miércoles, 14 de septiembre de 2016

El Papa degrada al Obispo de Mallorca, “pillado” con su secretaria.

  El obispo de Mallorca, Javier Salinas, relevado de su cargo por el Papa Francisco.
Sonia Valenzuela, su ex secretaria.

El pasado diciembre el obispo de Mallorca, el valenciano Javier Salina, era denunciado ante la Santa Sede por el marido de una estrecha colaboradora del prelado, Sonia Valenzuela, que fue su secretaria adjunta de Relaciones Institucionales. Ésta le visitaba a escondidas en su domicilio y era conocida en toda la isla como “la novia del obispo”. Todo quedó en manos del Vaticano que, al fin, decidió cesar en sus funciones al prelado por tener una “relación impropia” con una colaboradora.

El expediente de la denuncia, que no sorprendió, en Mallorca, al ser un clamor la presunta relación entre el obispo y Sonia Valenzuela, una activa militante del PP y mujer de la alta burguesía mallorquina, ha tardado lo mismo que un parto, aunque los nueve meses en resolverse no han resuelto definitivamente la gravedad del asunto religioso. Cuando su marido, Mariano de España, la denunció ante la Santa Sede, convencido de que su mujer mantenía una relación amorosa con el prelado, ella lo desmintió y Salinas fue llamado a capítulo por el Vaticano. El verdadero esposo de Sonia fundamentó su denuncia en labores de seguimiento y vigilancia de un detective privado contratado quien demostró que ella acudía casi a diario a escondidas al domicilio del obispo fuera del horario laboral. Además, el detective grabó hasta 145 horas de conversaciones telefónicas –algunas de madrugada– en las que abundaban los comentarios cariñosos entre ambos.

Respecto a las llamadas, Salinas siempre ha dicho que formaban parte de la labor que desarrollaba en su relación con las instituciones. El obispo sólo reconoció que, en septiembre de 2015, él  y su antigua colaboradora se habían intercambiado sendos anillos, después de que ambos hubieran puesto en marcha un grupo de oración. ABC informa de que dicho grupo estaba integrado únicamente por ellos dos. Pero Salinas negó la relación ante sus superiores en Roma, adonde viajara para dar explicaciones.

Los trámites del matrimonio de Valenzuela se deterioraron al presentar la denuncia. Empezaron los trámites de divorcio y, pocos meses después, ella solicitaba la nulidad eclesiástica del matrimonio. Mariano De España presentó un escrito de recusación contra Javier Salinas para evitar que pudiera intervenir o influir en el proceso canónico. El juicio de divorcio se celebró el pasado 23 de junio. Ahora, Valenzuela es una mujer libre y Salinas dejará al ser destinado a su tierra natal, Valencia, donde será nombrado tercer obispo auxiliar. Un paso atrás en su carrera. Y todo por un pecado de la carne.

Al parecer, el Papa Francisco no creyó las excusas del prelado y decretó su marcha de Mallorca... aunque no su cese definitivo. Algunas fuentes apuntan a que esto “es más que un castigo, su jubilación”, aunque, “en Valencia, Salinas seguirá llevando este estigma”. La fórmula elegida por la Santa Sede resulta curiosa pues no ha echado a Salinas de la Iglesia, sino que lo envía a Valencia, para ser obispo auxiliar del cardenal Cañizares. El arzobispo de Valencia, conocido por sus constantes declaraciones contra la ideología de género, los refugiados, los partidos de izquierda, està considerado como uno de los “obispos de hierro” de la Iglesia española, y aceptó acoger a Salinas en su diócesis. De hecho, comenta Jesús Bastante en Eldiario.es, ya tiene un precedente, pues otro de sus auxiliares, Esteban Escudero, dimitió como obispo de Palencia y también recaló en Valencia.

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