajo, el toro es sacrificado, pero la madre del toro y su descendencia corren la misma suerte, igual que los reos de la China Imperial. El torero Víctor Barrio murió corneado por el astado Lorenzo, un hecho lamentable. Pero la muerte del torero fue sólo la primera de un rosario que se llevaría a, al menos, otros seres vivos por delante como su madre, la vaca Lorenza. Sin embargo, por suerte o por desgracia, esta tradición nauseabunda no pudo cumplirse esta vez: porque Lorenza fue sacrificada “por la edad” unos días antes de la fatal corrida, en la que Lorenzo, su vástago, tenía reservado el papel de víctima y salió como verdugo.

La muerte de Víctor Barrio es la primera acaecida en España en lo que llevamos de siglo. Las muertes de los toreros Francisco Rivera "Paquirri" (Pozoblanco, Córdoba, 1984) y José Cubero "Yiyo" (Colmenar Viejo, Madrid, 1985), así como las de los banderilleros "Manolo Montoliú" y Ramón Soto Vargas (ambas en 1992), fueron las últimas muertes en los ruedos españoles.