jueves, 2 de marzo de 2017

El albañil que puso de rodillas al City Bank.


Fotos de Iñaki Juárez, que publicó la autobiografía de Urtubia, en 2011.

Lucio Urtubia, el albañil anarquista que, a mediados de los 80, era uno de los hombres más buscados del planeta, vive hoy en París, empeñado, a sus casi 90 años de edad, en cambiar el mundo. Lucio Urtubia es quizás el referente vivo más importante del anarquismo mundial. Nacido en Navarra (España, 1931), de una familia campesina, ha sido protagonista de la historia rebelde de casi todo el siglo XX. Urtubia ha sido, en esencia, un albañil. “No un ladrón –matiza Iñaki Juárez en Iniciativadebate.org–, sino un militante libertario. Un obrero de la construcción que ejecutó una hazaña que lo visibilizó en el planeta entero como un héroe al estilo ‘Robin Hood’: puso de rodillas al First National City Bank, falsificando cientos de ‘travellers checks’ (cheques de viajero) que, entre enero 1980 y diciembre de 1982, inundaron Europa y varios países de América Latina”. José Mari Esparza, editor de sus memorias lo define como “heredero de la pólvora rebelde que se encontró disparado en un desierto y tuvo que iniciar su revolución en solitario, haciéndose un inadaptado al franquismo, un desertor del ejército, un ‘robador’ al Estado, un contrabandista vasco, un emigrante”.

Urtubia reconoce que fue un eslabón en una larga cadena de militantes revolucionarios que se valieron de “operaciones de recuperación de dinero” para apoyar a quienes luchaban y a los que lo necesitaban. Y, aunque estuvo preso por unos meses, jamás la Policía francesa pudo ubicar las planchas de impresión de los cheques. Finalmente, el poderoso City Bank, tratando de evitar la quiebra, entabló un tratado de paz con el albañil, como los que suscriben las partes al final de una guerra.

La vida del constructor anarquista ha sido detalladamente contada en libros, películas y eb una larga lista de canciones de todos los géneros. Hoy, más que por su edad, por  sus ganas, está retirado del oficio de albañil. Entrevistado por RT, Lucio contesta a la pregunta de si, en la actualidad, se puede dar un golpe al capitalismo como el que él diera al First National City Bank: “¡Claro que sí! Todo puede hacerse, pero debe tener una intención. Yo no estoy en contra de las riquezas, porque nadie es más que nadie, somos diferentes. Hay gente que es capaz de crear y otra que no. Pero sí estoy en contra de la utilización que se le da a la riqueza. Si el dinero sirve para humillar a las personas, para bombardear a los pobres en África y en cualquier sitio, entonces sí estoy en contra. Ojalá que todas las riquezas sirvieran para hacer escuelas. Aquí, en Francia hay un gilipollas que se llama Manuel Vals, que constantemente repite que había que crear más cárceles, y yo no deseo prisiones ni para mis enemigos”.

Lucio contesta que el dinero robado al First National City Bank, jamás fue para beneficio personal. “Yo no necesito eso para vivir. Cuando se es pobre, uno aprende a vivir y a crear con poco. Ayudé a muchas personas que luchaban (vascos, tupamaros, montoneros, etc.). Y, en aquella época, ese dinero sirvió para socorrer a presos, a sus familiares, para crear infraestructuras. Pero llega cierto momento en que tienes que calmarte porque ya no puedes continuar, porque tus enemigos están muy presentes.

Ser el hombre más buscado por la gendarmería mundial del capitalismo para Lucio significó un honor. “No me da vergüenza haber robado a ese banco. ¡Qué placer haber estafado al mayor banco del mundo! Un desgraciado como yo… por eso digo que fue un placer y un honor”. A sus 86 años, Lucio debe operarme del corazón el próximo 14 de marzo. Pero sigue ayudando con lo que puede. “Tengo 20 conferencias programadas y, cuando esté recuperado, empezaré de nuevo a hablar. A mi edad, no tengo odio a la gente rica. Sólo me da rabia que no sepan utilizar lo que tienen. En vez de malgastarlo en bombas, en guerras, en humillaciones, habría que gastarlo en educación y cultura ¡La cultura y el conocimiento son la fuerza!·” Y repite sin descanso que todo cuanto hizo fue producto de un trabajo colectivo, a pesar de su esfuerzo personal.

Lucio Urtubia, sobre su acuerdo con el Citibank: "Dije que si me pagaban, se solucionaba" - Salvados laSexta