miércoles, 27 de enero de 2021

El escándalo de las vacunaciones sin turno golpea a la cúpula militar.

 

Dimite el JEMAD, Miguel Ángel Villarroya, tras la polémica por vacunarse contra la Covid.

A Miguel Ángel Villarroya, general Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), le inocularon la primera dosis de Pfizer, pero no por ser grupo de riesgo sino por jeta que aprovechó su cargo para hacerlo. Villarroya aceptó este privilegio estando aún sin vacunar numerosos sanitarios de las fuerzas a su mando, incluso en el propio Hospital General de la Defensa. “Cabe recordar escribe Jenner López Escudero en Nuevatribuna.es– que el susodicho fue uno de los invitados a la famosa fiesta organizada por Pedro José Ramírez, más conocido por Pedro J, director de el panfleto ‘El Español’. Fiesta organizada en plena pandemia, en el mismo momento que a los demás hijos de vecinos se nos confinaba en nuestros domicilios por recomendación médica… Margarita Robles, ministra de Defensa, dice que se ha enterado por la prensa de la vacunación de su Estado Mayor de la Defensa. 400 personas pertenecientes al ministerio que ella ‘controla’ pasaron en hilera por el Hospital Militar Central de Defensa sin que ella se entera. Tampoco podemos decir que su mano derecha, la diputada socialista Zaida Cantera, estuviera muy bien asesorada por lo que declara en un medio de prensa: ‘No hay reproche posible si el JEMAD ha seguido el protocolo, y se ha vacunado cuando le ha llegado el turno en su unidad, no tengo reproche ético, aunque estéticamente pueda parecer poco adecuado’.

“Los que tienen que salvar a España –concluye López Escudero– dejan a España en segundo plano, huyendo como ratas del barco que se hunde, saltándose todo protocolo, existente o no, pero claramente saltándose la ética y la moral de la que está claro que no pueden hacer gala, cobrando más de 3.000 euros al mes. Por cierto, cesar a alguien en el cargo no implica que deje de cobrar, le enviarán a la oficina de al lado como mucho, no se lleven a engaño. ¿Podemos decir ya que Villarroya es un jeta o todavía no?”.                                                

Villarroya quien se vacunó junto a otros cargos militares de la cúpula del Ejército, dejó su cargo sin hacer ruido, con unas declaraciones desde la discreción y asegurando que se marcha para evitar que la imagen de las Fuerzas Armadas se empañe, pero que tiene la conciencia tranquila porque se limitó a seguir un protocolo de vacunación interno del Ejército. Al contrario de lo que ha sucedido con casos polémicos como varios consejeros de salud, sanitarios jubilados o cargos políticos, en este caso se asegura que las Fuerzas Armadas tienen un cupo asignado y previamente autorizado para uso dentro de sus filas. Siguiendo esa línea, el Jemad se vacunó dentro de los criterios internos de Ejército. Sin embargo, aún no han llegado vacunas para los cuerpos y fuerzas de seguridad, como policías y guardias civiles.

La Asociación Pro Guardia Civil exigió tener acceso al plan de vacunación y a los responsables que lo validan para conocer las circunstancias que motivan el cese del oficial y comprobar así que no es “cabeza de turco”. Entre las organizaciones afines, la Asociación Unificada de Militares (AUME) pidió a Defensa explicar por qué se han “colado” mandos del Ejército en la vacunación y que se asuman responsabilidades por parte de aquellos que “no solo deben dar ejemplo”, sino también cumplir con lo establecido por las autoridades sanitarias. Igualmente, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) reclamó que sean los agentes en servicios operativos los primeros en recibir la vacuna frente a la covid y Juan Fernández, secretario general de la AUGC, declaró: “No se puede utilizar el cargo para buscar privilegios, y peor aún si quien lo hace viste uniforme y es un servidor público. El buen militar hace exactamente lo contrario a lo que ha ocurrido: antepone los intereses de su gente a los suyos propios”.

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